La prostitución no es un proyecto de vida, es esclavitud

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«La sociedad debe pensar en esto y preguntarse ¿Qué es esto, qué sucede? ¿Cómo la sexualidad llegó a desconectarse del compañerismo, del amor, de la familia? ¿Es eso lo que queremos? ¿Queremos aceptar que millones de hombres compren cada día cuerpos de mujeres para penetrarlas? ¿Nos parece equitativo? ¿Qué sociedad puede creer que es justo? » (Michaela Huber)

El lobby de la industria del sexo ha penetrado (nunca mejor dicho) muy profundo en la mirada colectiva que se tiene en torno a la prostitución. Solo el feminismo abolicionista ha sido y es capaz de arrojar claridad en este grave asunto, que nos afecta a todas las mujeres, niñas/os y a toda la sociedad en su conjunto. Hasta aquellos partidos políticos denominados de izquierdas que un día vimos como esperanzadores y violetas, están sucumbiendo (o esto ya les venía de fábrica) al perverso argumentario ideado por la industria, o sea por los explotadores sexuales, incluyendo en muchos casos a los mismos estados y gobiernos como principales prostituidores.

Voy a detenerme un poco en estos argumentos, que se han convertido en grandes mitos y se arraigan con cada defensa para legalizar/regular la prostitución. Estamos hartas de escuchar semejantes conclusiones que poco o nada tienen que ver con la protección de los derechos de las mujeres, niños y niñas prostituidas por todo el mundo.

En primer lugar se nos intenta vender, una decisión basada en la libertad y voluntariedad de las mujeres explotadas, seguido de la descabellada y malintencionada definición de la prostitución como un trabajo, el trabajo sexual , donde la mercancía a vender no es el cuerpo de las mujeres, sino su sexo ¿díganme cómo se puede desligar una cosa de la otra?, a esto le sigue el mantra del empoderamiento de la mujer prostituta e incluso algunas voces provenientes de diversos ámbitos, como el académico, hablan de la prostitución como una opción sexual de las mujeres… Otra trampa es separar trata, prostitución forzada y explotación sexual de prostitución voluntaria, como si existiera una cara amable de esta esclavitud sexual, como si existiera la posibilidad de una prostitución que no viole, que no humille, que no insulte, que no oprima, que no asesine, algo totalmente imposible…Pareciera que existe una prostitución llena de glamour, diversión, gusto, placer, autonomía, crecimiento personal, vamos como si una mujer pudiera articular su proyecto vital entorno a la prostitución, esto es lo mismo que decir que un esclavo está encantado con su esclavitud, la ha buscado y la conserva como medio para empoderarse, suena ridículo ¿verdad?…

A estas perlas, debemos añadir la campaña de persecución y derribo a la que estamos sometidas las feministas que nos manifestamos contra todo tipo de explotación sexual y que hablamos abiertamente de abolicionismo, se nos tacha de paternalistas, protectoras patriarcales, reprimidas, que no tenemos idea, que no sabemos lo que les ocurre a las mujeres y lo que sienten y piensan, incluso a veces hasta algunos sectores de la izquierda nos compara con la iglesia católica, nos habla de moral, nos dicen que somos unas puritanas, que estigmatizamos a las mujeres y un sin fin de falsas acusaciones.

El lobby de la industria del sexo incluso ha llegado a inventarse la categoría de putofóbica para denominarnos a las feministas abolicionistas, una autentica demonización que sufrimos todas las que cuestionamos en lo más profundo al sistema patriarcal ¿porque será?… Toda una ofensiva para descalificarnos, para agotarnos en nuestra lucha, para que tengamos miedo y no nos aliemos.

Afortunadamente seguimos muy unidas y despiertas, con energías más que suficientes para hablar de abolición de la prostitución, porque la abolición se centra en los sistemas prostituyentes. Abolir la prostitución no es criminalizar a las mujeres, ni juzgarlas, ni decirles lo que tienen que hacer, abolición significa erradicar una de las manifestaciones más sangrantes de la violencia machista y la misoginia, porque el modelo abolicionista lo que pretende es desmantelar a la industria del sexo y la prostitución, a los proxenetas, chulos, mafiosos, puteros etc. Abolir la prostitución es legislar en favor de las millones de mujeres obligadas por el sistema patriarcal y capitalista a vender sus cuerpos (pobreza, precariedad, desigualdad extrema, violaciones, abusos sexuales continuados y secuestros, es la realidad de las mujeres prostituidas) y algo fundamental, la abolición es EDUCAR EN IGUALDAD, educar para que los hombres no crean que consumir cuerpos de mujeres es un derecho, educar para que el sexo no sea dominio patriarcal, para que no se perviertan el sentido de libertad y consentimiento.

Las mujeres que deseamos abolir la prostitución no establecemos fronteras con las mujeres prostituidas, no defendemos que tenga que existir si o si mujeres que sacien los deseos del macho, no vamos por ahí hablando de derechos de trabajadoras sexuales, bailándole al patriarcado y haciéndole su trabajo. Muchas de nosotras reconocemos la humillación, la vejación, la violación, los insultos, la opresión, el miedo, la culpa, el secuestro, las palizas etc., no porque lo hayamos estudiado en los libros, sino porque lo hemos soportado en nuestras propias carnes y cuerpos, ¿acaso no sabemos de lo que hablamos?

Muchas de nosotras se han lanzado a las calles a penas sin recursos o con recursos propios (porque no en pocas ocasiones la academia nos cierra las puertas) para investigar, para conocer de primera mano lo que ocurre con las mujeres prostituidas. Son muchas las feministas de diversos ámbitos que se han dejado la piel durante años, incluso décadas estudiando el sentir y las experiencias de las mujeres que viven en las calles, en los burdeles, en los pisos de citas, en los aparcamientos de coches, en las casas de campos, en los hoteles de lujo y salas de juego. Claro que nuestras voces son legítimas, solo por nombrar a algunas de estas investigadoras valientes, que han arriesgado incluso sus vidas: Lidia Cacho, cerca de seis años de investigación periodística por todo el mundo para denunciar y visibilizar el horror de las mafias y los estados proxenetas, Kajsa Ekis Ekman más de diez años trabajando con mujeres prostituidas por toda Europa, recogiendo testimonios, Dra. Ingerborg Kraus, más de dos décadas trabajando como psicóloga e investigadora atendiendo a mujeres prostituidas y un largo etc.

Gracias a estos estudios, podemos manejar estimaciones de lo que supone la prostitución, gracias a estos estudios sabemos que la prostitución es el segundo negocio ilícito que más dinero contante y sonante genera, después de las armas y antes que las drogas, por cierto, también sabemos que estos tres negocios están interconectados y que los estados son cómplices de las mafias en muchos países. Gracias a estas investigaciones que se han sucedido a lo largo de los años por nuestra geografía mundial, sabemos que el 90% de las mujeres en esta situación están deseando salir de la misma y que no cuentan con apoyos de ningún tipo para ello, prostituirse es la única alternativa para su supervivencia y la de sus hijos e hijas en muchos casos. Sabemos que más del 70% de las mujeres son agredidas físicamente en la prostitución, que más del 60% son violadas por sus proxenetas, que con cada cliente la violación es un hecho, que el 87% de las mujeres prostituidas han padecido violencias físicas antes de los 16 años, que casi el 80% de las mujeres en prostitución comenzaron a ser explotadas siendo menores de edad, que el 84% han estado o están sin domicilio fijo, el 68% de las mujeres presentan Trastorno de Estrés Postraumático y un largo etc. Gracias al incansable trabajo de las investigadoras sabemos que el éxito de la prostitución radica en la demanda, porque el mundo está plagado de hombres puteros, criados en la pedagogía de la violación, promovida en gran parte por la pornografía. Gracias a estos trabajos podemos poner voz a las miles de mujeres que pasan su vida encerradas en verdaderos campos de concentración (como denomina a los burdeles y lugares donde se obliga a ejercer la prostitución la activista y superviviente Sonia Sánchez) y desvelar las trampas y los intereses del lobby proxeneta, que desde luego no es velar por los derechos y la seguridad de las mujeres y los niños y niñas, sino más bien garantizar a los consumidores sus raciones de poder y abuso.

No quiero terminar sin nombrar a las supervivientes de la prostitución que llevan años, no sin dificultades alzando sus voces, testimonios cargados de verdad, de dolor y de resistencia. Testimonios cargados de política y de denuncia. Narrativas que nos hablan de impunidad, de corrupción, de complicidad política, jurídica, social, que nos hablan de la institucionalización de la prostitución y de las condiciones de esclavitud en la que tuvieron que subsistir, nos hablan de la deshumanización total y de la desconexión de sus cuerpos para soportar el impacto de la humillación y la vulneración extrema de los derechos humanos.

Con este escrito quiero volver hacer un llamamiento y exigir por un lado a la izquierda y sus políticas y políticos que dejen de hacerse los ciegos, sordos y mudos ante la prostitución, que dejen de subirse al barco de la industria sexual y proxeneta, ya sea desde la ignorancia o desde la complicidad. Que se sumen de una vez por todas al modelo nórdico y que comprendan que la prostitución es incompatible con la igualdad entre las mujeres y los hombres. Por otro lado, al movimiento feminista para que dejemos de debatir sobre nuestros derechos y nos unamos con fuerza para que estos no se sigan vulnerando. Unión para lograr que los proyectos vitales de cada una de las mujeres que habitan nuestro mundo estén basados en la libertad, en el respeto, en la igualdad, que nos enteremos de una vez por toda que NINGUNA MUJER NACE PARA PUTA!

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