Javier León de la Riva dice que no sabía lo que firmaba cuando avaló sin informes el crédito millonario del soterramiento

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El ex alcalde de Valladolid, Javier León de la Riva, ha asegurado hoy en el juicio al que se enfrenta a una petición de 9 años de cárcel por prevaricación y falsedad que no sabía lo que firmaba cuando acabó avalando sin los informes preceptivos el crédito millonario solicitado por la Sociedad Valladolid Alta Velocidad para la fallida operación del soterramiento de las vías del tren a su paso por la ciudad.

Durante la primera sesión de la vista oral que contra él y sus concejales de Urbanismo, Manuel Sánchez, y de Hacienda, Alfredo Blanco, se sigue en la Audiencia de Valladolid, el ex regidor vallisoletano, ya condenado por desobediencia en el caso conocido como el de los Áticos de la Plaza de Zorrilla, De la Riva se ha defendido alegando absoluta ignorancia sobre lo que significaba la firma de una ‘comfort letter’. Por eso motivo, indica, no solicitó los informes preceptivos y, a pesar de sus declaraciones en distintos medios de comunicación, afirma que nunca llegó a reconocer que la firma de las comfort letters supusieran un aval económico para la operación.

“Cuando firmé la primera ni el interventor sabía lo que era una comfort letter. Ahora parece que todo el mundo conocía lo que eran y es como el ABC. Yo creí que firmaba una carta. Nunca he firmado un documento financiero del Ayuntamiento. Yo no consulté ni nadie me advirtió de la trascendencia económica de ese documento”, han sido algunas de las frases pronunciadas por el ex alcalde en su declaración ante el tribunal de la Audiencia que le juzga.

De la Riva, en todo momento, ha defendido que la voz cantante en las negociaciones con los bancos en el seno de la Sociedad Valladolid Alta Velocidad las llevaba el Ministerio de Fomento y que si firmó lo que para él fue siempre una ‘carta de recomendación’ fue porque creyó que desde la constitución de la Sociedad estaba facultado para firmar ese tipo de documentos en nombre del Ayuntamiento.

El ex alcalde, durante su interrogatorio, como prueba de su desconocimiento, llegó a esgrimir que no hubiera tenido ninguna dificultad en que el Ayuntamiento aprobara la firma de las cartas de conformidad, ya que mientras gobernó contaba con mayoría absoluta en el pleno del Consistorio y su aprobación no habría implicado superar los límites de endeudamiento municipales.

El segundo en declarar ante el tribunal esta mañana ha sido el ex concejal de Urbanismo, Manuel Sánchez, hombre de plena confianza del ex alcalde, que se ha confesado “profano en temas económicos” y ha llegado a indicar que nunca, “ni por carta, teléfono o mail” recibió nunca la documentación de la Sociedad Alta Velocidad.

Javier León d ela Riva, Alfredo Blanco y Manuel Sánchez en el momento en el que abandonan el Palacio de Justicia tras la primera sesión del juicio que contra ellos se celebra en la Audiencia Provincial. Foto: últimoCero
JAVIER LEÓN DE LA RIVA, ALFREDO BLANCO Y MANUEL SÁNCHEZ EN EL MOMENTO EN EL QUE ABANDONAN EL PALACIO DE JUSTICIA TRAS LA PRIMERA SESIÓN DEL JUICIO QUE CONTRA ELLOS SE CELEBRA EN LA AUDIENCIA PROVINCIAL. FOTO: ÚLTIMOCERO
“Jamás he intervenido en los consejos de administración cuando se abordaban temas económicos. Yo daba por hecho que todo lo que se hacía, se hacía bien. Nunca comenté nada con Alfredo Blanco y nunca supe que se habían firmado esas cartas. Jamás tuve información de los temas económicos o financieros de la Sociedad Valladolid Alta Velocidad”, llegó a indicar en su declaración.

El ex concejal de Hacienda, Alfredo Blanco, cuya representación legal intentó sin éxito que el Tribunal impidiera la personación en la cusa del Ayuntamiento por no haber resultado perjudicado, indicó que “nadie le explicó jamás qué era una comfort letter en el Consejo de Administración de la Sociedad Valladolid Alta Velocidad”. Según Blanco, “nadie se planteó pedir informes por ser la sociedad una entidad independiente del Ayuntamiento”.

A preguntas de su abogado, Blanco dejó claro en su declaración que “era necesario que el alcalde ordenara la apertura de un expediente para poder obtener dinero de los bancos, a pesar de que eso pudiera ser una competencia de la Concejalía de Hacienda”.

El ex concejal de Hacienda también quiso aclarar que la firma de las comfort letters tenía una repercusión limitada para las arcas municipales (por ser esta Sociedad independiente) pero no así para el Ministerio, que era el accionista mayoritario. “No ha habido ni un euro de perjuicio económico para el Ayuntamiento”, sentenció.

El juicio continúa mañana con la declaración de varios testigos, entre los que se encuentra el actual alcalde de Valladolid, Óscar Puente, que fue el que llevó este asunto a los tribunales al conocer la existencia de hasta tres cartas de conformidad firmadas por su antecesor en el cargo.


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