Gürtel: una sentencia que puede cambiar el curso del juicio de la ‘caja B’ del PP

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La sentencia por el ‘caso Gürtel’ está a punto de hacerse pública. Seis meses después de finalizar el juicio y nueve años después de estallar el caso, el tribunal de la Audiencia Nacional tiene ya fijadas las penas que va a establecer para los acusados. En este asunto será clave la condena que se fije para el extesorero del Partido Popular Luis Bárcenas y para su esposa, Rosalía Iglesias. También será un revés para el propio partido, que en caso de confirmarse las acusaciones, deberá asumir una responsabilidad a título lucrativo, por beneficiarse de la trama de Francisco Correa.

Los principales acusados, es decir Correa y sus hombres, Pablo Crespo y Álvaro Pérez, ya asumen sus altas condenas. Además, ya se encuentran en prisión tras su primera condena por el ‘caso Fitur’, recientemente confirmada por el Tribunal Supremo, y están pendientes de otra tercera sentencia por la financiación del PP de Valencia, además de tener por delante un largo calendario de juicios por todos los amaños y adjudicaciones irregulares que recibieron a cambio de dádivas a alcaldes y dirigentes del PP.

Sin embargo, una condena a Bárcenas, y sobre todo a su mujer, que les pudiera llevar a su encarcelamiento, podría hacer cambiar su estrategia frente al siguiente juicio que tiene pendiente el extesorero y que más consecuencias políticas puede generar al PP, al tratarse de su presunta ‘caja b’. Mientras que Bárcenas se enfrenta a 39 años y medio de prisión, la Fiscalía Anticorrupción solicita 24 años para su mujer.

Desde que Bárcenas y su mujer supieron que ya no había marcha atrás e iban a sentarse en el banquillo de los acusados por el ‘caso Gürtel’ hubo un giro de Bárcenas respecto de su ataque frontal al PP. Ante el temor de que pudieran ser condenados y acabar entre rejas, el extesorero cambió de estrategia.

Ataques contenidos

Sus intervenciones, sus acusaciones y su discurso se vio modificado para ser menos agresivo respecto de su antiguo partido. Fuentes del caso sostienen que su cambio se debió principalmente a un intento de acuerdo para lograr que su esposa no sea encarcelada. Bárcenas ha evitado seguir hablando de la ‘caja b’, a través de la cual diversos empresarios durante por lo menos dos décadas habrían aportado dinero al partido no recogido en las cuentas oficiales ni declarado ante el Tribunal de Cuentas. Con ese dinero se habría financiado tanto al partido como a sus dirigentes, a quienes, según llegó a decir el propio Bárcenas, se les habría pagado sobresueldos en b, entre los que figurarían el propio Mariano Rajoy o la secretaria general, María Dolores de Cospedal.

Estas afirmaciones las dijo el propio Bárcenas ante el juez de la Audiencia Nacional que inició la investigación de esa ‘caja b’, Pablo Ruz. Sin embargo, estas acusaciones se han ido rebajando hasta incluso llegar a hablar de caja “extra contable” en vez de ‘caja b’. Ahora bien, si su contención no sirve para librar a su mujer de la cárcel, fuentes del caso no descartan que Bárcenas vuelva a su versión inicial e incluso saque a relucir más material sobre esos cobros que pudiera tener guardados y no aportados a la causa.

Suiza, el origen

El ‘divorcio’ entre el PP y Bárcenas comenzó en enero de 2013. El extesorero había sido imputado cuatro años antes en el ‘caso Gürtel’ pero su implicación en la trama de corrupción había quedado tan disipada que incluso uno de los jueces que instruyó la causa, el del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM), le llegó a archivar la imputación.

Sin embargo, a comienzos del año 2013, Suiza decidió remitir la documentación solicitada sobre Bárcenas años atrás. Ahí fue cuando estalló la bomba. El extesorero del PP había llegado a acumular hasta 22 millones de euros en diversos bancos suizos, en cuentas a nombre de fundaciones pero con él de beneficiario -cantidad que después se conoció que había ascendido a 43 millones de euros-. Salieron a la luz todos los viajes que había hecho a Suiza con dinero en metálico para ingresar y todas las operaciones con los gestores de los bancos. Estos datos fueron los que han llevado al matrimonio a juicio por diversos delitos fiscales.

Ante el escándalo, el PP decidió apartarle definitivamente del partido. Tan sólo un mes después, salía a la luz toda la ‘caja b’ del partido de las dos últimas décadas. El juez del ‘caso Gürtel’ decidió iniciar una investigación a raiz de la publicación de esos papeles y citar a Bárcenas. Él reconoció su autoría, entregó una copia de esos documentos y reconoció la existencia de esa ‘caja b’. Aunque siempre negó que esos pagos se realizaran a cambio de adjudicaciones concretas, para evitar así que se le pudiera imputar por un delito de cohecho o de tráfico de influencias.

¿Nuevas sorpresas?

Por el Juzgado desfilaron como imputados gran parte de los empresarios donantes y como testigos varios dirigentes del PP a quienes supuestamente se les habría pagado sobresueldos en b, entre ellos la secretaria general del partido y actual ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal.

Finalmente, el juez no pudo certificar que efectivamente esas donaciones eran a cambio de la adjudicación de una obra concreta por lo que tuvo que archivar la causa respecto de todos los empresarios. Los únicos que, paradójicamente han quedado acusados, son el propio Bárcenas, su antecesor; Álvaro Lapuerta -aunque por su delicado estado de salud ha quedado exento de cualquier responsabilidad penal-; el exgerente, Cristóbal Páez, y los responsables de la obra de la sede del PP en la calle Génova (Madrid) por haber cobrado parte de los trabajo de remodelación con dinero en negro y sin declarar.

Este juicio todavía está pendiente de celebrarse y condicionará la situación que en ese momento se encuentre Bárcenas para que decida si tira de la manta, además de ratificar sus acusaciones iniciales, u optará por permanecer en silencio. En el caso de Bárcenas, al tener este segundo juicio pendiente, si la pena por la que es condenado en Gürtel es elevada, la Audiencia Nacional podría ordenar su ingreso en prisión preventiva para evitar el riesgo de fuga hasta que el Tribunal Supremo revise la sentencia, como ya se hizo con los tres cabecillas con la sentencia de la pieza conocida como ‘Fitur’.

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