Interior envía a 567 policías novatos a Cataluña para paliar las fugas por el ‘procés’

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El Ministerio del Interior intenta paliar el déficit crónico de efectivos de la Policía Nacional en Cataluña, agravado durante el procés, con el envío de buena parte de los nuevos 1.298 agentes que juraron ayer su cargo ante Fernando Grande-Marlaska. Serán 567 policías —un 43,7% de la promoción— los que antes de un mes deben ocupar sus puestos en una plantilla formada en la actualidad por 2.859 agentes, 1.087 menos de los previstos. En junio, 260 pidieron su traslado a otras regiones.

La situación se agravó el pasado mes de junio. La Dirección General de la Policía convocó entonces el concurso para agentes de la escala básica y de subinspección que permite cada año a los policías aspirar a nuevos destinos en España en función de sus méritos profesionales. Interior ofertó 500 plazas para Cataluña, de las que 471 quedaron desiertas. Además, otros 260 agentes que estaban destinados en la región pidieron su traslado a otras comunidades autónomas.

“Es solo un parche, esperábamos más”, lamenta la secretaria regional de la Unión Federal de Policías en Cataluña, Isabel Rodríguez. “Y, además, tiene fecha de caducidad porque responde a la misma dinámica de siempre. Se envían a policías que vienen desmotivados, sin alicientes ni laborales ni económicos”, añade. “Es una cifra insuficiente, contábamos con que serían unos 800”, se suma Luis Mansilla, portavoz del Sindicato Unificado de Policía (SUP) en Cataluña, que considera que la nueva remesa de agentes “va a minimizar, pero no solucionar” el déficit en Cataluña.

Los nuevos policías llegarán a mediados de julio. “Han pospuesto la salida de las personas que han pedido irse para que coincidan con los que llegan, porque si no era prácticamente imposible. Incluso se han suspendido las vacaciones hasta entonces”, asegura el portavoz del SUP.

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