Castilla y León se desangra: mueren el doble de personas de las que nacen

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Nuevo revés para la pirámide poblacional de Castilla y León. Las estadísticas se tiñen de nuevo de números negativos: Nacen menos, muchos menos, de los que fallecen, lo que no hace más que agrandar una herida que no cicatriza. Y es que, en números redondos, la Comunidad ‘despide’ al doble de personas de las que ‘alumbra’.

Los datos publicados ayer por el Instituto Nacional de Estadística certifican que Castilla y León se hace mayor a pasos agigantados, y en mucha mayor medida que la gran mayoría de territorios españoles. Tanto es así que Castilla y León sufrió el segundo peor saldo vegetativo de toda España (diferencia entre nacimientos y decesos). Sólo Galicia se desangró aún más que la Comunidad.

Y Castilla y León lo hizo al registrar 13.446 muertes más que nacimientos. Todo un récord. Nunca antes en la historia más reciente la Comunidad había experimentado un saldo tan negativo. En el último año ese saldo en números ‘rojos’ se ha incrementado en un 14,3%, al pasar de los 11.761 a los 13.446 de la última estadística.

Otro dato clarificador: El 42,3% de todo el saldo vegetativo negativo que anotó el país (en total 31.713) se debió a la merma arrastrada en Castilla y León.

La situación de la Comunidad nada tiene que ver, por tanto, con autonomías como las de Madrid, Murcia, Andalucía, Baleares, Canarias o Cataluña que, en mayor o menor medida, sí asistieron en 2017 al nacimiento de más personas de las que fallecía.

Son cifras provisionales del INE, pero reflejan claramente la crítica situación de futuro a la que se enfrenta Castilla y León. No en vano, 2017 pasará a la historia, al menos de forma momentánea, como el año en que menos alumbramientos se registraron en la Comunidad desde que se realizan series estadísticas.
En concreto, a lo largo de 2017, nacieron en Castilla y León un total de 15.493 bebés. Representan un 7,1% menos que un año antes (en concreto 1.182 menos). La cifra supone el mayor batacazo de una Comunidad.

Aunque la merma en el nivel de nacimientos fue generalizada durante el pasado año en todo el país, Castilla y León sobresalió por ser la Comunidad que experimentó un mayor tijeretazo de nacimientos. Se situó a la cabeza nacional y a dos puntos y medio del promedio de España. En el país nacieron 391.930 niños, un 4,5% menos que un año antes.

Pero es que, además, si echamos la mirada hacia atrás en el calendario vemos que la natalidad ha caído en la Comunidad en la última década por encima del 27%.

A eso ayuda la caída en el Indicador coyuntural de fecundidad. En la Comunidad cada mujer sólo tiene 1,14 hijos, cuando en España esa cifra, ya de por sí muy baja en el contexto europeo, es de 1,31. Exclusivamente Asturias, Canarias y Galicia presentan un índice más desfavorable que Castilla y León cuando de procrear se trata.

En el otro lado de la balanza, el de los fallecimientos, la Comunidad dijo adiós a 28.939 castellanos y leoneses. Eso significa que en un año Castilla y León vio cómo se incrementaba en un 1,8% el volumen de defunciones.

Se trata de la segunda peor cifra absoluta de toda la serie histórica. La más negativa se observó en 2015 cuando se superaron incluso los 29.302 fallecimientos. En una década, el volumen de defunciones ha aumentado un 5,65%.

Pese al dato negativo, la Comunidad ha logrado, de alguna manera, contener más que el promedio del país ese progresivo aumento de fallecimientos. De hecho, según los datos estadísticos, fue la quinta autonomía con un menor incremento de las muertes el pasado año, y se situó un punto y medio por debajo de España.
Los datos de INE muestran que la tasa bruta de mortalidad, entendida ésta como el número de defunciones por cada mil habitantes, fue de 11,9, lo que convierte a Castilla y León, tras el Principado de Asturias, como la segunda autonomía con una mayor tasa.

En cuanto a la esperanza de vida al nacer, Castilla y León se sitúa en la segunda posición del ranking nacional. Los 83,8 años que viven de media los castellanos y leoneses sólo son superados por los 84,5 de los madrileños. Los habitantes de Castilla y León empatan en longevidad con los navarros.

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