Intervención de Izquierda Castellana en el acto organizado por Solidaridad Antirepresiva en Kreuzberg (Berlin)

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La imagen internacional sobre el carácter antidemocrático del estado español está cambiando, y esta charla es una clara expresión de ello.La Transición del franquismo a la democracia tuvo uno de sus pilares fundamentales ante la opinión pública tanto del Estado español como en parte de la europea, en la creencia de que el nuevo Régimen español era equiparable en lo fundamental a las democracias parlamentarias de Europa occidental. En la actualidad, el proceso democrático catalán, el comportamiento de las organizaciones políticas españolas, de las fuerzas policiales, y muy especialmente de la Administración de Justicia, ha puesto de manifiesto que esto no es así en absoluto. La decisión del Tribunal Superior del Estado Alemán de Schleswig-Holstein ante la solicitud de extradición por rebeldía de Puigdemont por parte del Tribunal Supremo español, no solo negando tal cuestión, sino cuestionando toda la argumentación jurídica de la solicitud, ha supuesto un brutal punto de inflexión, dejando completamente al desnudo ante el mundo al aparato de justicia español, y visibilizando su plena continuidad con el franquismo.

Desde IzCa y desde el movimiento antifascista madrileño caracterizamos al Régimen del 78 como un Régimen neofranquista, y al hacerlo no estamos haciendo un discurso metafórico; estamos describiendo una realidad política que conocemos. La forma concreta en que se llevó a cabo el proceso denominado como “Transición”, vendido al mundo como modélico y ejemplar, no llegó a suponer una auténtica ruptura democrática ni una depuración de las responsabilidades de los crímenes cometidos por los fascistas, unos 150.000 entre 1936 y 1943. Entre 1975 y 1983, según Mariano Sánchez, se produjeron en el estado español 188 asesinatos que entran dentro de lo que el autor denomina violencia política de origen institucional, asesinatos “desplegados para mantener el orden establecido, organizados, alentados o instrumentalizados por las instituciones del Estado”. Existen ejemplos mucho más cercanos y recientes, ya que la violencia fascista no cesó tampoco una vez aprobada la Constitución, y la misma indulgencia que tuvo la justicia durante la Transición con los asesinos de extrema derecha ha venido siendo la tónica habitual después de ella así como en nuestros días. En Madrid el movimiento antifascista sufrimos hace ahora 10 años el asesinato del compañero Carlos, (desde aquí nuestro más sincero agradecimiento al movimiento antifascista de Berlín por la solidaridad y el apoyo que nos han brindado), y más recientemente, sufrimos el asesinato del compañero Jimmy. Si observamos y analizamos el tratamiento mediático de ambos casos, así como el de otros compañeros antifascistas asesinados con anterioridad, calificando a las víctimas como culpables, criminalizándolas a ellas y a sus familias, señalándolas, etc. Si tenemos en cuenta que en la mayor parte de dichos asesinatos políticos han estado implicados de diferente manera sectores de los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado. Si observamos y analizamos los procesos judiciales, en los que en la mayoría de casos los asesinos fascistas han quedado impunes, podemos afirmar que nos encontramos ante todo un conjunto de prácticas directamente heredadas del franquismo, a través de todo un conjunto de estructuras de poder que jamás fueron depuradas ni democratizadas.

El orígen de nuestro actual régimen político es ilegítimo, ya que fue engendrado bajo legislación franquista, y su Constitución, la de 1978, carece de legitimidad democrática, siendo imposible de reformar desde una perspectiva progresista. Pero ocurre también que en su propio desarrollo, dicho Régimen, cuyos pilares están implicados hasta las cejas en el robo sistemático y continuado de los recursos públicos, no sólo no ha corregido ese déficit democrático de nacimiento, sino que lo ha profundizado, consolidándolo como un entramado de corrupción sistémica, autoritarismo y falta de libertades, contrario a los intereses de la mayoría social, e incapaz de resolver las cuestiones elementales de la vida cotidiana (en materias como la sanidad, educación, pensiones, seguridad ciudadana, etc.)

El modelo capitalista global, así como el proyecto de la UE, atraviesan por una situación de crisis severa, y en el caso del estado español nos encontramos actualmente ante un proceso de cambio del modelo social en clave neoliberal, que responde a los intereses del capital financiero internacional y autóctono, proceso similar al que se comenzó a dar en América latina tras el golpe de estado de Pinochet en Chile, proceso de cambio del modelo social que supone la liquidación del denominado estado del bienestar, así como la privatización de los principales servicios públicos, cuya consecuencia es el sufrimiento y la angustia para las mayorías sociales. La población en situación de pobreza severa ha pasado de 1,8 a 3 millones de personas, la población con dificultades para llegar a fin de mes ha pasado a su vez de 11,9 a 16 millones, y el año 2018 se ha iniciado con subidas en prácticamente todos los productos que configuran las necesidades básicas de las clases trabajadoras. Desde 2009 a 2016 la inversión pública se ha reducido en un 60%, la deuda pública supera el billón de euros, y como media, 30.000 millones de los presupuestos generales del Estado se dedican al año a pagar los intereses de la deuda a las entidades financieras.

Actualmente en el estado español nos encontramos ante una situación de crisis global, en la que confluyen todas o casi todas las posibles variantes: crisis económica, política e institucional, crisis generacional, crisis de género, crisis territorial, etc. En este contexto, el Régimen del 78 es el entramado institucional que está llevando adelante el proceso anteriormente descrito de instauración de un nuevo modelo social neoliberal a través de toda una batería de medidas antipopulares y antisociales, presentándose ante los ojos de amplísimos sectores de la sociedad como una organización mafiosa totalmente denostada. Esos amplios sectores de la sociedad comienzan a desear no ya sólo un nuevo recambio de Gobierno, sino un auténtico cambio en profundidad. La Monarquía, heredada del franquismo y columna vertebral del sistema, emerge cada día con más fuerza como el principal impedimento para que las cuestiones pendientes encuentren una vía de solución, y la represión, es la principal herramienta que encuentra el actual bloque de poder para conservar sus privilegios y tratar de frenar las reivindicaciones en defensa de los derechos de las clases populares, las mujeres y los pueblos.

Durante la actual coyuntura, asistimos a lo que podríamos denominar como la primera gran batalla en toda la historia reciente desde la Transición entre Democracia y Neofranquismo. El Pueblo de Cataluña está haciendo un esfuerzo épico en esa dirección, siendo hoy por hoy la punta de lanza en el proceso de lucha democrática frente a la legalidad monárquica post franquista, siendo sin duda el movimiento que más ha puesto contra las cuerdas al Régimen del 78, con el consiguiente debilitamiento de éste y el descrédito ante millones de ciudadanos y ciudadanas de Cataluña pero también del conjunto del Estado.

La reacción del Estado español ante la declaración de la República catalana, con la disolución de facto de sus instituciones, el control de sus medios de comunicación y la represión generalizada como un acto de castigo frente a la población, por mucho que nos duela decirlo, entró dentro de lo coherente con la naturaleza del Régimen español, y, por tanto, con aquello que era previsible, ya que las características estructurales del estado español condicionan que su resistencia a cualquier cambio sea absolutamente atroz.

En Madrid y en Castilla hemos vivido una fase de lucha ascendente desde 2008 hasta hoy en día. Con las asambleas de trabajadores/as de barrios y pueblos, la llegada del movimiento 15M, así como las convocatorias de Rodea el Congreso convocadas por la Coordinadora 25S, las Marchas de la dignidad, o los Jaques a la monarquía, en las que se han movilizado cientos de miles de personas. Pasando de una fase de respuesta ante todas y cada una de las agresiones que hemos venido sufriendo, a una fase de propuesta política, en clave constituyente, en clave democrática y republicana. Los datos de represión sobre estas movilizaciones son realmente espeluznantes. Miles de personas agredidas por la policía, miles de multados, cientos de detenidos y decenas de personas   en espera de jucio o encarceladas, como Alfon, Andrés Bódalo o Fran Molero.

Esta oleada represiva, tanto en Cataluña como en el conjunto del estado español, genera dolor y sufrimiento a quien se la encuentra, pero demuestra también la extrema debilidad en la que se encuentra el Régimen, que sólo sabe responder con la fuerza y la violencia a las demandas democráticas y pacíficas expresadas por las mayorías sociales.

El pueblo catalán ya ha avanzado de una forma valiente y coherente en la construcción de un auténtico proyecto democrático en clave republicana, y desde el movimiento popular castellano en general y desde el movimiento antifascista y republicano madrileño en particular, le reiteramos nuestro más sincero y cariñoso agradecimiento. El proceso soberanista-republicano catalán ha abierto una expectativa de ruptura evidente con el Régimen monárquico del 78, no sólo para el pueblo de Cataluña, sino para el conjunto de pueblos bajo jurisdicción del Estado español. La coyuntura histórica para los procesos de cambio progresistas en el estado español es favorable, y se dan las condiciones objetivas como para ello. Por primera vez en toda nuestra reciente historia, nuestro enemigo es estratégicamente vulnerable y potencialmente derrotable.

Y es por ello que se va a defender con todos los recursos represivos a su alcance, legales o ilegales, tal como ha hecho a lo largo de estas décadas pero de forma intensificada. La guerra sucia en todos los terrenos, pero muy especialmente en el mediático y policial, va a alcanzar niveles de absoluto paroxismo, como en los últimos meses, en los que varios músicos jóvenes cantantes de rap han sido acusados de injurias a la Corona (uno de ellos en el exilio), y en la que han sido censuradas una exposición de arte que planteaba la existencia de presos políticos, así como un ensayo literario que analizaba las conexiones del Partido Popular gallego con el narcotráfico. La represión y la manipulación servirán para retrasar un cierto tiempo los procesos de cambio, pero no para derrotarlos, y tampoco permitirán resolver las debilidades parciales y globales del conjunto del Régimen. Por primera vez en la historia de la Transición, la victoria depende fundamentalmente de que desde el campo de las luchas populares no cometamos errores significativos, y estamos preparadas y preparados y organizadas y organizados como para ello.

Este invierno y esta primavera han venido cargadas de importantes movilizaciones en Madrid, algunas de ellas de contenido social (en defensa de las pensiones, de la vivienda digna, del sistema sanitario o la educación públicas), y otras han presentado una gran potencialidad política constituyente. El próximo sábado 23 de junio llevaremos adelante una consulta popular republicana en el barrio obrero de Vallekas, en la que están participando cientos de personas, y el próximo 22 de septiembre convocaremos un nuevo Jaque a la Monarquía. Acciones con las que pretendemos contribuir a abrir un nuevo frente democrático y republicano.

En Europa atravesamos una situación históricamente nueva, pero en la que aparecen algunos paralelismos con la de los años ’20 y ’30 del pasado siglo. Por aquel entonces, cuando el fascismo avanzaba en casi todo el continente, en el Estado español, el 14 de abril de 1931 se derrotaba democráticamente al Régimen de la Monarquía Borbónica y se proclamaba la II República. En Febrero de 1936 se constituía el Gobierno del Frente Popular, generando una gran esperanza entre las clases trabajadoras y los pueblos del Estado español, esperanza que se contagió entre los pueblos de Europa y el mundo. El levantamiento militar fascista del 18 de julio de 1936 fue globalmente derrotado por el Pueblo trabajador armado y fue la intervención de los ejércitos nazi-fascistas europeos, con el envío de en torno a 250.000 efectivos, lo que permitió un cambio en la correlación de fuerzas militar, condicionando en gran manera el resultado final.

Sólo la URSS y algunos países latinoamericanos ayudaron a la República. Así como las Brigadas Internacionales. Más de 50.000 combatientes antifascistas llegaron a la península ibérica desde todo el planeta, para entregar sus vidas en defensa de las libertades y los valores humanos, así como en defensa de la legalidad republicana. De esos héroes, alrededor de 3.500 eran alemanes, los interbrigadistas alemanes o Spanienkämpfer. Es nuestro deber como antifascistas hoy y aquí recordarlos.

La asociación alemana KFSR (Combatientes y Amigos de la República Española) lucha por conservar la memoria y los valores antifascistas de aquellos Spanienkämpfer que decidieron luchar contra Franco. Según su presidenta, Kerstin Hommel, “esos valores son hoy más relevantes que nunca, atendiendo a las tendencias fascistas que vemos actualmente no sólo en Alemania, sino también en el resto de Europa”. Esta Asociación ha editado un libro, titulado “Sie werden nicht durchkomen. Deutschen an der Seite der Spanischen Republik y der sozialen Revolution” (“No pasarán. Alemanes en defensa de la República española y la revolución social”), el estudio más amplio de las historias individuales de aquellos combatientes alemanes que lucharon en defensa de la República. La obra comienza de esta forma: “Cuando comenzaron los combates el 18 de julio en el estado español, probablemente todo antifascista en Europa sintió una estimulante esperanza, pues allí se levantaba, al parecer y por fin, una democracia contra el fascismo”.

En Alemania tenéis vuestros propios retos. Y podéis contar con nuestra ayuda cuando sea necesario. No podemos olvidar las lecciones de la historia. En el estado español asistimos a una gran batalla entre Democracia y Neofranquismo, hemos visto nacer la república catalana, y tanto ella como el conjunto de nuestros procesos democráticos y antifascistas están necesitados de vuestra ayuda, l@s nuev@s Spanienkámpfer, l@s nuev@s amig@ de nuestras repúblicas. Al igual que en aquellos años 20 y años 30, tenemos que ser de nuevo optimistas, porque el proceso de cambio en nuestra tierra está en marcha. Si hay generosidad, inteligencia, corazón, y unidad, el cambio es posible.

Nuestro más sincero agradecimiento al colectivo Solidaridad antirepresiva, a tod@s l@s ponentes, así como a tod@s vosotr@s, por habernos dado esta oportunidad para compartir nuestras reflexiones.

¡Que viva la lucha de todos los pueblos del mundo!

¡No pasarán!

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