Penalicemos a los hombres que compran sexo y liberemos a las mujeres a quienes ellos explotan

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Por: Sophie Walker, The guardian
• Sophie Walker es la líder del partido por la Igualdad de las Mujeres (WEP).

Traducción: Lola Franco
 Colaboración: Maite Sorolla
 Enlace original: https://www.theguardian.com/commentisfree/2018/may/21/british-sex-trade-women?CMP=Share_iOSApp_Other
Traductoras para la abolición de la Prostitución es un grupo formado por abolicionistas que colaboran en la traducción al español de los textos más relevantes que se van produciendo en el abolicionismo europeo e internacional.

“Grupos delictivos organizados reclutan mujeres utilizando control coercitivo como el engaño, la servidumbre por deudas, la violencia sexual y física, las amenazas,la vigilancia y el aislamiento” Fotografía: Alamy Foto de archivo

“Todo el mundo sabe que si te compras algo y descubres que no funciona bien, lo primero que vas a hacer va a ser agarrarlo y darle una buena sacudida. El mismo principio rige la prositución, si no tienes la boca tan abierta o la garganta tan profunda como deberías. Así que siempre estás en riesgo de que te violen o abusen de ti, si resulta que el comprador siente que no le estás dando el servicio por el cual ha pagado”.
Mia de Faoite pasó seis años en las redes de la prostitución. A lo largo de esos años sufrió numerosas violaciones, incluyendo una violación en grupo, y las agresiones físicas eran el pan de cada día. Es una de tantas supervivientes y activistas que combaten el mito de la “puta feliz”, la acompañante profesional, de eterna sonrisa, que oferta “trabajo sexual” al hombre, agradecido y respetuoso. Es la imagen cegadora con que la boyante industria del sexo nos bombardea sin tregua con el propósito de normalizar la prostitución. Sin embargo, un importante informe publicado el lunes deja claro que la violencia y la coerción no son consecuencias accidentales y manejables de una profesión, por lo demás, enriquecedora. Es su propio modus operandi.

Behind Closed Doors,(Tras las puertas cerradas), una investigación de la comisión parlamentaria multipartidista (APPG) sobre la prostitución y el mercado global del sexo, muestra la escala real de la explotación de las mujeres en el Reino Unido. Revela que el crimen organizado controla la industria sexual, que la mayoría de las mujeres que son explotadas en los burdeles ingleses son extranjeras y que los tratantes y otros tipos de explotadores operan trasladando a mujeres vulnerables por burdeles improvisados en pisos, en un intento de rehuir el control de la policía y mantener el control sobre las mujeres, al tiempo que obtienen tanto dinero como pueden de los puteros.

Actualmente, el partido por la Igualdad de las Mujeres (WEP) es el único partido en el Reino Unido que aboga por penalizar la compra de sexo, con vistas a erradicar la demanda y por despenalizar su venta, para ayudar a las mujeres a salir de la industria. Por tanto, desde el WEP nos complace hallar estas demandas en el informe del APPG y garantizamos que trabajaremos con miembros de todos los partidos con representación parlamentaria para hacer de ellas una realidad.

El informe de la APPG llama asimismo la atención sobre algunas cuestiones que yo, como líder del WEP, he defendido una y otra vez: la industria del sexo está controlada casi exclusivamente por hombres, cuyo objetivo son otros hombres, y la inmensa mayoría de las mujeres que forma parte de ella no está ahí por voluntad propia. En 2017, el Mecanismo Nacional de Remisión contó 1.185 casos de víctimas potenciales de explotación sexual; el 94% eran mujeres. A menudo, apunta el informe, esas mujeres acarrean traumas infantiles y de su vida adulta, entre los que no faltan los abusos y la indigencia, y tienen problemas de aprendizaje. Esas mujeres no están eligiendo la prostitución como un trabajo. El informe descubrió que los grupos criminales organizados las reclutan mediante coacciones – engaño, esclavitud por deuda, violencia física y sexual, amenazas, vigilancia y aislamiento. Esas mismas tácticas impiden que ellas le cuenten a alguien lo que les está pasando.

Como dijo el sargento Stuart Peall de la policía de Lancashire: “Por lo que hemos podido comprobar, casi siempre resulta haber un hombre involucrado o alguna forma de control. Las mujeres con quienes nos topamos rara vez pagan sus propios anuncios. Tampoco pagan sus vuelos al Reino Unido. Por lo que hemos visto en nuestras operaciones, queda claro que hay organización”.

La prostitución daña a todas las personas. A todas y cada una de nosotras. Existe porque las mujeres no son iguales a los hombres. Porque somos más pobres o tenemos más tendencia a serlo, como resultado de estructuras que nos niegan la igualdad de oportunidades, entre las cuales se encuentra el ciclo de violencia que envuelve la prostitución. Ninguna mujer podrá ser libre o igual a los hombres, mientras haya otra que pueda ser vendida y comprada por ellos. Mientras sigamos normalizando la idea de que “algunas” mujeres pueden encargarse y desecharse como si fueran productos de Amazon, viviremos en un mundo en el que la amenaza de la violencia nos mantendrá a todas en nuestro sitio.

El informe de la APPG es una desgarradora llamada de atención. Cita una conversación entre dos tratantes que planean el modo de explotar sexualmente a la novia de uno de ellos. Incluye el testimonio de una mujer víctima de trata procedente del este de Europa que sufrió repetidos abusos por hombres en el Reino Unido. Y cita a un oficial de policía cuyo equipo fue informado por un putero de que las mujeres de un burdel en el que había estado parecían bastante asustadas, aunque igualmente había pagado por sexo.

¿Qué lleva a los hombres a pagar por sexo? “La sociedad dice que pueden y la ley dice que pueden”, apunta Mia. “Tienes que preguntarte, ¿qué es lo que están comprando? Es poder. Controlar el cuerpo de alguien de esa manera aporta una sensación de poder muy intensa. Es una cuestión de poder y ellos lo saben”.

El WEP defiende que es preciso cambiar la ley con efecto inmediato para que ninguna mujer corra el riesgo de ser procesada por vender sexo. El WEP promueve un diálogo a nivel nacional sobre la realidad del mercado sexual y las conexiones entre prostitución, trata y coacción. El WEP busca establecer redes de apoyo a supervivientes de la industria sexual, así como servicios para ayudar a salir a las mujeres que están dentro. El WEP quiere criminalizar la compra de sexo, para así contener la demanda. Y el WEP desea asegurar que las víctimas de trata puedan permanecer de manera legal en el Reino Unido, así como acceder a servicios de asistencia adaptados a su situación. El WEP quiere un mundo igualitario, porque un mundo igualitario es mejor para todas las personas.

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