Atender los privilegios del cuñado del Rey provoca el enfado de los funcionarios; estos amenazan con hacer huelga

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Que la justicia no es igual para todos es más que evidente, como tampoco la prisión es igual para el grueso de los mortales. Y si no que se lo pregunten al cuñado del Rey o yerno del emérito, como más les guste.

En el primer mes de cárcel le permitieron recibir tres vis a vis; disfruta de un módulo de 450 metros cuadrados para él solo; se mujer (la hermana de Felipe VI) puede visitarlo de manera secreta entrando por el parking de los trabajadores de la prisión.

Tantos privilegios le han otorgado al señor Iñaki Urdangarin que, para ser complacido, no hace más que molestar en exceso a quienes trabajan en el centro penitenciario.

Parece ser que ha llegado hasta enojar a estos últimos. Y, si es verdad lo que dicen, no es para menos, ya que ha trastocado incluso sus turnos de trabajo complicándoles las vacaciones.

Efectivamente, su presencia ha provocado en el centro penitenciario tensión, protestas y quejas por los turnos a cubrir y los horarios, cuando antes de su ingreso en la prisión nadie tenía que ocuparse de un preso tan conocido.

El asunto ha llegado hasta tal punto que muchos de los funcionarios se han plantado, amenazando con hacer huelga. Se dice que igual solucionan el problema echando manos de algún becario.

El Gobierno admite “trato excepcional” a Urdangarín y lo justifica públicamente

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