¿Vive alguien ahí?

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17 de 248. Esos son los municipios de Zamora que, según el último padrón, tienen más de mil habitantes censados. Una cifra baja, muy baja incluso para los estándares que se manejan en regiones despobladas como Castilla y León, Extremadura o Aragón. Solo Burgos, donde el 92,7% de los municipios tienen menos de mil habitantes, y Soria, donde el porcentaje asciende a un terrible 94%, tienen peores datos. Los dos últimos en “caer” han sido Morales de Toro y Santibáñez de Vidriales, que este año han bajado de la barrera de las mil personas.

Por orden, la cifra de municipios con más de mil personas la forman Zamora, Benavente, Toro, Morales del Vino, Villaralbo, Moraleja del Vino, Fuentesaúco, Villalpando, Puebla de Sanabria, San Cristóbal de Entreviñas, Fermoselle, Santa Cristina de la Polvorosa, Alcañices, Galende, Coreses, Bermillo de Sayago y Corrales del Vino. Todo lo demás, desde 998 habitantes de Santibáñez de Vidriales a los 33 de Quintanilla del Olmo, está por debajo de la barrera de los mil. El dato justifica ya por sí mismo que la provincia sea objeto de estudio por el grupo específico del Senado para definir futuras medidas contra la despoblación. Sin embargo, solo Soria, Cuenca y Teruel han formado parte del trabajo de campo, al tomar la Cámara Alta como dato clave el ratio de habitantes por kilómetro cuadrado, que en Zamora supera los 10 y se sitúa en 16.

¿Por qué es tan importante el dato de Zamora? Porque, según los baremos que maneja la Federación Española de Municipios y Provincias, es la que marca a los pueblos que están en serio riesgo de desaparecer en los próximos años. La situación, tanto en Zamora como en el resto de España, ha ido claramente a peor. Citando el informe de la FEMP, “hace cinco años, de todos los municipios que tiene España eran el 59,8% los que no superaban los 1.000 habitantes. Ahora representan el 61%. Se ha acentuado el acusado minifundio demográfico de las áreas rurales, lo que supone un problema creciente en términos sociales y económicos”.

La situación, ya se sabe, es especialmente preocupante en provincias como Soria, Teruel, Zamora, Ávila o Burgos, en las que en estos momentos más del 90% de todos sus municipios tienen menos de 1.001 habitantes. “Todas ellas han empeorado esta ratio respecto al año 2011. Y, durante el último ejercicio certificado por el INE, han seguido esa misma senda de aumento de las localidades que quedaban bajo la peligrosa barrera de los 100 empadronados”. En Zamora, 27 municipios tienen un padrón municipal que no llega a las cien personas. Son más los que no llegan a cien habitantes que los que superan los mil.

Entre 2015 y 2016 se ha agravado el desequilibrio demográfico-territorial en España, alerta la FEMP. Cada vez son más los municipios que pierden población y que subsisten con menos de mil habitantes. Sin embargo, su peso poblacional en el conjunto del mapa español es progresivamente menor. En estos momentos, el 61% de los municipios españoles concentran, entre todos ellos, a tan solo el 3,15% de los habitantes del país.

Exactamente, de los 8.125 municipios que España tiene en total, 4.995 tienen censos que no pasan de los mil empadronados. Y, entre todos estos municipios de menos de mil habitantes, suman apenas millón y medio de vecinos.

La desproporción es demoledora en las localidades que no pasan de cien empadronados. En España hay actualmente 1.286 municipios en esta situación. Suponen, por tanto, el 16% del total de municipios que hay en España. Sin embargo, entre esas 1.286 localidades suman únicamente 74.943 vecinos. Es decir, tan solo el 0,16% de toda la población española. Además, se trata de localidades con censos demográficos altamente envejecidos. Se trata, en definitiva, de pueblos condenados a morir a menos que se tomen medidas muy drásticas que, hoy por hoy, no se esperan.

El Senado ha comenzado a trabajar en este asunto, aunque los avances, de momento, hay que cogerlos con pinzas. La comisión especial sobre la evolución demográfica de España, en la que está el senador socialista y alcalde de Puebla de Sanabria José Fernández, se desplazó hace unas semanas a las provincias de Soria, Teruel y Cuenca para escuchar a los vecinos y pensar, sobre el terreno, medidas que se puedan llevar a cabo. De momento, nada concreto. La comisión se centra por ahora en escuchar a expertos en el asunto y en proponer planes de actuación compuestos, al menos por ahora, de líneas demasiado generales como para poder hablar de implicaciones reales.

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