Villalar 2018: Lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer.

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En este Villalar se han manifestado tanto la situación de profunda crisis del Régimen existente como el hecho de que las alternativas que podrían sustituirlo desde las perspectivas de las clases populares aún no están maduras para hacerlo. A esas situaciones se refería Antonio Gramsci con la frase que da título a este artículo.

Esas circunstancias referidas permiten la coincidencia en un mismo escenario, en este caso Villalar, de las mas variadas y contradictorias fuerzas políticas. Así ocurrió este 23 de abril de 2018 en el que, además del PP, que aprovechó la coyuntura para reivindicar de forma absolutamente estúpida al Régimen del 78, estuviera presente también Pedro Sánchez, ya recuperado plenamente para las ofertas del IBEX-35 y del Grupo Prisa. Este, después de estar unos días en Alemania impulsando el proceso de criminalización que el Régimen del 78 está llevando a cabo sobre el movimiento republicano soberanista catalán, es decir, contra la revolución democrática de Cataluña, acude a Villalar teóricamente a apoyar la memoria de la rebelión comunera; parece obvio que esa es una contradicción en sus propios términos. Como su colaboración en el proceso de criminalización y represión de la rebelión democrática de Cataluña está fuera de toda duda, solo podemos deducir que su “adhesión” a la rebelión comunera es pura hipocresía.

En cualquier caso, la presencia en Villalar de personajes de alta notoriedad política para reivindicar el Régimen del 78 es toda una expresión de las dificultades por las que atraviesa este y la necesidad que tienen sus defensores de utilizar todos los escenarios posibles para tal tarea.

Pero si la situación del Régimen del 78 es totalmente decadente y la de sus defensores cada vez más similar a un corral lleno de pollos sin cabeza correteando, la de los que teóricamente tenemos que impulsar y conseguir el cambio de Régimen dista bastante de ser la adecuada. Se ha avanzado mucho en los últimos tiempos en lo político y en lo organizativo, y hemos dado un paso importantísimo en la interiorización de que la derrota del Régimen del 78 es posible, cosa que hasta hace poco tiempo muy poca gente se creía, pero nos falta maduración para conseguir las cualidades que nos permitan llevar materialmente ese cambio. Y sin embargo, ese cambio es lo que la mayoría social necesita y de alguna manera espera.

Nuestra existencia solo tiene un sentido: servir al pueblo. Es por tanto imprescindible y urgente que avancemos para conseguir esa cualificación. Ello pasa por comprender teóricamente y aplicar prácticamente los fundamentos básicos de lo que es la construcción de un movimiento popular eficiente y eficaz; así como el papel de las organizaciones políticas en el seno de este.

Estamos en una buena situación en nuestra capacidad de análisis de la situación política y de su posible evolución. Si hacemos un repaso de la editoriales de los últimos años, incluyendo nuestras propuestas políticas, comprobaremos que no nos hemos equivocado en los elementos esenciales de ese análisis, ni de las propuestas. Hemos avanzado en lo organizativo y en el trabajo sectorial, pero quedan cosas muy importantes e imprescindibles para atender las tareas que el momento exige. La primera es ser capaces de articular un discurso que socialmente trascienda de forma amplia, más allá de nuestr@s seguidores habituales. La segunda, ser capaces de establecer en el menor tiempo posible las alianzas de forma estructurada alrededor de un proyecto tangible, que den la máxima credibilidad a nuestro discurso y en esa medida potencien su socialización. Y la tercera es tener la metodología de trabajo lo suficientemente cualificada como para implementar todo ello. En este sentido hay que destacar que la disciplina es una necesidad vital. Una vez tomadas las decisiones de forma correcta su aplicación práctica con la máxima disciplina es la única garantía de éxito. Sin ella ninguna victoria es posible.

En este Villalar 2018 hemos demostrado nuestras capacidades, nuestros avances; se han expresado en el escenario histórico de las campas las contradicciones políticas y sociales que atraviesa el Régimen del 78, pero también se ha expresado la inexistencia aún de un proyecto de cambio articulado y maduro; y en ese apartado también han aparecido nuestras propias carencias y déficits. Tenemos que abordar su solución de forma urgente. Desde luego IzCa, con el mayor espíritu autocrítico, aportará todo lo posible a ese proceso imprescindible y urgente.

Castilla a 26 de abril de 2018

Izquierda Castellana

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