“Igual que en verano hace calor, los hombres cobran más que las mujeres”

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Representantes de diversos sectores y colectivos desmontan la naturalización de la brecha salarial y reivindican la oportunidad y necesidad de la huelga feminista planteada para el 8 de marzo

por Gloria López

La brecha salarial ha sido la protagonista de un encuentro que ha contado con invitadas especiales: la defensa de la libertad de expresión y el recuerdo del humorista Forges, la reivindicación de las demandas englobadas en la huelga feminista planteada para el 8 de marzo y la crítica a un Gobierno que ha atacado la huelga acusándola de “elitista, insolidaria e irresponsable” mientras mantiene congelado el presupuesto acordado para la puesta en marcha del Pacto de estado contra la violencia de género. 

El acto, organizado por la secretaría de mujeres e igualdad de CCOO, hoy 22 de febrero, Día Europeo por la Igualdad Salarial, ha contado con la participación de mujeres del movimiento feminista, la universidad, la cultura y el sindicalismo. Ellas, han “puesto nombre, cara y voz a los datos y estadísticas”, tal y como ha planteado Elena Blasco Martín en la presentación de este Encuentro abierto con los medios de comunicación y las mujeres. La secretaria de Mujeres e Igualdad de CCOO ha recordado que el sindicato presentó la semana pasada un informe acerca de la brecha salarial entre mujeres y hombres, que en cifras absolutas, alcanzó los 5.941 euros, lo que supone que el salario medio anual de los hombres es un 30% superior al de las mujeres.

Se trata de una discriminación presente en todos los ámbitos. Según un estudio presentado en noviembre de 2017 sobre la Igualdad de Género en la Abogacía española, las abogadas cobran 450 euros menos que sus compañeros al mes y un 57 por ciento de las mujeres que ejercen la abogacía se ha sentido discriminada en algún momento. Son datos que ha ofrecido la abogada Alba Pérez, integrante de la Plataforma 7N, quien ha apelado a una imagen para transmitir la situación actual de forma clara: un hombre subiendo una escalera mecánica mientras una mujer lo tiene que hacer peldaño a peldaño.

Begoña López, de Jueces y Juezas para la Democracia ha destacado que, a pesar de que del derecho a la igualdad está recogido en nuestras leyes, no se cumple, incluyendo el sector público: “desde la década de los 90, aprueban las oposiciones más mujeres, pero esto no se refleja en los altos órganos de la jurisprudencia. Por ejemplo, en el Tribunal Supremo, con 78 integrantes, solo cuenta con 10 mujeres y ninguna de ellas preside una Sala. López ha dicho que no se trata simplemente de incluir a las mujeres en el campo de derecho sino de redefinir el marco en el que este se desarrolla.

Las actrices sufren discriminación con respecto a sus compañeros. No solo salarial, también por edad y por la cantidad y calidad de personajes que interpretan. “Todas las actrices de nuestro país cobran menos que sus compañeros por ser mujeres”, ha dicho Berta Ojea, secretaria de igualdad de la Unión de Actores y Actrices, quien ha recordado el ilustrativo caso de Clara Lago, quien siendo más conocida que sus compañeros cuando se rodó ‘Siete apellidos vascos’ cobró menos que ellos. Una diferencia salarial que, en una profesión tan inestable como es la interpretación y más “corta” en el caso de las mujeres, acentúa la precariedad de las pensiones. Algo que ha sido denunciado con mucho humor por Berta y que ha ilustrado muy bien un vídeo aportado por la actriz Esther Gimeno.

La feminista y politóloga Emilia Graña ha recorrido la lucha de las mujeres por lograr una independencia económica, desde la clandestinidad, y ha realizado una propuesta: que las empresas publiquen el sueldo medio de las personas que trabajan en ellas. “La transparencia es una gran herramienta”, ha dicho. Efectivamente, la opacidad salarial alimenta la discriminación de las mujeres, según ha expresado otra de las participantes, Marta Flinch, economista y actriz, quien ha apostado por la educación y las políticas sociales y de dependencia para acabar con la discriminación. “Sin recursos no es posible acabar con la violencia”, ha dicho.

Laura Nuño, directora del Observatorio de Género que ha manifestado que “la desigualdad tiene rostro de mujer porque la feminización de la pobreza es una realidad” y ha recordado, refiriéndose a los motivos que justifican la Huelga del 8 de marzo, que “el trabajo hoy puede ser una fuente de pobreza y que el trabajo doméstico también es trabajo”. Además, Laura Nuño ha advertido que “existe una clara regresión en los derechos de las mujeres que implica un factor de riesgo democrático”. La universidad no está exenta de discriminación y las cifras evidencian el llamado “gráfico tijera”: mientras aumenta el número de mujeres en posiciones que no comportan poder, la proporción más alta que encontramos en los altos cargos no supera el 20 por ciento.

Nuño ha destacado que la brecha salarial tiene un significado cuantitativo pero también cualitativo. “Si las mujeres valen menos en el ámbito laboral, ¿por qué van a valer más en casa?”, ha dicho, “es decir, ese valer menos se trasladará a otros espacios”.

Espacios en los que las mujeres enfrentan “leyes no escritas”, como llamaba María José Landáburu, abogada y de la UATAE, a los prejuicios con los que conviven las trabajadoras autónomas, quienes además cobran un 50 por ciento menos que los hombres. “Si eres capaz de ser madre, autónoma, sindicalista, en este país”, ha denunciado, “eres tachada de loba peligrosa”. 

Voluntad política: “nos vemos en la manifestación”

Las expertas han resaltado también que la brecha salarial es una cuestión de voluntad política y que la indiferencia frente a la desigualdad y la violencia es intolerable. Los PGE solo destinan un 0,01 por ciento a la partida de políticas de Igualdad y la lucha contra la violencia de género. En ese contexto, “incumplir las leyes de Igualdad sale gratis” denunciaba Laura Nuño o, echando mano del humor, “igual que en el verano hace calor, los hombres cobran más”, decía Berta Ojea.

Pero el cambio climático llega. Y llega una huelga feminista que quiere plantar cara a la violencia y la desigualdad y visibilizar el aporte y los derechos de las mujeres. El llamamiento ha sido unánime, acentuado por la “inadmisible oposición” y crítica a la huelga que ha realizado el gobierno del PP. “Nos vemos en la manifestación, todas y todos”

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