Una situación rara en un país raro.

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Resulta que los 800.000 afiliados del PP se han visto reducidos a menos de 70.000, cuando han elaborado el censo de verdad, para participar en unas “primarias” con el objetivo de elegir al doblete que a su vez se presentará en el próximo congreso de ese partido, del que finalmente saldrá la persona que ostentará la presidencia del PP, y en principio será la cabeza de su candidatura en las próximas elecciones generales.

Es importante también, desde la perspectiva de l@s que estamos por el cambio de Régimen en clave republicana, feminista y comunera, observar, analizar los movimientos de las fuerzas del Régimen, incluyendo su ala derecha.

Hace no muchas semanas, las encuestas daban como ganador de unas hipotéticas elecciones generales a Ciudadanos con Albert Rivera al frente. En esos momentos, Mariano Rajoy era aún Presidente del Gobierno, y el PP, aunque acosado por los innumerables casos de corrupción, era un partido, al menos aparentemente, orgánicamente sólido.

Hace días que no se publica ningún “estudio demoscópico de encargo”, pero en los últimos que se dieron a conocer pocos días después del cambio de Gobierno, el PSOE pasó a ocupar el primer lugar en el ranking electoral, el PP el segundo y Ciudadanos el tercero, a una distancia significativa de los dos primeros, especialmente en escaños.

La “Operación Gobierno” de la que el PSOE, pero muy especialmente Pedro Sánchez, ha sido y es actor principal (que no guionista, ni productor) parece que le está dando buenos resultados en imagen, y por tanto, electorales en lo inmediato.

Hemos entrado en un ciclo en el que la selección de los liderazgos entre los partidos del Régimen del 78 se asemeja cada vez más a un casting.

El gran resultado de Pablo Casado en las primarias del PP, a pesar del lastre por sus másters sin justificar y en proceso de investigación, parece que tiene que ver esencialmente con una cuestión de imagen sin más. Imagen con buenas posibilidades para confrontar con Albert Rivera en el caladero de votos de la derecha social española.

La aparición de Ciudadanos supuso la incorporación del marketing como un elemento esencial de la acción política; siempre tuvo importancia, pero ha pasado a ser el elemento central de tal cuestión. A partir de ahí las cosas se han ido acelerando. Podemos y el sector de IU más cercano a ese proyecto mediático se instalaron en esa metodología y el PP postmariano también se va instalando en ella.

El ciclo histórico que estamos viviendo y cuyo inicio podríamos situar en la abdicación de Juan Carlos y la coronación de Felipe en junio de 2014, tuvo ya precisamente en ese episodio una gran dosis de estos elementos de marketing político de los que estamos hablando.

Aquella operación de marketing político, de cambio de rey, no sirvió en absoluto para relegitimar la monarquía, aunque muy coyunturalmente la nueva imagen real tuviera un cierto gancho. Por el contrario, esa institución cada día está mas cuestionada socialmente. De la misma forma, los cambios cosméticos, aún aquellos que inicialmente parecen más atrevidos en el Régimen del 78, no servirán para relegitimar éste.

Para la reunión del 9 de julio ente el Presidente de la Generalitat y Pedro Sánchez, este ha aceptado finalmente que se pueda hablar en ella de todo, incluido el “derecho de autodeterminación”. Pero ya ha adelantado que por supuesto la respuesta del Gobierno y del Estado español va a ser la total imposibilidad de ejercer tal derecho democrático.

El Gobierno de Pedro Sánchez ha puesto en marcha una suerte de lotería con numerosos premios tipo “pedrea”, que incluso en bastantes casos serán de difícil materialización. Pero las “loterías” solo tienen éxito si hay posibilidad de alcanzar premios gordos. Y eso no está al alcance del Gobierno de Pedro Sánchez, ni de ninguno que se pueda conformar bajo la Constitución monárquica-postfranquista del 78.

Estamos en la fase final de ese ciclo que se inició con la abdicación de Juan Carlos I, con el objetivo de salvar la Corona y el Régimen. Actualmente asistimos a un reajuste de las tácticas de los agentes políticos que viven de este y para este, con mayor o menos entusiasmo, incluidos los de Galapagar. Es importante observar con atención cualquier cambio de táctica en el adversario o en el enemigo; hay que tenerlos en cuenta. Pero estratégicamente la suerte está echada. Hace unos años (Declaración Política de Izquierda Castellana. Aportación para el debate y la acción, octubre de 2008) , hablábamos de que había llegado el momento de pasar de la actitud de defensa estratégica combinada con ofensivas tácticas a la fase de inicio de la ofensiva estratégica, hablando en términos políticos.

Hace dos años, coincidiendo con la investidura ilegítima de Mariano Rajoy en octubre de 2016, hablábamos de cuatro años para llegar a la República.

Ha llegado el momento de impulsar una ofensiva estratégica, escalonada pero global, en esa dirección. La consulta republicana de Vallekas es un eslabón de gran importancia en ese camino.

La física, ciencia cuyas leyes fundamentales son esenciales también para la lucha política, describe a la materia en tres posibles estados: sólida, líquida y gaseosa. Los tres son claves, pero observar lo gaseoso no nos puede llevar a ignorar lo líquido; y observar ambas cosas no nos puede llevar a ignorar lo sólido.

La observación objetiva y compensada de todos los aspectos de la realidad es lo único que nos permite seguir construyendo una línea correcta de interpretación de esta. Que a su vez sea la guía que nos permita intervenir para, lo antes posible, conseguir que Castilla sea un país normalizado, justo y democrático en un contexto territorial de similares características.

Izquierda castellana.

Castilla, 06 de julio de 2018

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