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Rodríguez Sobrino anotó que la mayor parte, 1,8 millones de euros, los recibiría el “conde”, que la Fiscalía investiga si corresponde a Ignacio González

Él se bautizó como “general” y al directivo de Inassa Diego Arias como “Maradona”

El ex responsable del Canal de Isabel II en Latinoamérica, Edmundo Rodríguez Sobrino, dejó por escrito de su puño y letra el reparto de sobornos por la compra de la empresa brasileña Emissao utilizando una serie de nombres en clave.

Según reza este manuscrito, al que EL MUNDO ha tenido acceso y que fue avanzado por la Cadena Ser, medió un reparto de 5,4 millones de euros en comisiones en la adquisición de la referida entidad por parte de la Comunidad de Madrid en el año 2013 que, según ha podido saber este periódico a través de fuentes próximas a la operación, iba a ser destinado en parte a la compra de un hotel en Valencia y de pisos de Madrid que finalmente no se llevó a cabo. La mayor parte del soborno, 1,8 millones de euros, iba dirigida a quien Rodríguez Sobrino bautizó como “Conde”. En su declaración judicial de hace casi un año sostuvo que uno de los beneficiarios del reparto fue el ex presidente madrileño Ignacio González, pero subrayó que la cantidad la acabó cobrando él mismo para dejarla en una cuenta a su disposición.

Esta cifra coincide además con la señalada por el ex directivo del Canal en Latinoamérica Diego Arias, que ha declarado que, siempre según le dijo Rodríguez Sobrino, 1,8 millones iban a tener como destinatario a González.

Sin embargo, estos fondos nunca llegaron a ser retirados por el ex presidente madrileño, que ha negado tajantemente tener vinculación alguna con esta operativa delictiva y la atribuye a una estrategia de Rodríguez Sobrino para salvar a su hija, investigada en el procedimiento, a cambio de incriminarle con acusaciones falsas.

Otro de los motes utilizados por Rodríguez Sobrino, el de “Maradona” hace referencia de manera ineludible al referido Diego Arias, el ex responsable de Negocios del Canal en Latinoamérica, que ya ha confesado que participó en el reparto de las mordidas y se encuentra en estos momentos colaborando con la Justicia. A él le correspondió uno de los cuatro lotes de 900.000 euros restantes.

A continuación, y como beneficiario de una de estas porciones, figura “General”, que siguiendo el esquema diseñado por Rodríguez Sobrino en sus comparecencias judiciales bien podría ser él mismo. A renglón seguido el ex jefe del Canal en Latinoamérica alude al “Abuelo” como otro de los perceptores de 900.000 euros. Se trata con toda seguridad de Ramón Navarro, otro directivo del Canal en América, concretamente gerente de la sociedad Triple A, filial de la empresa de aguas madrileña. Por último se hace referencia a “Moro” en inequívoca alusión al ex delegado del Gobierno en CeutaLuis Vicente Moro, que ofreció al Canal de Isabel II la operación y ejerció de intermediario en la misma.

Este manuscrito establece asimismo cómo se iban a articular los pagos a algunos de los receptores. En este documento Rodríguez Sobrino alude a “tres giros” de fondos a partir del uno de diciembre de 2013 que iban a tener como destinatarios al “general”, al “abuelo” y a “Maradona”.

Tal y como reveló EL MUNDO, buena parte de estas comisiones fueron percibidas por Rodríguez Sobrino mediante la firma de un falso contrato de asesoría empresarial de apenas seis meses de duración. El acuerdo entre el vendedor, el brasileño Sebastiao Cristovam, y el comprador, Rodríguez Sobrino, en representación del Canal de Isabel II, establece que por parte del segundo se llevarían a cabo “intermediaciones en nuevos negocios, asesorías y auditorías” que nunca tuvieron lugar. Este acuerdo fue rubricado en Río de Janeiro después de que la empresa de aguas madrileña adquiriese Emissao por una cifra que rondó los 25 millones.

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