Denuncia la muerte de un vecino de Santa María del Tiétar por falta de un desfibrilador

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Según describe Marcelo Castro Guerrero en una carta remitida a los medios, la odisea comenzó en torno a las 10 horas en el municipio de Santa María del Tiétar, en la zona conocida como La Cañada.

Allí se encontró a A.R.V., que se encontraba “tirado en el suelo al lado de su bicicleta y con síntomas de asfixia, lo que parecía un desmayo”. Ante esa situación llamó al 112, que envió de una UVI móvil y un helicóptero desde la Comunidad de Madrid.

Después se puso en contacto con el consultorio médico de Santa María del Tiétar, situado a unos 1.500 metros del lugar en el que se produjo el suceso, cuyo médico “desconocía la zona, dado que era un médico desplazado y tardó en llegar 15 minutos”.

Posteriormente avisaron a la ambulancia de Sotillo de la Adrada, que se encuentra a tres kilómetros, pero “se perdieron llegando al lugar y tuvieron que ir en su búsqueda”.

Una vez que llegaron, el médico comenzó a practicarle un masaje cardíaco a A.R.V. y le dijo a su acompañante que “se pusiese en contacto con el consultorio de la localidad de Casillas”, situada a unos 9 kilómetros, y con la enfermera para que “bajase un desfibrilador y un utensilio para bombear oxígeno, lo que conllevó a unos 12 minutos desde la llamada”.

“Desde la primera llamada que realicé a las 10 horas hasta las 10.25 no se le realizó la primera descarga, y tras cinco minutos de ésta, llegó la UVI móvil y el helicóptero, es decir, a las 10.30 de la mañana”, explica Castro Guerrero.

Dinero para festejos

Este vecino lamenta que una localidad como Santa María del Tiétar, con 500 habitantes censados y el doble en verano, “no disponga de un desfibrilador en el consultorio médico o en el ayuntamiento de la localidad, pero si haya presupuesto para gastar unos 50.000 euros al año en festejos”.

Por otra parte, señala que “por si fuera poco, el helicóptero tuvo que aterrizar como pudo en el campo de fútbol que se encuentra a 30 metros de donde se encontraba el accidentado”, ya que el recinto deportivo estaba “ocupado por unos postes de madera y una estructura de hierro, que se utilizan para la carrera de cintas de caballos en el mes de abril”. Al respecto señala que “dicha ocupación no se retira durante todo el año”.

“Nuestro vecino falleció por la incompetencia de gestión de ayuntamientos, diputaciones y demás políticos”, ha sostenido, para añadir: “No sabremos si se le podría haber salvado la vida, pero para el futuro de los demás ciudadanos, que puede ser hoy, ya sea el pueblo que sea, no debemos ser olvidados y disponer de materiales principales, como un desfibrilador portátil”.

Según señala, puede llegar a costar 1.500 euros, de ahí que este vecino pida a los responsables de las instituciones que “pongan solución” a este tipo de hechos. Y apunta como el pueblo cercano de Casillas sí que cuenta con un desfibrilador, que lo ha adquirido su Ayuntamiento.

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