Un hombre intenta matar a su expareja: “Hice lo que tenía que hacer, así aprenden ella y todas”

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El acusado de intentar asesinar a su expareja asestándole tres puñaladas en el cuello en el madrileño barrio de Lavapiés el pasado mes de abril, comentó a los agentes que intervinieron que hizo “lo que tenía que hacer”. La Fiscalía Provincial de Madrid ha pedido para él 12 años de cárcel por delito de asesinato con alevosía en grado de tentativa.

Miguel Ángel D.B., acusado de intentar asesinar el pasado abril a su expareja de 47 años en Lavapiés con tres puñaladas en el cuello, contó a los agentes que intervinieron tras la agresión que él hizo “lo que tenía que hacer”, y que de esa forma “aprenden ella y todas”.

Así lo han explicado en su declaración ante el juez como testigos los efectivos de Policía Municipal de Madrid que se personaron en el lugar de los hechos, la calle Tribulete del barrio de Lavapiés, durante la noche del 8 de abril del año pasado, cuando este hombre habría asestado tres puñaladas a su exnovia con un cuchillo de cocina de diez centímetros pese a tener una orden de alejamiento.

Esa medida la decretó el Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 3 de Madrid y, de hecho, cuatro días antes de la supuesta agresión se celebró la vista del juicio para esclarecer una denuncia anterior de la víctima contra Miguel Ángel D.B. En ese caso, el hombre salió absuelto y, semanas después, el Juzgado de lo Penal número 35 de Madrid anuló la restricción. No obstante, como ha dejado claro la víctima y la fiscal durante la sesión de hoy, la orden de alejamiento estaba vigente cuando intentó acabar con su vida.

El acusado, de 62 años, se encuentra en prisión provisional en la cárcel de Soto del Real, y allí podría estar al menos 11 años más si el juez compra los argumentos de la Fiscalía Provincial de Madrid, que solicita la pena de 12 años de cárcel por un delito de asesinato con alevosía en grado de tentativa.

Miguel Ángel D.B., sin embargo, defiende su inocencia, argumentando que el día de los hechos se empezó a marear y perdió la noción del tiempo producto del “tumulto” que había en la calle, muy concurrida debido a la zona y al día que era: sábado. En suma, ha defendido que tuvo “amnesia” durante todo el episodio en el que intentó matar a su expareja, y que todo fue “como una pesadilla, un mal sueño pero real”.

Por todo ello, su defensa reclama que todo quede en un delito de lesiones agravadas, con la eximente incompleta de trastorno mental transitorio y el atenuante de drogadicción por toxicomanía, ya que “desde los 90 ha consumido, en mayor o menor medida, sustancias estupefacientes”. Teniendo todo esto en cuenta, la pena quedaría en dos años de cárcel.

En cualquier caso, los peritos han rechazado la versión del acusado, remitiéndose a su informe y apuntando que “no tenía sus facultades volitivas afectadas y que tampoco presentaba patología”. Han añadido, a su vez, que esa supuesta amnesia “no ha quedado acreditada en ningún modo”. En última instancia, han detallado las heridas producidas como “no mortales”, pero aseguran que lo podía haber sido porque es una zona “de vital gravedad”.

Además, los policías que intervinieron han asegurado que el acusado se encontraba “cabal, muy tranquilo y consciente”, y que incluso en conversaciones que mantuvieron con él, les dijo que la mujer “le había denunciado falsamente” y que le había “arruinado la vida”, pese a haber estado con ella tan solo tres meses. “Así aprenden ella y todas”, les dijo.

Además, según testigos presenciales que también han declarado en el juicio como testigos, Miguel Ángel D.B., tras la agresión, también habría afirmado: “No me importa pasar muchos años en la cárcel” o “me da igual todo”.

Víctima: “Tengo pesadillas con que sale de la cárcel y va a matarme”

Por su parte, la víctima, en tratamiento psicológico desde el pasado abril, ha relatado que tras la agresión se tuvo que ir de Madrid y que a ella “sí que le ha destrozado realmente la vida”: “Tengo pesadillas con cuchillos y paranoias constantes con que vienen por detrás de mí”.

“Por las noches sueño que sale de la cárcel y va a por mí para matarme”, ha contado la mujer, añadiendo que en el momento de la agresión, Miguel Ángel D.B. tenía “la cara de un psicópata, de rabia”, y que la apuñaló “sin mediar palabra”.

Para la fiscal, tras el acto del juicio, ha quedado probado que, sobre las 21:45 del 8 de abril de 2017, el acusado fue al encuentro de su expareja y, cuando estaba a su altura, en la calle Tribulete del barrio de Lavapiés, se acercó a ella “sorpresivamente”, sujetándola por el brazo para acto seguido asestarle tres puñaladas en el cuello con un cuchillo de cocina sin que la víctima “tuviera capacidad de defensa”.

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