Cuatro falsas ideas que demuestran que la mujer está peor valorada de lo que se cree

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El día internacional de la mujer pone sobre la mesa la desigualdad del mercado. La brecha siempre ha estado y seguirá estándolo, pero hay ciertas creencias que infunden un panorama erróneo, incluso más positivo, de cómo trata el empleo a las mujeres.

Cifras de brecha salarial a la baja, ideas preconcebidas que minimizan el papel de la mujer o la eterna conquista de las direcciones que nunca llega, pese a que se crea lo contrario, lastran la igualdad y pintan un panorama mejor de lo que realmente es. Varias falsas creencias lo demuestran.

La brecha es ‘sólo’ del 14% y se va reduciendo

El Gobierno saca pecho por las cifras que ofrece Eurostat sobre la brecha salarial. Recuerda que ha caído en 4,5 puntos en cinco años, hasta el 14,2% de 2016, último dato disponible. Pero a la vez se minimizan otras cifras igual de ciertas: la reducción ha sido nula en el último año –la cifra se actualizó este miércoles- y en tres años sólo ha caído 0,7 puntos. La reducción que destaca el Gobierno viene de comparar el dato actual con el peor de la serie, el 18,7% de 2012.

Además, los detalles técnicos de la comparativa de Eurostat pueden no reflejar la situación real. Según datos que maneja Gestha, sindicato de los técnicos de Hacienda, la cifra es del 29,1%. No solo no baja, sino que aumenta 0,5 puntos en el año. CC.OO. la eleva al 30%.

¿Por qué tanta diferencia? “Eurostat cuantifica la brecha en base a la retribución por hora trabajada. Nosotros utilizamos la totalidad de retribuciones que una persona recibe a lo largo del año”, explica José María Mollinedo, secretario general de Gestha.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, con el lazo morado durante un acto del PPE, este 8 de marzo
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, con el lazo morado durante un acto del PPE, este 8 de marzo (Kai Försterling / EFE)

La diferencia también se explica porque se toma de referencia a la mujer, no al hombre como hace Eurostat, para calcular la diferencia. Con el cálculo busca responder “cuánto dinero debería cobrar más la mujer para que haya equiparación salarial”. Mollinedo afirma que así es “menos confuso” para la mujer, puesto que saben cuánto ganan ellas, no lo que gana un hombre. “Da una mayor conciencia de la situación de la mujer”, sigue.

CC.OO. se mueve en términos similares. Apuntan a una brecha mayor por “la segregación laboral, la precariedad, la parcialidad o la infravaloración” que sufren las mujeres, dice Elena Blasco, Secretaria de Mujeres e Igualdad. Lo achaca a una “falta de voluntad política” y al factor “cultural”.

Cifras al margen, el panorama en ningún caso permite ser positivo. “La evolución es demasiado lenta”, cree Mollinedo. Harían falta al menos 70 años para equilibrar la balanza a este ritmo, avanza. “No se va a corregir”, opina Blasco. Llama a atacar el problema en la raíz, en la educación que perpetúa los estereotipos.

Cada vez hay más directivas

Otra creencia es que poco a poco las mujeres van rompiendo ese ‘techo de cristal’ que deja siempre los puestos de mayor responsabilidad en manos de los hombres. Pero lo cierto es que el peso de las mujeres en la dirección sigue en el 27%, igual cifra que hace un año, se recoge en la decimocuarta edición del informe Women In Business 2018, de Grant Thornton. Apenas un punto más que en 2016 y 2015. En cuatro años el avance es mínimo.

“Está totalmente estancado”, plantea Isabel Perea, coordinadora del informe. “El número y diversidad de políticas en las empresas no da el resultado esperado”, analiza. “Por sí solas no cambian la situación. Hay que creer en la diversidad”, critica.

Ana Botín, una de las cuatro mujeres con poder ejecutivo en el Ibex 35
Ana Botín, una de las cuatro mujeres con poder ejecutivo en el Ibex 35 (Dani Duch)

En el Ibex 35 la cosa no es mejor. En el gran índice de la bolsa española apenas hay cuatro mujeres con poder ejecutivo. Un 11,4%. Botín, Ruiz, Dancausa y Mittal. Nada más allá. “Existe un techo de cristal. Incluso en la Administración Pública, que debería dar ejemplo”, denuncia Mollinedo, de Gestha.

La solución puede pasar por hacer un frente común entre empresas y Gobierno. El 57% de empresarios cree que desde el Ejecutivo se debe hacer algo más para abordar la desigualdad, apunta el informe de Grant Thornton. Perea dice que tienen que idearse “de la mano de las empresas”. En cualquier caso, se está mejor que países como Reino Unido o Alemania, apunta.

El hombre es quien emprende

En el mundo del emprendimiento los éxitos se miden por la empresa, no por el género. “Desaparece la brecha”, asegura Soraya Mayo, secretaria general de la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA). Aun así, sigue extendida la idea de que la figura del emprendedor que triunfa es masculina.

Datos en mano, lo cierto es que las empresas impulsadas por mujeres tienen menor ratio de fracaso. “Pero no es la visión romántica del emprendimiento. Es muy duro”, advierte Mayo. Pero una vez emprenden, su éxito es más inclusivo.

En parte, su triunfo se explica en una mayor aversión al riesgo y una gestión financiera más medida. Mar Alarcón, fundadora de SocialCar y miembro de la dirección de Barcelona Tech City, afirma que las emprendedoras son más empáticas, con mayor capacidad de visualizar a largo plazo y más precavidas con el dinero.

Las mujeres infunden menor riesgo en la toma de decisiones en las empresas
Las mujeres infunden menor riesgo en la toma de decisiones en las empresas (LDProd / Getty Images/iStockphoto)

Aunque los hombres siguen dominando el mercado, cada vez se lanzan más mujeres a la aventura. “Falta más ambición”, opina Eva Martín, CEO y cofundadora de Tiendeo. Surgida en 2011, con una facturación de 7 millones –llegará a 10 este año- y 125 trabajadores, su empresa apuesta por la “meritocracia total”. “Cuando te riges en tu plantilla por quién rinde, las cosas quedan muy igualadas”, explica. No cree que existan dificultades al emprender por el hecho de ser mujer, que quizás hagan recular a las que duden. “No lo he sentido”, dice en base a su experiencia personal.

Alarcón comparte la visión. “En emprendimiento hay mucha igualdad… No se cuestiona si eres hombre o mujer”, analiza. “Si un inversor se basa en que la empresa es de una mujer para descartarla… Es una base muy pobre”, dice. Es algo que aplica también al contratar: “el género es lo último al fichar”. Desde SocialCar pilota otro emprendimiento de éxito. La firma de alquiler de coches particulares ya cuenta con 250.000 usuarios en 600 poblaciones.

La brecha es salarial

Al acabar la vida laboral, a la hora de jubilarse, las prestaciones públicas de las mujeres son de media 450 euros menores a las de los hombres. La diferencia llega a ser de 800 euros en función de la comunidad autónoma. La brecha persigue más allá del trabajo.

Mientras no se reduzca la diferencia salarial será una tendencia que se perpetuará. Las mujeres ven afectadas sus carreras laborales por la maternidad o el cuidado de terceros. Están peor pagadas y acaban trabajando menos años, lo que se traduce en peores cotizaciones.

Y eso deja unas pensiones muy inferiores a la de los hombres. Así, la desigualdad se extiende hasta los últimos años de vida. La muestra de “la feminización constante de la pobreza”, concluye Blasco, de CC.OO.

Jubiladas se concentran frente al ministerio de Hacienda, durante las protestas por la mejora de las pensiones públicas
Jubiladas se concentran frente al ministerio de Hacienda, durante las protestas por la mejora de las pensiones públicas (Emilia Gutiérrez)
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