DAVID CONTRA GOLIAT

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La detención de Puigdemont en Alemania ha provocado un auténtico subidón en todo el entramado jurídico-político-mediático del Régimen monárquico español. Después de meses ninguneándole (“es un payaso” era el comentario más suave), han dado un giro de 180 grados en sus valoraciones del personaje y han pasado a considerar que con su detención el movimiento soberanista republicano catalán queda, por enésima vez, liquidado.

Esa valoración, de pronto magnificada, de la figura de Puigdemont ha ido acompaña de las “cuentas de la lechera” tan típicas del andamiaje intelectual, por llamarlo de alguna manera, del españolismo más rancio: “en pocas semanas lo tendremos aquí a buen recaudo”; “Alemania no es como Bélgica, ese es un Estado serio en el que también existe el delito de rebelión y además se castiga con penas de hasta cadena perpetua”; “¡el CNI ha hecho una operación intelengentísima, tal como corresponde al servicio de inteligencia del Estado español!”; “¿Pero que se creía ese charlatán, que iba a estar de saltimbanqui toda la vida por Europa? Pues ya lo hemos cazado”, etc. Todo un relato estupendo y sin aristas para los intereses del Régimen de la Mafia española. A una escenografía parecida asistimos cuando se dictó la euroorden de detención contra Puigdemont, en el momento en que este se exilió a Bélgica a finales de octubre de 2017. Después tuvieron que recoger velas.

La detención de Puigdemont en Alemania da una tercera oportunidad al proceso soberanista republicano catalán, esperamos que sea aprovechada.

Cuando Mariano Rajoy convocó las elecciones catalanas en aplicación del artículo 155, para el 22-D de 2017, todo parecía ponerse en contra del Procés. Una gran maniobra de Mariano Rajoy, decían todos los comentaristas sin excepción. No contaban con el factor Puigdemont, pero el 130º President de la Generalitat consiguió llevar adelante una campaña electoral ilusionante y coherente que supuso que, además de ser él el candidato más votado del soberanismo, el bloque  soberanista obtuviera una clara mayoría en el Parlament.

La detención el domingo 25 en Schleswig-Holstein, Alemania, ha supuesto que la cuestión catalana obtuviera de nuevo la mayor notoriedad a nivel mundial. Toda la prensa significativa a nivel internacional ha tratado como tema principal la cuestión catalana y en general no de una forma favorable a las posiciones del Gobierno español. El editorial de The Times de hoy es un ejemplo. Además la detención del President de la Generalitat fue Trending Topic a nivel mundial.

¿Y si resultara que esa detención fruto de la brillantísima operación de los servicios policiales y de inteligencia españoles, fuera finalmente de utilidad para las posiciones políticas que Puigdemont representa dentro del movimiento soberanista republicano catalán?

LA BATALLA DE ALEMANIA:

En última instancia, la extradición de Puigdemont será decidida por el Tribunal Superior de Justicia de Schleswig-Holstein en un plazo no inferior a 60 días que se puede alargar de forma ordinaria a los 90 y de forma extraordinaria otros meses más.

El resultado final de este proceso no está nada claro. Son unas sarta de auténticas estupideces lo que están contando los catedráticos-tertulianos del Régimen en los programas de radio y televisión organizados had hoc.

Incluso los penalistas y constitucionalistas serios en el Estado español consideran que la construcción realizada por el Juez Llarena para argumentar la acusación de rebelión hacia Puigdemont es absolutamente impresentable. Hay pues un frente jurídico que seguro dará mucho juego, pero hay sobre todo un frente político de primer orden.

Es muy importante recordar a la opinión pública alemana, especialmente a sus sectores democráticos y progresistas, que hay un precedente de entrega de un President de la Generalitat por la Gestapo nazi: la de Companys en agosto de 1940. Y que este, una vez entregado, fue fusilado por orden de las autoridades españolas en el Castillo de Montjuic el 15 de octubre del mismo año.

Esa deuda histórica con la lucha democrática en Cataluña y en el Estado español de Alemania debe de ser un motor clave en la movilización pública y democrática de ese país. Es necesario ganar política y jurídicamente la batalla de Alemania, porque esa no es una batalla cualquiera. La decisión que se tome en Alemania va a tener un peso específico de primer nivel.

Por lo que se refiere a la lucha de solidaridad en Castilla y particularmente en Madrid en contra de esta última ofensiva represiva contra Cataluña, que coincide con una ofensiva represiva general en el conjunto del Estado y particularmente en esta ciudad (acordémonos de los hechos de Lavapiés de hace unos días), la idea es clara: incorporar a nuestra primavera feminista, republicana y comunera la solidaridad con Cataluña y con su primavera, término que por cierto también están utilizando.

La primavera catalana, la primavera comunera, la primavera de todos los Pueblos del Estado, terminará con el gélido invierno que nos impone el Régimen monárquico del 78. Y ello se tiene que materializar en 2021, el 500 aniversario de la Revolución Comunera, la primera revolución seria de España, tal como la caracterizaba Karl Marx.

Izquierda Castellana

Castilla a 26 de marzo de 2018

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