El ‘procés’ rompe la unidad patronal en Cataluña.

El presidente de Cecot, Antoni Abad, en la última cena anual de la patronal.
El presidente de Cecot, Antoni Abad, en la última cena anual de la patronal.
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El procés ha agrandado la fractura en el seno de la patronal catalana Fomento del Trabajo. Las diferencias con Cecot, una de sus organizaciones territoriales, han llegado al punto de que Fomento ha planteado su expulsión. El presidente de Cecot, Antoni Abad, quiere concurrir a las elecciones de la gran patronal de finales de año. En Fomento ven este movimiento como un nuevo intento del soberanismo de hacerse con el control de la entidad.

Las diferencias entre Fomento y Cecot vienen de lejos, pero nunca la patronal catalana había estado tan cerca de adoptar una decisión tan drástica como la expulsión de su organización de las comarcas del Vallès. Oficialmente, la decisión obedece a que Cecot se ha “extralimitado” al actuar fuera de su ámbito territorial. Eso intentó corregirse el año pasado con un pacto en el que se fijaban varios mecanismos para resolver ese conflicto con el fin de preservar la “unidad empresarial” en Cataluña. Pero el proceso independentista no solo ha reabierto el enfrentamiento entre el presidente de Fomento, Joaquim Gay de Montellà, y Abad. Lo ha agrandado.

Ambas organizaciones sostuvieron que las diferencias nada tienen que ver con la situación política. Sin embargo, los motivos esgrimidos para plantear un expediente de expulsión de Cecot —que se resolverá después de que esta patronal presente sus argumentos— son su participación en la Mesa por la Democracia —creada tras la intervención en varias sedes de la Generalitat el pasado 20 de septiembre—; su participación en los llamados “paros de país” del 3 de octubre, y el envío de una carta al ministro de Economía, Luis de Guindos, en la que Abad protestaba por permitir que las empresas se lleven su domicilio social de Cataluña sin que la decisión pase por la junta de accionistas.

Ruptura de la “unidad de criterio”

Abad negó haber sido “desleal” con Fomento, y aseguró que pretende resolver el nuevo conflicto para garantizar la “unidad”. Fuentes de la organización explicaron que el desencuentro se debe también a diferencias en el modelo de gestión y liderazgo de Fomento, a la que acusan de una cierta inactividad. Sin embargo, varias fuentes de la gran patronal expresaron dos temores: que vuelva a repetirse una operación como la de 2010, cuando el soberanismo trató de tomar el control de la entidad a través de la candidatura de Joaquim Boixareu, y que se rompa la “unidad de criterio” dentro de Fomento.

La antigua militancia de Abad en Convergència lleva a algunos directivos a pensar que el entorno del PDeCAT y Junts per Catalunya podría volver a intentar hacerse con las riendas de Fomento, que ha sido sido especialmente crítica con el procés y ha advertido de las consecuencias de la fuga de empresas. Gay de Montellà, que sí defiende un concierto fiscal para Cataluña, pidió hace dos semanas a la líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas, que intentara formar gobierno para que los partidos independentistas no tomaran la iniciativa.

Pese a que algunos directivos de Fomento se refieren a Abad como un “caballo de Troya” del independentismo, desde Cecot se niega ese extremo. “Solo hemos pedido diálogo y participamos en un foro que pedía un referéndum pactado”, dicen fuentes de la patronal del Vallès. Por ahora, la correlación de fuerzas se alinea con Gay de Montellà, que sacó adelante la propuesta del expediente por 42 votos a favor y 9 en contra en una de las juntas más tensas que se recuerdan.

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