Movilización vecinal para recuperar un histórico acueducto abandonado

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Fue construido para transportar agua pero puede acabar siendo una nueva vía peatonal. Hablamos del acueducto de Amaniel, el último acueducto-puente del Canal Bajo de Madrid, la parta con la cota más baja del Canal de Isabel II -la empresa pública que acomete la gestión del agua en la capital- que durante más de un siglo revolucionó el abastecimiento de agua en el centro de la villa que hasta entonces se garantizaba mediante un sistema de galerías excavadas en el subsuelo que captaban el agua subterránea.

Se trata de un elemento vertebrador del barrio de Tetuán. Una imagen aérea lo corrobora demostrando cómo el barrio ha ido creciendo a su alrededor cruzado por la Avenida de Pablo Iglesias que fluye en paralelo al acueducto pero que presenta un desnivel incómodo para los peatones que caminan por la zona y acceden desde la zona de Francos Rodríguez hasta la Avenida de Reina Victoria en ambos sentidos.

Es parte intrínseca del barrio. Y, como tal, la defendieron los vecinos en 2004 cuando un estudio preliminar del Ayuntamiento contemplaba su derribo parcial para acometer la construcción de un túnel subterráneo que uniera la plaza de Cuzco con la M-30, la principal carretera de circunvalación de Madrid. Finalmente la resistencia vecinal consiguió salvarlo parcialmente aunque una parte de la construcción ha quedado ahora enterrada a nivel de calle.

Lo que nadie ha logrado impedir, no obstante, es la degradación de la zona. La construcción de ladrillo de 120 metros de longitud presenta 17 arcos de medio punto que desde hace varios años cobijan a un nutrido grupo de indigentes. Sumando a la ecuación que los vecinos cada vez transitan menos por la zona, tanto por la incomodidad que presenta el desnivel para quienes lo hacen cargados con los carros de la compra, como para quienes sencillamente presentan problemas leves de movilidad, el histórico epicentro del barrio ha caído en desuso. Y no exageramos como demuestra el hecho de que la EMT haya limitado su tránsito a los autobuses urbanos ante el reto que salvar estas rampas supone para este tipo de vehículos.

De ahí que haya surgido en la actualidad la idea de recuperar el acueducto pero, esta vez, para el ‘transporte de personas’. Revisando los últimas propuestas vecinales de Decide Madrid, la plataforma de participación ciudadana del Ayuntamiento de Madrid, se observan varias entradas que apuntan en la misma dirección: “Propongo la construcción de un paso peatonal sobre el Acueducto de Amaniel que facilitaría a los peatones pasear por esa zona y el acceso a la Avenida de Reina Victoria y de paso obligaría a la reparación del acueducto que se encuentra en un estado bastante lamentable”.

La propuesta ya ha pasado el primer corte y su viabilidad dependerá de los apoyos que recibe a través de la citada web y de la buena voluntad del Canal de Isabel II que ostenta la titularidad del acueducto. Aunque existen precedentes recientes de instalaciones suyas abiertas o cedidas para uso público como las instalaciones del depósito de Islas Filipinas.

Vista aérea del acueducto de Amaniel, en Madrid.
Vista aérea del acueducto de Amaniel, en Madrid. (Google Maps)

Hay quien, directamente, ha desarrollado el plan inicial y, como el usuario Zangolotino, enumera las posibles actuaciones a seguir: “El proyecto sería verdaderamente sencillo: instalar iluminación, por supuesto una barandilla lo suficientemente segura (como la del viaducto de la calle Segovia)”. “Lo que no entiendo es cómo el acueducto ha llegado hasta hoy sin uso peatonal. Debido a la pendiente que tiene la calle (más bien tobogán) de Pablo Iglesias en ese tramo, es una barrera que prácticamente sólo cruzan los coches y algún peatón valiente y con buenas piernas”, señala.

A él se suman más usuarios como JavierC-1977, quien recuerda que lleva “más de dos años” reclamando una solución al Ayuntamiento.

Un simple paseo matutino por la zona ratifica este argumento. La práctica totalidad peatones, vehículos particulares y ciclistas de la zona evitan este particular ‘puerto de montaña urbano’ y se decantan por dar un rodeo por las calles Vascos y Aravaca, de un lado, o la calle Olite del otro.

Precisamente para estos últimos también se plantea una prolongación de la reforma del acueducto que permita añadir un carril bici. Aunque para esta acometida, pensando en la convivencia de peatones y ciclistas, la anchura de plataforma existente se antoja demasiado estrecha y tendría que ser adaptada desde los dos extremos de acceso.

Recuperación del acueducto para peatones… y para ciclistas

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