Los niños “desaparecen” de uno de cada cinco pueblos de la provincia de Zamora.

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Se puede leer de arriba a abajo o de abajo hacia arriba. De izquierda a derecha o de derecha a izquierda. Se puede interpretar como cada quien considere. Pero la única realidad es que el problema de la despoblación en la provincia de Zamora continúa superando sus ya de por sí dramáticos números. Los últimos datos del padrón continuo han dejado la friolera de 3.000 ciudadanos menos en todo el territorio, causados principalmente por el elevado índice de mortalidad por el envejecimiento de la población, pero también por la cada vez mayor emigración de los jóvenes. Sin embargo, esa misma estadística elaborada por el INE deja otro tipo de resultados que ayudan a comprender el problema al que se enfrenta la provincia: en uno de cada cinco pueblos ya no hay niños. No nacen. No existen. Han desaparecido.

La caída drástica de la natalidad en el conjunto del país no ha pasado desapercibida para la provincia de Zamora, donde en apenas una década han dejado de nacer mil niños. La falta de oportunidades en el medio rural y el consiguiente éxodo de los pueblos han dejado vacíos los parques infantiles de más de medio centenar de localidades a lo largo de todo el territorio en mitad de una sangría que afecta a absolutamente todas las comarcas.

La provincia de Zamora, desde hace veinte años, no ha visto más que decrecer el número de alumbramientos. En 1998 se registraban 6.300 niños en el conjunto del territorio menores de cinco años. Hoy, esa cifra apenas llega a los 4.800. La situación se agrava, apuntan desde el Instituto Nacional de Estadística, a partir del año 2011. En ese curso la provincia alcanzó un pico de niños y niñas, con 5.804 menores de cinco años y solo en los últimos siete años la cifra ha caído en mil personas.

La crisis demográfica acecha a Zamora y ni siquiera los pocos incentivos existentes para la natalidad animan a quienes aún subsisten en las pequeñas localidades para formar una familia. Pero el problema no es exclusivo de Zamora. Solo en Castilla y León existen más de 600 pueblos en los que los niños han desaparecido completamente del mapa, la mayoría de ellos en la provincia de Soria aunque con especial incidencia también en Burgos, Ávila y Salamanca. Los expertos engloban a estos municipios bajo el paraguas de “lugares en peligro de extinción” por la escasa esperanza de que puedan dar la vuelta a la situación. La población se diezma y empieza por los más pequeños.

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