Un infierno para las niñas llamado Kasur.

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A la pequeña de siete años Zainab Ansari la encontraron violada y asesinada bajo una montaña de basura. Había desaparecido el pasado sábado en Kasur, capital del distrito con el mismo nombre en la provincia de Punyab, al este de Pakistán. Una ciudad donde, en el último año, 19 menores han sido salvajemente violadas y asesinadas, por lo que ayer, la población dijo basta y se echó a las calles en unas protestas que, en cuestión de horas, se convirtieron en un alzamiento popular que ha terminado con dos muertos y varios heridos.

En el momento de los hechos, sus padres se encontraban en Arabia Saudí realizando el umrah, o peregrinaje a La Meca. Por ello, el cuerpo de la pequeña estuvo cuatro días en la morgue del hospital donde los manifestantes se congregaron exigiendo “azotar y colgar al monstruo responsable de este crimen”, según explicaron testigos al diario The Express Tribune. Los padres de Zainab llegaron ayer y pidieron justicia, pero ya era demasiado tarde, los habitantes de Kasur no permitieron que el funeral se llevase a cabo porque “su cara inocente pide justicia”.

Hace años que las autoridades paquistaníes sospechan que en esa región opera una banda criminal dedicada a la pedofilia y al abuso de menores, pero, de momento, éstas no han conseguido averiguar quién está detrás de “una organización que se dedica a la explotación, violación y asesinato de menores en la aldea de Husain Khanwala, en el distrito de Kasur, donde hemos recogido muchos testimonios que no dejan duda al respecto”, según informó la Comisión de Derechos Humanos de Pakistán.

Por este motivo, los habitantes de Kasur han perdido toda confianza en las fuerzas de seguridad, a las que acusan de “hacer la vista gorda”, sugiriendo que éstas podrían estar presuntamente al corriente o, incluso, involucradas con esa organización criminal que, además, filma sus fechorías para luego utilizarlas con el fin de extorsionar a las familias de las menores, según declararon varios testigos a Reuters. Asimismo, éstos aseguran que las autoridades policiales buscan “cabezas de turco para evadir sus responsabilidades”.

Dejadez policial

“Fui a la comisaría para denunciar que mi hija sufrió abusos pero, en vez de tomarme declaración, los agentes detuvieron a mi hijo”, según una de las madres que protestaban delante de la jefatura de policía de Kasur, en la que, tras varias horas de disturbios, las autoridades abrieron fuego para disolver a los manifestantes, matando a dos de ellos e hiriendo a dos más. “Comenzaron a lanzar piedras y algunos manifestantes armados dispararon contra la policía”, apuntó el portavoz del Gobierno de Punyab, Malik Muhamad Ahmad Jan.

Los disparos de los agentes provocaron un alzamiento generalizado, por lo que, ayer, la ciudad se encontraba “en estado de sitio con todos los accesos bloqueados”, según The Express Tribune. Un testigo, Saleem ur Rehman, residente local, contó que “la protesta transcurría de forma pacífica cuando varios estudiantes lanzaron piedras, entonces la policía disparó contra la multitud. La situación de orden público aquí es realmente mala. Ha habido muchos incidentes. Por eso protestamos”.

¿Quién está detrás de esta presunta mafia que se nutre de la depravación sexual utilizando a niñas en Pakistán? Las autoridades aseguran no tener ni idea ni indicios, a pesar de que varios hombres han sido detenidos, juzgados y sentenciados a cadena perpetua acusados de cometer crímenes relacionados con la pornografía infantil en la ciudad.

“Los incidentes empezaron en 2012. Desde entonces hemos investigado a más de 500 personas, pero hasta ahora no hemos podido encontrar a ningún sospechoso”, informó el subinspector Iftikhar Ahmed a The Express Tribune. “Una cinta con imágenes de un circuito cerrado de televisión cerca de los hechos, así como la ropa de la menor están en manos de los forenses”, añadió.

Niños vulnerables

Pero son pocos los que confían en la labor de la policía en el distrito. Entre ellos destaca Imran Khan, el carismático ex jugador de críquet paquistaní jefe de su propio partido político, el Tehreek-e-Insaf, muchas veces azote del Gobierno, que ha acusado a la policía de “degenerada por haber disparado contra unos manifestantes que sólo daban voz a un crimen horrible”, según escribió en las redes sociales. “La violación y asesinato de la pequeña Zainab vuelve a evidenciar lo vulnerables que son nuestros niños”, añadió refiriéndose a los millones de menores paquistaníes que viven en la más extrema pobreza. “No es la primera vez que sucede un crimen como éste, por lo que hay que actuar inmediatamente para encontrar a los culpables y garantizar la protección de nuestros hijos”.

El caso de Zainab y de los menores abusados en Kasur, donde los pequeños siguen viviendo en una pesadilla en la que se mezclan la pornografía infantil, la depravación sexual, el soborno y el asesinato, ha causado una controversia en la que, hasta el ejército ha intervenido. “Vamos a apoyar a la Administración civil para detener y llevar ante la justicia a los culpables”, explicó el portavoz de la Oficina de Comunicación del Ejército (ISPR), el mayor general Asif Ghafoor.

En abril de 2016 la policía de Kasur fue protagonista de un gran escándalo por su relación con “14 miembros de una familia muy prominente que fueron detenidos en la ciudad de Husain Khan Wala”, a pocos kilómetros de Kasur, “por forzar a menores con armas, cuchillos y hachas, a realizar actos sexuales y grabarlos en vídeo, con el objetivo de utilizar las imágenes para extorsionar a las familias de la zona”, según informó Reuters.

Tras el juicio, sólo dos de los acusados, Haseem Amir and Faizan Majeed, fueron condenados a cadena perpetua. Muchos de los otros detenidos fueron puestos en libertad. En ese momento, también se produjeron manifestaciones populares denunciando que “la policía había sido negligente en el caso”, sugiriendo que ésta podría estar protegiendo a los culpables. La muerte de la pequeña Zainab ha devuelto el miedo y la indignación porque, esta noche, y hasta que se detenga a todos los culpables, las niñas de esa ciudad seguirán estando bajo las zarpas de una macabra y asesina mafia de pornografía infantil.

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