INTERVENCIÓN DE LUIS OCAMPO (IZCA) EN EL EJE REPUBLICANO DE LAS I JORNADAS CONSTITUYENTES DORIS BENEGAS.

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La ambición de esta intervención es que salgamos de aquí no sólo con la idea reforzada de la bondad de la República, sino de la posibilidad de construir esta, y muy especialmente de su necesidad, además urgente.

El Régimen monárquico del 78 está totalmente degradado, no vamos a insistir en ello porque es lo que podríamos llamar una “evidencia empírica”. Solo pararnos en una cuestión, que quizás no siendo mayor, para la Coordinadora 25-S y el espacio del “Golpe a la Mafia” sí que tiene una gran carga simbólica; nos referimos al caso Cifuentes.

Cifuentes tenía una especial obsesión por la Coordinadora 25-S y aún más especial por Doris Benegas. No perdía ocasión, aunque fuera completamente fuera de lugar, para atacarla. Después de conocer sus trampas para conseguir méritos académicos, se explica la patológica obsesión de esta mujer por Doris. Y es que Doris tenía todo lo que ella carecía: un brillantísimo expediente académico y varios títulos universitarios. Cuando se produjo la coronación del Borbón actual, que por cierto son cada vez más bobos y están peor acompañados, Cifuentes ejerció como una auténtica monárquica española, es decir, como una protofascista.

Hay razones muy poderosas en la actualidad política -en el ámbito estatal, europeo y global-, que hacen que la lucha por implementar la/s república/s en el Estado español sea imperiosa y urgente.

La incapacidad congénita del Régimen actual para gestionar y dar solución a los problemas de las gentes que vivimos bajo su jurisdicción, los problemas de la vida cotidiana (Educación, Sanidad, Pensiones, Trabajo…), pero muy especialmente a los problemas que podríamos llamar estructurales: los derechos de las mujeres, los derechos de los Pueblos, los derechos de l@s jóvenes, la relación con la naturaleza… Un proceso constituyente republicano tiene que dar respuesta a todo esto.

Parece claro que la política actual de los EEUU-Trump es una política de preparación de la guerra; y no por que ese señor sea un loco, que puede que también lo sea, sino porque el capitalismo imperialista siempre ha utilizado las guerras como instrumento para solucionar las crisis estructurales. Y la crisis del capitalismo yanqui es una crisis estructural de primer orden. En una política activa y potente de lucha contra la guerra, el espacio latinoamericano es de primera importancia, y en ese espacio un régimen republicano en el Estado español podría jugar un papel muy importante. Cuántas veces hemos hablado, a nivel privado, en el Foro de São Paulo de estas cuestiones.

A nivel europeo, el proceso de intensificación del proyecto imperialista bajo la hegemonia de Alemania sigue su curso. Las limitaciones a las conquistas de los derechos sociales son uno de sus objetivos, además de una redistribución territorial de los espacios europeos desde el punto de vista económico, en función de esos intereses hegemonistas alemanes. Al Estado español por supuesto se le condena a ser única y exclusivamente suministrador de servicios, especialmente turísticos.

Al igual que en los años 30 del pasado siglo, en los que la proclamación de la II República fue una gran esperanza para los pueblos de Europa y la guerra antifascista del 36 un ejemplo de cómo había que combatir al nazi-fascismo, un Régimen republicano en el Estado español actualmente sería de nuevo referencial para el conjunto de Europa.

Por último, una pregunta muy pertinente y que preocupa a un sector del movimiento republicano: ¿podría sobrevivir un Régimen republicano en el Estado español y por tanto en el contexto político-económico de Europa Occidental? Creemos que sí. Hoy las circunstancias internacionales, aunque no lo parezca a primera vista, son mas favorables que en los años 30. Vivimos en un mundo multipolar. Parece poco probable que el ejercito alemán, el italiano o el portugués, estuvieran dispuestos a intervenir directamente en contra de una República en el Estado español como hicieron entonces. La derrota militar de la II República estuvo condicionada por la intervención extranjera de los ejércitos fascistas y nazis. Las potencias europeas occidentales no se iban a entusiasmar desde luego con uno/s régimen/es republicanos en el Estado español e intentarían influir desde el punto de vista político, económico…, pero una intervención militar, tal como ocurrió en los años treinta del pasado siglo, no parece probable.

La historia de la configuración del bloque dominante en el Estado español, así como la de los movimientos populares que han confrontado con él a lo largo de los siglos, hace totalmente improbable que el primero asuma desde el punto de vista político el formato republicano para la gestión de sus intereses. Teóricamente todo es posible, pero en la práctica es absolutamente improbable.

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