El miedo por la ‘narcokupación’ llega a Latina y se apodera de Los Cármenes.

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De sobra son conocidas las graves consecuencias que acarrean la okupación y la ‘narcokupación’ en Lavapiés o Puente de Vallecas. Pero ambos problemas se extienden a lo largo y ancho de la capital. Desde sus casas, y sin ocultar su miedo, los vecinos advierten de un Madrid que se vuelve invivible en algunas de sus calles.

Barrio de Los Cármenes. Distrito de Latina. Las calles Arrayanes, Laguna, Marcelino Castillo y San Robustiano son escenario habitual de agresiones, amenazas y reyertas. La suciedad se acumula. Y los problemas de seguridad se multiplican. En los bloques de viviendas, las casas okupadas se suceden. Un piso por aquí, otro por allí. Pero los vecinos que comparten portal, pasillos y paredes con los okupas “no se atreven a denunciar”, explican a Madridiario desde la asociación La Fuerza, que agrupa a los afectados.

Viven amenazados y tienen miedo. Pero cuentan su día a día a este periódico “si no se da ningún dato que identifique a quienes hablan”, algo totalmente comprensible desde los primeros minutos de la conversación. Hablan de cuchillos, de machetes, de vómitos de sangre, de peleas, de gritos, de tirones de bolso, de atracos… “Algunos van armados; otros, desesperados y pidiendo dinero por la calle”. Una sidrería de la zona, dicen, sufrió la madrugada del jueves el quinto robo en tres meses.

“Las personas mayores no salen solas de sus casas. Los okupas están pendientes de cuándo van al banco”, advierten. “Hay gente que hace años pagó 300.000 euros por un piso aquí. Ahora vivimos con miedo. Nos dicen que pongamos medidas de seguridad en las casas, pero es un barrio en el que viven muchos jubilados que no pueden pagar una puerta o unas ventanas especiales“, cuentan desde La Fuerza.

“Acabo de salir de la cárcel por matar, me da igual volver a entrar”

La situación se desató en 2015, pero “cada vez va a peor”. En algunas zonas de Los Cármenes cualquier día pueden arrebatarte tu casa: “Un vecino que se fue al pueblo a poner flores a sus padres se encontró su piso okupado cuando regresó al terminar el fin de semana”. A veces, el desastre es cuestión de horas: “En un 4º de la calle Arrayanes, el inquilino se encontró a un individuo dentro de su piso cuando volvió del trabajo. Estaba armado con un cuchillo largo, tipo espada. Había subido por los tubos de gas y entrado por la ventana”, cuentan.

Otro caso: “Un vecino que se fue al hospital para ser operado y después a una residencia temporal. Cuando regresó, se encontró su casa okupada. Aún no ha podido recuperarla”. El “deterioro del barrio”, denuncian desde La Fuerza, se refleja también “en las pintadas y en la suciedad”. ¿Trasiego de gente? “Por la mañana hay movimiento, pero lo peor es por la noche; y los fines de semana se incrementa”, relatan.

Y, para cuando alguien logra ‘reconquistar’ su propia casa, “tienen fichados pisos vacíos, es una mafia”, afirman desde la asociación de afectados. Dentro de los portales hay restos orgánicos. En el exterior resuenan las amenazas: “No se cortan. Te sueltan un ‘acabo de salir de la cárcel por matar, me da igual volver a entrar’, y se quedan tan tranquilos”, aseguran los vecinos.

“Tenemos derecho a vivir tranquilos”

Este mismo jueves, el concejal-presidente de Latina, Carlos Sánchez Mato, se ha reunido con representantes de La Fuerza. “Ha ido muy bien”, dicen desde la asociación, no sin antes reconocer que iban “con mucha desconfianza”. El edil, añaden los afectados, “no ha hecho oídos sordos, tiene mucho interés y se ha mostrado preocupado por el problema”.

La reunión ha tenido lugar días después de que el pasado 1 de febrero Ciudadanos elevara al Pleno de la Junta Municipal de Distrito de Latina una proposición para la elaboración de un plan integral “para recuperar el barrio y normalizar la convivencia” en Los Cármenes. Fuentes del partido naranja critican la respuesta que obtuvieron ese día de Sánchez Mato: “Lo que no puede hacerse es analizar un problema tan grave con una mirada tan cortita”, dijo el edil. No obstante, la propuesta de Cs salió adelante por unanimidad.

Los vecinos instan a hacer todo lo necesario para que Los Cármenes, “un barrio que no hace tanto vivió desahucios dramáticos, vuelva a ser lo que fue”. Quieren que se vayan las drogas y vuelvan las familias. Poder vivir en paz. Dejar de estar amenazados. Y sentirse seguros. “Son nuestras casas, tenemos derecho a dormir y pasear tranquilos”.

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