Metro sabía desde 2003 que un tercio de sus estaciones tenían amianto

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Tribunal, Anton Martín, Sevilla, Embajadores… Hasta 64 estaciones de las 191 que tenía Metro de Madrid en 2003 contenían amianto. Y el suburbano lo sabía. Madridiario ha accedido en exclusiva a un informe que corrobora que la empresa pública conocía desde hace quince años el lugar donde estaba esta sustancia tóxica que ha sido la causante del cáncer de un trabajador y que aún existe en algunos metros de las líneas 1, 6 y 9. Por no llevar a cabo las medidas pertinentes desde entonces -el primer protocolo de actuación para los trabajadores fue enviado el pasado sábado-, Metro tendrá que hacer frente a una multa de 191.000 euros. Fuentes del suburbano se defienden explicando que recurrirán el requerimiento de la Inspección de Trabajo porque han llevado a cabo “protocolos de actuación” durante los últimos años para prevenir a los empleados.

Hace apenas seis días, el diario El Mundo sacaba a la luz la existencia de amianto en vagones de las líneas 1, 6 y 9 del Metro de Madrid. La presencia de este material de construcción que fue utilizado de forma masiva hasta el año 2002 -cuando se prohibió su producción, utilización y comercialización en la Unión Europea- se conoció a raíz de la denuncia de la mujer de un trabajador con cáncer de pulmón debido a la exposición a este material, algo que ha reconocido la Seguridad Social. Así, este miércoles se conocía la sospecha de que haya un segundo caso de enfermedad.

A raíz de este escándalo, la Inspección de Trabajo ha propuesto sancionar a Metro con 191.000 euros. En un requerimiento fechado en 21 de diciembre de 2017 al que ha tenido acceso este digital, se llega a la conclusión de que la empresa pública ha incumplido dos artículos de la ley al no tomar las medidas de seguridad que se deben aplicar a los trabajos con riesgo de exposición de amianto y al no garantizar a los trabajadores la “vigilancia periódica de su estado de salud en función de los riesgos inherentes al trabajo”.

En este sentido, Madridiario ha accedido en exclusiva a un documento que demuestra que Metro de Madrid conocía desde hace quince años la presencia de este material en el suburbano. En un informe que envía el entonces Gerente de Prevención Laboral, Pablo Arranz López, a la Comisión Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo, se señalan los vehículos afectados y las estaciones en las que se encuentra este material.

Es el caso de lugares como Tribunal, Gran Vía o Retiro, presentes en una lista que alcanza las 64. Es decir, un tercio del total de 191 paradas que tenía en aquel año el suburbano. En su mayoría, el amianto se encontraba en el falso techo de uralita de los andenes.

El informe también muestra que, en aquel entonces, “no había estadísticas” sobre el número de trabajadores expuestos desde 1975. Además, en él, Metro se comprometía a sustituir “los componentes con amianto por otros que no lo tengan”. De igual forma, en el punto en el que se preguntaba sobre el “protocolo de vigilancia sanitaria específica que se ha utilizado o está previsto para la realización de los reconocimientos médicos”, el suburbano explicaba que no procedía su aplicación “al no existir la causa” que lo motivara.

Aun así, conociendo los lugares donde había amianto, no fue hasta el sábado pasado cuando Metro envió a su plantilla un protocolo con indicaciones. Según reveló eldiario.es, el documento -que se puede descargar aquí– incluye un listado de posible lugares donde se podría encontrar este material. Además, en la instrucción, Metro concreta cuáles son los equipos de protección que deben usarse y da instrucciones detalladas de cómo hacerlo.

Fuentes de Metro consultadas por Madridiario reconocen la existencia de este informe y se remiten a la rueda de prensa dada por el consejero delegado de la empresa, Borja Carabante, este miércoles. En ella, quiso “apagar la alarma social” porque “no hay ningún peligro para los usuarios de las instalaciones” y explicó que, que en los próximos 15 días, Metro presentará alegaciones para demostrar que la compañía adoptó esas medidas para evitar la exposición de sus trabajadores a este componente. Las mismas fuentes también defienden que sí empezaron a formar a los trabajadores en 2003 y que, a lo largo de estos años, “ha habido distintas acciones”.

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