El Tribunal Supremo, “escéptico” sobre la posibilidad de corregir la decisión de Bélgica

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El Tribunal Supremo se muestra “escéptico” sobre la posibilidad de corregir la decisión de la Justicia belga de no entregar a los exconsellers Antoni Comin, Lluís Puig y Meritxell Serret, ante las causas alegadas para no cursar las órdenes europeas de detención que existía contra ellos por los delitos de rebelión, malversación de caudales públicos y desobediencia, según fuentes del alto tribunal.

La Fiscalía va a solicitar, cuanto antes, al juez Pablo Llarena que corrija los errores formales en los que se basa el tribunal belga para no entregar a los tres procesados. Concretamente, se ha rechazado su entrega porque no se habría emitido previamente una orden nacional de detención contra ellos, un paso previo necesario.

 

La opción que baraja el Ministerio Público liderado por Julián Sánchez Melgar, según sostienen fuentes fiscales, es reclamar a Llarena que emita de nuevo las órdenes europeas de detención para que se revise otra vez la entrega de los exconsellers y puedan ser entregados y juzgados en España por idear y llevar a término un plan para lograr la independencia de Catalunya fuera de las vías legales.

Sin embargo, el alto tribunal no tiene claro que volver a remitir las OED sirva para que la Justicia belga se replantee la situación. Más bien, considera que el alegato de un “error formal” no deja de ser una “excusa” para no entregar a los reclamados. De ahí que fuentes de la Sala de lo Penal del alto tribunal vean en esta decisión una “falta de compromiso” de la Justicia belga a la española.

Fiscalía apuesta por actuar

Fuentes jurídicas explican que aunque la Fiscalía considera que las nuevas OED deben enviarse cuanto antes, el magistrado que instruye la causa prefiere esperar a recibir la resolución belga y analizar las razones de la negativa. Después, Llarena deberá decidir si lo vuelve a intentar o desiste. Si finalmente considera que, a la luz de los argumentos esgrimidos, Bélgica no muestra una intención de entregar a los ex miembros del Govern, entonces podría optarse por dejar estar la situación y así evitar cargar de razones al independentismo en su ‘batalla’ internacional.

Bélgica explica que sin una orden nacional de detención previa no puede cursarse una orden europea. Sin embargo, fuentes del Tribunal Supremo explican que ya en el auto de procesamiento quedaba reflejado que se mantenían contra el expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, y el resto de huidos las medidas cautelares personales acordadas previamente contra ellos, que no eran otras que las órdenes nacionales de detención.

 

Además, precisamente Llarena esperó para reactivar las OED contra Puigdemont, Comín, Puig, Serret y Clara Ponsatí a que estuviera dictado el procesamiento al tratarse de la resolución judicial con mayor base argumental para que los tribunales europeos que tuvieran que estudiar las órdenes contaran con la mayor cantidad de datos e información posible.

Temor al ‘efecto contagio’

Una de las principales consecuencias de la decisión de Bélgica es que el tribunal alemán que debe resolver sobre la entrega de Puigdemont se vea ‘contagiado’ por esta decisión y resuelva no entregar al expresidente catalán por el delito de rebelión o en su caso el de sedición.

De ahí que la Fiscalía apueste por solventar la barrera belga antes de que la Audiencia Territorial de Schleswig-Holstein tome una decisión sobre Puigdemont. Las dudas sobre el delito de rebelión en Bélgica se sospechaba. Fue por esa razón que Llarena retiró la euroorden cursada por la juez de la Audiencia Nacional Carmen Lamela después de que él asumiera el caso.

Ante las sospechas de que podían rechazar la entrega de Puigdemont, el juez optó por retirar la OED y esperar al auto de procesamiento para poder aportar más argumentos al tribunal que tuviera que resolver. Sin embargo, cuando se reactivó, el expresidente se encontraba en Finlandia y de ahí intentó llegar de nuevo a Bélgica, país más sensible hacia sus pretensiones independentistas.

 

No obstante, fue arrestado en el camino, en Alemania, pero en la vista preeliminar el tribunal consideró que los hechos relatos en el auto de procesamiento y considerados por Llarena como un delito de rebelión no puede contemplarse, de acuerdo a su Código Penal, como un delito de tal gravedad, por lo que fue puesto en libertad. Ahora está pendiente de que se celebre la vista para tomar una decisión final.

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