Mes y medio sin UCI para niños tras una inundación en el Hospital 12 de Octubre.

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Desde que el pasado 16 de enero reventó una tubería en el Hospital 12 de Octubre (Madrid), varios menores tuvieron que ser trasladados desde la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) pediátrica a otras áreas del centro hospitalario. 15 días después, dos de ellos han recibido el alta, pero otros diez siguen ingresados, aunque repartidos en otras unidades del centro. Y así seguirán, al menos, otras cuatro semanas, cuando se prevé que finalicen las reparaciones y se evalúen los riesgos de la UCI rehabilitada.

Mientras tanto, los padres pueden seguir acompañándoles, aunque en un espacio mucho más reducido, entre una maraña de cables y descansando en unas sillas plegables en lugar de en los sillones que tenían en la unidad inundada.

El traslado de los niños se produjo de madrugada, poco después de que empezara a caer agua de los techos y las lámparas de la UCI pediátrica. Desde la Comunidad de Madrid han quitado hierro al incidente y han explicado que la fuga de agua se produjo a las 4.23 horas en la segunda planta del hospital materno infantil por causas que son investigadas.

Rápidamente, los profesionales procedieron a evacuar a los pacientes, todos en estado grave. Había riesgo de desprendimiento de los techos, por lo que la Dirección del centro decidió “la disgregación del servicio”. Varios niños fueron acomodados en la unidad de en la Unidad de Preanestesia y en la de Despertar, y otros en la planta novena del hospital.

Críticas a la nueva ubicación de los pacientes

La decisión fue criticada por algunos sindicatos, como el SATSE, de personal de enfermería, que asegura que estos espacios no cumplen “los mínimos exigidos para el estado de salud de estos niños”. “Los menores han sido reubicados de la mejor manera posible y están bien atendidos por los profesionales pero, evidentemente, el lugar adecuado para pacientes críticos es una UCI”, apunta a Público Pilar Benito, delegada del SATSE en el centro.

Desde el Movimiento Asambleario de Trabajadores de la Sanidad (MATS) añaden que los enchufes de estas salas “no están adaptados a la necesidad” de una UCI. Alertan de que demasiados aparatos están conectados a la misma regleta y que, a veces, saltan los automáticos.

Sin embargo, la Dirección del centro niega que “durante el tiempo transcurrido desde el inicio de las obras se haya puesto en riesgo la seguridad de los pacientes ingresados”, que la atención se presta “durante las 24 horas del día, siete días a la semana, como corresponde” a una UCI y añade que se ha reforzado la plantilla de profesionales con ocho enfermeras, 13 auxiliares de enfermería y dos celadores. El centro lamenta la “alarma social” e “inquietud en los padres y familiares” que genera poner en duda la seguridad de los pacientes.

Atención “correcta y responsable”

La postura de la Dirección ha sido secundada por los nueve médicos de la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos. El martes emitieron una carta en la que afirmaban que la atención se presta “de forma correcta y responsable” ante un imprevisto “perfectamente solucionado y gestionado por el personal”. Los doctores piden “comprensión y una actitud responsable y colaboradora por parte de todos” en una carta que viene a responder a otro escrito muy diferente que, hace una semana, emitieron miembros del personal de enfermería.

“Es imposible prestar cuidados de alta complejidad en unidades no adaptadas”, advertían enfermeros y auxiliares. Desde el MATS afirman que hay “estrés, inseguridad y ansiedad” entre los profesionales que están al cuidado de estos niños. “Algunas compañeras han barajado la posibilidad de darse de baja para no tener que afrontar cada día estos problemas”, llega a afirmar este sindicato.

Aunque quizás la peor parte esté recayendo entre los padres de los pacientes. Por si fuera poco tener un hijo hospitalizado en estado crítico hay añadir el susto de ver cómo se inundaba la UCI y el traslado urgente de los niños ante una situación que no ha sorprendido a los trabajadores.

Numerosos incidentes y advertencias

Los profesionales advirtieron por escrito en 2016 a la Dirección de que la existencia de goteras que afectaban a varias salas de esta UCI y a varios quirófanos de pediatría. Los derrumbes, goteras e inundaciones en el hospital han sido una constante desde hace años en este hospital público, centro de referencia en varias especialidades, pero también víctimas de los recortes sociales durante y después de la crisis económica.

La Consejería de Sanidad y la Dirección del hospital recuerdan se ha hecho una inversión extraordinaria para reparar los techos por valor de más de cuatro millones en 2017. Para este año hay una partida presupuestada de 8,3 millones, pero algunas zonas, como esta UCI, no han podido esperar más. “Estaba dentro de las previsiones de obras para este año, pero al final se ha caído antes de la reparación”, apunta la delegada del SATSE. Desde el MATS lamentan que la situación haya llegado a estos extremos, consideran “insuficiente” la inversión y afirman que, desde que se privatizó el servicio de mantenimiento de este hospital, los problemas como este son más que frecuentes.

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