Femenino Funeral: el lamentable recuento de las mujeres asesinadas durante 2017

77 adolescentes en atención psicológica por violencia machista desde enero
77 adolescentes en atención psicológica por violencia machista desde enero
Comparte este artículo:

Enero

Domingo 1 de enero

En la nochevieja de 2016, Nelson Enrique Parra Tabarra, joven colombiano de 20 años, apuñaló al menos seis veces en Rivas Vaciamadrid (Madrid) a la que había sido su novia, Matilde Teresa de Castro Hernández (40). La profesora universitaria de Química murió en el Gregorio Marañón pocas horas después de que empezara 2017. “El asesinato no fue premeditado; fue un crimen pasional que se engloba en el carácter extremadamente violento e impulsivo del presunto homicida”, publicó entonces el diario ABC. Dos meses antes, la mujer le había denunciado. La orden de alejamiento era de “bajo riesgo” y fue quebrantada con consentimiento de la víctima. Era la segunda mujer que denunciaba a Parra. La relación entre ellos duró apenas un año.

EL MISMO DÍA, sobre las 9 de la mañana, una mujer peruana cayó por un balcón en el distrito madrileño de Hortaleza. Tenía 25 años. Su pareja, un joven colombiano de 20 años, tenía prohibido pisar Hortaleza a causa de una orden de alejamiento anterior. El día 4 se publicó que se trataba del segundo crimen machista del año. No sabemos el nombre de la víctima, pero sí que dejó un huérfano menor de edad.

Sábado 14 de enero

DOS SEMANAS DESPUÉS, el lunes 16 de enero, Francisco Javier Nieto Jiménez (50) confesó haber asesinado dos días antes, en Burlada (Navarra), a su esposa Blanca Esther Marqués Andrés (48), ambos españoles, y haber lanzado su cadáver al río Ultzama desde el puente de Arre. Ella era empleada pública y delegada sindical en la Vicepresidencia de Derechos Sociales del Gobierno foral. El 18 de junio, amigos y vecinos de la víctima se reunieron para honrar su memoria.

Domingo 15 de enero

UN DÍA DESPUÉS del asesinato de Blanca Esther, Francisco Salvador García Sánchez (31) degolló a Antonia García Abad, Toñi (33 años) un domingo en Huércal de Almería sobre las 7,40 de la mañana. Ambos eran españoles. Los vecinos llamaron a la Policía al oír los gritos de la mujer, pero cuando llegaron ya estaba muerta. La relación entre ambos fue corta, se habían separado recientemente y no consta denuncia alguna por parte de ella. Sin embargo, el asesino sí tenía antecedentes por violencia machista. El alcalde del municipio, Ismael Torres, declaró entonces que, al ser arrestado, el hombre estaba “cubierto de sangre de arriba abajo”

Miércoles 18 de enero

​TRES DÍAS DESPUÉS del crimen en Almería, Ricardo Alba Abril (78) dejó escrita una carta para sus sus hijos confesando que había matado a su esposa, Mª Ángeles Prieto Ramos (77), enferma de alzheimer, hecho lo cual se suicidó en el mismo domicilio de la madrileña calle Marqués de Lema. “Nos queremos mucho, no soporto verla sufrir así, quiero irme con ella, que descanse, descansar y que nos entierren juntos”, escribió. Ambos eran españoles. El primer aviso llegó a Emergencias 112 hacia las 7 de la mañana. Al conocerse la noticia, se decidió que no era un crimen machista, sino “algo diferente”, de ahí que no conste en las “cifras oficiales”. Sin embargo, la periodista Noemí López Trujillo argumentó lo contrario en un nutrido reportaje.

Viernes 27 de enero

NO HABÍAN PASADO 10 DÍAS desde el asesinato de María Ángeles cuando un hombre cuyas iniciales son L.C.B.G mató a su compañera, una mujer ecuatoriana “llamada” J. D. L. M. (40) en la Urbanización de El Quiñón de Seseña (Toledo). El cuerpo que encontró la policía tenía eso que se conoce como “evidentes señales de violencia” y nunca se especifica si se trata de mordiscos, marcas de puño o patada, heridas abiertas. Se tuvo que descubrir la sentencia del Juzgado de lo Penal nº 15 de Madrid con fecha de 6 de febrero de 2012, para que el Gobierno informara de que el asesino tenía antecedentes por violencia de género. La Guardia Civil añadió entonces que ella había presentado denuncia por maltrato. Lo curioso de este caso es que el juez había admitido también la denuncia de él contra ella por “violencia doméstica”, actuación que evidencia graves errores judiciales, como explicó el periodista Natalio Blanco, al equiparar la agresión con la defensa. Quedó un menor huérfano.

Domingo 29 de enero

DOS DÍAS DESPUÉS del asesinato de J. D. L. M., José Alén Lorenzo (59) asfixió en O Carballiño (Ourense) a su mujer, Virginia Ferradás Varela (55). Luego se infligió varios cortes de poca importancia con el mismo cuchillo al que estaba agarrado cuando lo encontró la policía local. Si pudo matarla fue porque sólo 10 días antes ella evitó que su esposo, en tratamiento psiquiátrico, se suicidara. El Faro de Vigo publicó dos días después: “La mujer asesinada en O Carballiño pidió ayuda para atender a su marido por una demencia”. Ambos eran españoles.

Febrero

Domingo 5 de febrero

JUSTO UNA SEMANA DESPUÉS de la asfixia de Virginia, Cristina Martín Tesorero (38) mandó un mensaje de auxilio desde el móvil a su familia. Vivía en una silla de ruedas a causa de una osteogénesis imperfecta (OI), afección comúnmente llamada llamada “huesos de cristal”. Su hermana Pilar contó a El País el rosario de quirófanos de Cristina: “Cuando llevábamos 33 operaciones, dejamos de contar”. Aquel domingo, al llegar la policía, su marido, Jorge Rafael García (44) se había ensañado con su cuerpo a cuchilladas, alrededor de una veintena, delante de la madre de ella y su sobrino. La mujer no tuvo ninguna posibilidad de defenderse. Eran las 6.30 de la tarde en Mora (Toledo) y su hija de 5 años estaba de compras con el abuelo, quien, como el resto de la familia, sabía de algunos insultos y amenazas. Ambos eran españoles.

Martes 7 de febrero

SOLO DOS DÍAS DESPUÉS de que acuchillaran a Cristina, un anciano llamado Pablo (82) acuchilló hasta la muerte a su mujer, Carmen González Ropero (79), en Súria (Barcelona). Cuando la hija de ambos, Carmen, entró en la casa, encontró al asesino con un cuchillo clavado en el abdomen. Él sobrevivió. Según informó El Periódico de Catalunya, un vecino afirmó al enterarse que “Los sábados iban a hacer lo compra los dos”, ambos españoles. No se conoce denuncia alguna de ella.

Viernes 10 de febrero

TRES DÍAS HABÍAN PASADO desde el asesinato de Carmen cuando un hombre cuyo nombre se desconoce (42) mató a Josefa Cuquerella Moscardó (75). Sucedió en Xátiva (Valencia) alrededor de las 9 y media de la noche y el tipo golpeó la cara y la cabeza de Josefa hasta producirle un traumatismo craneoencefálico fatal. “El arrestado cuenta con antecedentes por delitos sexuales (…) Esto, unido al hecho de que la mujer estuviera desnuda, hace que la Policía Nacional baraje como principal hipótesis del crimen un asalto con fines sexuales”, informó entonces el diario Levante. Ambos eran españoles y, al considerarse un asesinato “no íntimo”, no consta en las “cifras oficiales”.

Sábado 11 de febrero

AL DÍA SIGUIENTE del asesinato de Josefa, José Ricardo Duarte Medina, guardia civil de Unidad Central Operativa (UCO) (40 años según unas informaciones y 31 según otras), mató de dos tiros a su novia, Laura Nieto Navajas (26), ambos españoles. Sucedió en El Quiñón de Seseña (Toledo), y después él se suicido con la misma arma reglamentaria usada contra ella. Laura se había trasladado con su novio a Seseña menos de un año antes de que la matara. Una amiga de Laura contó a la periodista Noemí López Trujillo: “Cada vez se la llevaba a vivir más lejos”. También confesó que les había contado que “no la trataba bien”. Justo 15 días antes, el 27 de enero, L.C.B.G. había matado a su compañera, J.D.L.M. en el mismo barrio.

Lunes 13 de febrero

Sucedió SOLO DOS DÍAS DESPUÉS del asesinato de Laura. Ana Belén Ledesma (46) y su hija Ana María Pérez Ledesma (18), la menor de tres hermanas, vivían en Daimiel (Ciudad Real) con Manuel Yébenes, Piti, (57), con quien la madre llevaba tres años casada. Aquel lunes, pasadas las 9 de la mañana, Piti las reventó a puñaladas. A la madre y a la hija de esta. “Ella había contactado hasta en dos ocasiones con el centro de la mujer porque quería separarse”, informó entonces ABC. El asesinato de la joven, al considerarse crimen “familiar por conexión” no está incluido en las “cifras oficiales”. Las dos mujeres eran españolas, como su asesino.

Viernes 17 de febrero

OCURRIÓ CUATRO DÍAS DESPUÉS del asesinato de Ana Belén Ledesma y su hija Ana María Pérez Ledesma. Pero se descubrió al martes siguiente, día 21. El propietario de un piso de la calle Major de Gandía encontró el cadáver de María Dolores Correa, Mariló, (47) en el baño de la vivienda. Tenía la cara cubierta con un plástico. Su ex pareja, José Luis S. G. (55), la había asesinado de un golpe en la cabeza el viernes anterior, según informó el Instituto de Medicina Legal de Valencia. Ella era guardia civil retirada, española, y había denunciado al hombre por malos tratos. Él, también español, tenía entonces una orden de alejamiento en vigor. Lo detuvieron el miércoles 22 en su piso de Móstoles (Madrid), en principio por quebrantamiento de condena. “Ella había estado casada con un vecino de El Perelló, cerca de Sueca (Valencia), relación de la que tuvo dos hijos y que, al parecer, había retomado recientemente”, informó entonces El Español. Quedaron dos menores huérfanos. Asesino y asesinada eran españoles.

Domingo 19 de febrero

SÓLO DOS DÍAS DESPUÉS del asesinato de María Dolores, Ronald Stenning (86) le rebanó el cuello a su mujer, Margaret Stenning (79), con un cuchillo. Eran las 9 de la mañana en la residencia de ancianos de la playa de Muchavista de El Campello (Alicante). El asesino declaró a los investigadores que había sido ella quien se había degollado sola, según informó el rotativo británico Daily Mail, donde también se aludía a la posibilidad de un suicidio conjunto. Él sobrevivió tras autolesionarse. Ambos eran británicos.

Lunes 20 de febrero

AL DÍA SIGUIENTE de que su marido degollara a Margaret, Emilio Fernández Castro (47) hizo volar la casa de su ex pareja, María José Mateo García (51), con ella dentro. Ocurrió en la parroquia de Chapela (Redondela, Pontevedra), pasadas las 8 de la tarde, después de que Fernández Castro llevara hasta allí un bidón de gasolina y dos bombonas de butano cuyas gomas manipuló. Diversas fuentes explicaron entonces que el asesino había confesado públicamente sus ganas de “reventar la casa con ella dentro pero que no lo hacía porque había un niño de por medio”. El crío, a quien el criminal dejó en casa de unos familiares, quedó huérfano. Él reventó dentro del domicilio. Ambos eran españoles.

Martes 21 de febrero

AL DÍA SIGUIENTE, José Luis G.G., mató a Gloria Amparo Vásquez (48). “Un puñetazo en la boca, marcas de agarre en los antebrazos, huellas de la víctima dentro del piso, rastros de sangre en el tramo de la barandilla por el que se precipitó…”. Así describía el diario Levante el asesinato de Gloria Amparo sobre las 5 de la tarde en Valencia. Ella era colombiana, y de él se sabe que es español, tenía antecedentes por maltrato y al principio negó conocerla. La investigación concluyó que la arrojó al vacío, probablemente cuando la mujer trataba de huir escaleras arriba. A ella ya la había maltratado al menos otro hombre, que tenía orden de alejamiento vigente. Dejó huérfana una hija menor.

ESE MISMO MARTES a las 11.30 de la noche Francisco José López Romera (52), español, acuchilló hasta la muerte a su expareja, la ecuatoriana Leydi Yuliana Díaz Alvarado (34). Quedaron cinco huérfanos, todos ellos menores de edad. La mató la cuando ella salía de su turno de limpieza en la Escola Santa Perpétua de Santa Perpétua de Mogoda (Barcelona). El asesino no respetó las consecutivas órdenes de alejamiento y Leydi Yuliana lo denunció tres veces por amenazas y maltrato. Hasta tal punto eran todos conscientes del peligro que corría, que Isabel García, alcaldesa de la localidad, confesó a El Español que “la preocupación en el Ayuntamiento por la vida de Leidy era tal que le propusieron rotar como limpiadora por diversos lugares, con el fin de que él no pudiera tenerla controlada ni localizarla en un lugar fijo”. CCOO, sindicato al que estaba afiliada, emitió un comunicado de pésame.

Miércoles 22 de febrero

AL DÍA SIGUIENTE de los asesinatos de Gloria Amparo y Leydi Yuliana, su marido (92) mató a una anciana (91) en Villanueva del Fresno (Badajoz). Poco se sabe de este asesinato. Tal y como lo narraba el diario extremeño Hoy, su marido la agredió “en el cuello por arma blanca (…) en la madrugada del pasado domingo 19 de febrero. Este hecho la llevo a la UCI del Hospital Perpetuo Socorro, donde falleció tras un fallo multiorgánico”. ElDiario.es, en cambio, publicó que no se trataba de un crimen machista, en contra de todas las opiniones de asociaciones y las fuentes oficiales. Ambos eran españoles.

Marzo

Miércoles 1 de marzo

JUSTO UNA SEMANA DESPUÉS de que la anciana muriera en el hospital, Joe de Jesús Vasques (32) degolló a su pareja, Erika Lorena Bonilla (32) y después hizo explotar la vivienda donde se encontraban ambos, en el madrileño barrio de Vicálvaro. Acto seguido, el asesino salió a la calle ensangrentado, con la ropa hecha jirones, y pidió un pitillo. “Ha pedido un cigarro y se ha desplomado en el suelo”, explicó un vecino al diario El Mundo. Erika Lorena murió a causa de la cuchillada. Las tuberías del gas manipuladas confirmaron la intencionalidad de la explosión que un par de días después le costó la vida al criminal. Ambos eran hondureños.

Domingo 12 de marzo

ONCE DÍAS DESPUÉS del degüello de Erika Lorena, Enrique Romay Reina (34) eligió la misma forma de asesinato para matar, presuntamente, a Ana María Morales Moreno (50) en un camino entre olivares de los alrededores de Pilas (Sevilla). Un hermano de Romay narró a Diario de Sevilla la versión del asesino: “vio una furgoneta blanca, con tres hombres y una mujer de procedencia rumana que estaban violando a una mujer. Él se fue para ellos y les dijo ‘hijos de puta, quitarse de encima’. Puso la mano y recibió un corte y luego le dieron con un palo en la cabeza”. La policía sostuvo desde el principio la posibilidad de un crimen sexual, ya que el cadáver se encontraba semidesnudo y con muestras de violencia, y sostuvo también que las heridas se las habría infligido la propia Ana María, mujer corpulenta que superaba el metro ochenta. Al considerarse un homicidio “no íntimo”, este crimen no consta en las “cifras oficiales”. Ambos eran españoles.

Miércoles 29 de marzo

DOS SEMANAS Y MEDIA después del asesinato de Ana María, el hombre llamado Manuel García Bustamante (48) estranguló a su mujer, Ana María Rosado (42) y asfixió con la almohada a sus dos hijos, Daniel García Rosado (8) y Paula García Rosado (5). Sucedió en Campo de Criptana (Ciudad Real) a primera hora de la mañana, justo antes de que los críos salieran hacia el colegio. Ana María se dedicaba a limpiar casas y a cuidar ancianos y su asesino ejercía de conserje en el Ayuntamiento. Tras abrir la llave del gas sin resultado satisfactorio, el hombre se suicidó tirándose por el balcón. “Son una familia muy conocida del pueblo”, declaró entonces a El Mundo la policía local. En cambio: “Yo no conozco a nadie por aquí que sea amiga suya”, reconoció a El Español una vecina refiriéndose a la asesinada. Los niños Daniel y Paula García Rosado, al ser menores, no constan en las “cifras oficiales”. Todos eran españoles.

Viernes 31 de marzo

DOS DÍAS DESPUÉS de que Ana María fuera estrangulada, Ayoze Gil (34) hizo lo mismo con su ex pareja, Yurena López Henríquez (23). Cuentan las crónicas del día que sucedió en Telde hacia las 4 y media de la tarde. Según el estremecedor relato de la madre, Lidia Henríquez, publicado por La Opinión de Tenerife, ocurrió a las 12 del mediodía. “Quiero decir públicamente que muchos en Lomo Magullo sabían lo que le sucedía a mi pequeña, pero prefirieron hacer oídos sordos. ¿Eso es ser cómplices?, en su conciencia queda”, añade entre otras muchas denuncias. El hombre acudió a su familia, quien le recomendó confesar. Cuando el Servicio de Urgencias Canario encontró el cadáver de la joven en el maletero del coche, estaba envuelto en cinta de embalar. Ambos eran españoles.

AQUEL MISMO VIERNES, en Ses Figueretes (Ibiza), un hombre colombiano mató a una mujer francesa clavándole “un objeto punzante” en el corazón. El autor confesó el crimen 48 horas después en una comisaría de policía de Madrid. No existen más datos públicos sobre este asesinato, más allá de que “el acusado y la víctima habían estado consumiendo sustancias estupefacientes las horas previas al crimen”, según publicó el Periódico de Ibiza. Al considerar que no existía relación sentimental entre ambos, el crimen no consta en las “cifras oficiales”.

Abril

Sábado 1 de abril

AL DÍA SIGUIENTE de que encontraran el cadáver de Yurena y acuchillaran el corazón de la mujer francesa, un hombre llamado Iván y vecino del lugar (36) asesinó a su pareja, María Victoria Zanardi Maffiotte (44) en La Laguna (Tenerife). Según informó El Día, “el apresado propinó golpes a la víctima con un objeto contundente. Uno de ellos le afectó a la zona craneal, a la altura de un ojo”. Fueron los bomberos quienes encontraron el cuerpo de María Victoria, envuelto en una toalla impregnada de “un líquido inflamable”. El criminal había regresado a la vivienda el lunes siguiente con dos bombonas, e incendiado parte de la casa para que explotara. Tras autolesionarse levemente, confesó el asesinato. No consiguió que funcionara su treta explosiva.

Lunes 10 de abril

HABÍAN PASADO 9 DÍAS desde el asesinato de María Victoria cuando Andrei Rotariu (29) golpeó a la joven Andra Violeta Nitu (24) en la cabeza hasta matarla. Ambos eran rumanos. Dejó su cuerpo en una acequia de la zona de Llanos del Alquián (Almería), junto al invernadero en el que él se colgó de una viga. Ella vivía todavía con sus padres, había acabado el bachillerato y según contó su familia, quería ser farmacéutica. “Pero ahora no había dinero para estudiar”, explicó su hermano Akhim a la periodista Noemí López Trujillo. En aquella conversación añadió: “Él la amenazaba constantemente, mi hermana nos enseñaba mensajes en los que él le decía que si le dejaba se mataría. También le decía que le echaría ácido en la cara”. Ella había decidido cortar la relación. La Policía Nacional encontró el cuerpo violentado de Andra a las 11 de la mañana de aquel lunes.

Domingo 16 de abril

EL DOMINGO DE LA MISMA SEMANA en la que asesinaron a Andra, Antonio María Gómez asfixió a su compañera María Rosario Luna Barrera (39) en la casa vivienda que ambos compartían junto a su hija en Alcolea del Río (Sevilla). Le envolvió la cabeza con varias bolsas de plástico y la ahogó con una soga al cuello. Después continuó con su vida normal. Su mujer le había anunciado su intención de separarse y en eso se basó para explicar a los allegados la ausencia de María Rosario. Y así siguió hasta el jueves 4 de mayo. Ese día, la Guardia Civil encontró el cadáver dentro de una maleta abandonada en el cauce seco de un arroyo de la localidad. Tras intentar sin éxito suicidarse, el asesino confesó. La investigación del crimen se inició después de que María Rosario no se presentara el 23 de abril a la comunión de su hija. El Diario de Sevilla informó de que “cinco días después [del crimen] el asesino presentó una denuncia contra su ex pareja por abandono de hogar”. Ambos eran españoles.

Viernes 21 de abril

Poco se sabe del asesinato de Rosa (45) en Barcelona perpetrado CINCO DÍAS DESPUÉS de que su pareja asfixiara a María Rosario. Agentes de los Mossos d’Esquadra encontraron su cadáver en su domicilio después de que su compañero, un hombre moldavo de 38, denunciara haberla encontrado así en la vivienda que compartían en la calle Hospital del barcelonés barrio del Raval. Ella era española. La autopsia y la investigación lo señalaron como el culpable.

Mayo

Martes 2 de mayo

ONCE DÍAS DESPUÉS del asesinato de Rosa, Markel Malik Jdid acuchilló hasta la muerte a su mujer, Raquel López Airas (45) y al hijo de ambos, Markel Malik Jdid López (11) en el domicilio de la familia en Alcobendas (Madrid). Después, llamó por teléfono a una familiar y le confesó: “Acabo de matar a cuchilladas a Raquel y al niño, están en la casa”. Varios agentes de la Policía Nacional encontraron hacia las 11.30 los cadáveres. Raquel era española, de Eibar, y Jdid, que pasaba largas temporadas en Francia, marroquí. Él huyó inmediatamente y no se le detuvo hasta el martes 30 de mayo, según informó el diario Deia. El hombre no tenía antecedentes por violencia machista, pero sí por intento de homicidio y al menos dos robos con violencia. El niño, al ser menor de edad, no consta en las “cifras oficiales”.

Viernes 12 de mayo

A LA SEMANA SIGUIENTE de acuchillamiento de Raquel y su hijo Markel Malik, Said (40) hizo lo mismo con su ex mujer, Eliana González Ortiz (27). Ella, nacida en Pereira (Colombia) llevaba dos décadas en España y hacía suplencias en diversos hospitales de Madrid. Él, marroquí, se dedicaba a la venta ambulante. Se acercó hasta la casa que Eliana compartía con una amiga en el barrio de Usera (Madrid) desde que se separaran. La excusa: recoger a la hija y el hijo que compartían. La acuchilló hacia las nueve de la noche. Después, cogió a sus hijos y a otro menor hijo de la amiga de Eliana y se presentó en comisaría a confesar. “Eliana y su ex esposo se conocieron cuando ella tenía 14 años y el 27. Se casaron poco tiempo después, pero vivieron una relación tortuosa que acababa de concluir en febrero de 2017 con un divorcio”, explicó la publicación colombiana Semana. Él estaba condenado por maltrato, pero su orden de alejamiento había expirado.

Jueves 18 de mayo

NO HABÍA PASADO UNA SEMANA del asesinato de Eliana cuando Ronald Alexander (29) se presentó sobre las 4 de la tarde en el hogar del jubilado de Caudete (Albacete) y apuñaló hasta la muerte a Ana Hilda Linares Báez (55). Esa misma mañana, Ana Hilda había puesto una denuncia contra él ante la Guardia Civil. ¿Razón? Que el día anterior el asesino había intentado estrangular a la sobrina de la mujer, con quien había mantenido una relación. No era la primera vez. Un año antes, Ana Hilda ya había denunciado al criminal por las mismas razones. “No se entiende cómo estaba en libertad [tras la denuncia de intento de asesinato]… se podría haber evitado este asesinato”, declaró entonces a la Cadena SER Gloria Lozoya, secretaria de la Mujer de CCOO, sindicato en el que militaba Ana Hilda, y amiga suya. El alcalde de Caudete, José Miguel Mollá (PP), declaró públicamente que la Guardia Civil había “tenido mala suerte”. Por la denuncia que Ana Hilda había puesto un año antes contra su asesino y agresor de su sobrina no se dictó ningún tipo de medida cautelar. Como la asesinada no mantenía ni había mantenido una relación sentimental con su asesino, su nombre no consta en las “cifras oficiales”. Ella era dominicana.

Sábado 20 de mayo

SOLO DOS DÍAS DESPUÉS del asesinato de Ana Hilda, los cuerpos de Marisela Arauz Cuéllar (48) y su pareja, Miguel Ángel Guardia, ambos bolivianos, se encontraron calcinados dentro de su vehículo junto a un polígono industrial de La Llagosta (Barcelona), en un camino poco transitado. Se calcula que el crimen se había cometido durante la jornada anterior. Aquel sábado, su asesino la fue a recoger al piso donde ella estaba trabajando en labores de limpieza y prendió fuego al coche. El 5 de agosto, casi tres meses después, El País publicaba: “La investigación de los Mossos determina que el hombre prendió fue al coche donde murieron ambos”. Quedaron cinco hijos huérfanos.

Sábado 27 de mayo

UNA SEMANA DESPUÉS de que su pareja calcinara a Marisela, sobre las 10 de la noche, Jesús Rego Bernal (61) estranguló con sus propias manos a su mujer, Susana Galindo Moreno (55). La dejó tirada en la cama de su domicilio del barrio de Ciudad Lineal (Madrid) y llamó a la Policía para confesar el crimen. Al llegar, los agentes lo encontraron sangrando a causa de las heridas superficiales que se había auto infligido en el abdomen. Susana era especialista en Reiki, y su asesino, prejubilado de la empresa de transporte Alsa. Permanece aún activa la cuenta de Facebook de la mujer. Ambos eran españoles.

AQUEL MISMO SÁBADO, la Guardia Civil detuvo a José Arellano por el asesinato de su mujer, Valentina Chirac (37), en Collado Villalba (Madrid). Fue el marido quien llamó a los agentes denunciando que había ladrones dentro de la casa. Sin embargo, la puerta del chalé estaba cerrada con llave y lo único que encontraron, en la tercera planta, fue el cuerpo de Valentina. Estaba maniatada con cinta americana, amordazada y con una bolsa de plástico en la cabeza. Era de origen rumano y, como explicó entonces El País, “como demuestra su perfil en las redes sociales, la mayor parte de su familia y amigos vivía en su país, Rumanía”. El Español, en cambio, se hacía eco de la cantidad de amigos que la asesinada tenía en Madrid. La hija de ambos (6) no estaba en la vivienda cuando mataron a su madre.

Domingo 28 de mayo

POCAS HORAS DESPUÉS de los asesinatos de Susana y Valentina, en la madrugada del sábado al domingo José Jara (48), conserje del Centro Astrade (Asociación para la atención de personas con trastornos generalizados del desarrollo) acuchilló hasta la muerte a su compañera de trabajo Beatriz Ros (30). Utilizó un cuchillo de caza. Ella era cuidadora del turno de noche y trabajaba con personas autistas. Después de matarla, el tipo se ahorcó. La mujer tenía un hijo de 4 años. Él estaba casado y tenía uno de 10. Habían mantenido una breve relación, según informó entonces La Opinión de Murcia. Beatriz era la única hija del exconcejal del PP en Molina de Segura –lugar del crimen– Cayetano Ros. El político publicó entonces en su cuenta de tuiter: “Mi hija, 30 años y 1 hijo, ha sido asesinada esta noche en el trabajo. Ya puedo morirme”. El asesino y la asesinada eran españoles.

Junio

Martes 13 de junio

QUINCE DÍAS DESPUÉS del asesinato de Beatriz, un hombre “llamado” A.B.T. (51) llegó a su casa de Las Gabias (Granada) hacia las 4.30 de la madrugada y mató de un solo tiro en el pecho a su pareja, Encarnación García Machado (55), ambos españoles. “Parecía estar bajo los efectos del alcohol. La pareja se enzarzó en una discusión”, publicó a día siguiente el Grupo Vocento. El hijo de Encarnación, un joven con discapacidad psíquica contempló el crimen y dio la voz de alarma. Después de un intento corto de huida, el asesino se entregó a la policía.

Sábado 24 de junio

A LA SEMANA SIGUIENTE de que mataran a Encarnación, Francisco Rodríguez Torralbo (54) fue a buscar a su ex mujer, Encarnación Barrero Marín (39) al sevillano barrio de Palmete, y como ya había anunciado en muchas ocasiones, la mató. La apuñaló primero en la puerta de su casa, a ella y a una prima suya que intercedió. Encarnación salió corriendo y, tras encontrarla escondida en un garaje, acabó de matarla. “Llevaba varios meses rondando el barrio”, explicó su hijo mayor, Miguel (16) a los medios de comunicación. “Esto se veía venir. Mi padre prometió que mataría a mi madre. Cumplió su palabra. Ahora volverá a la cárcel, de donde no debió salir”. “Vino decidido a matarla, a cumplir sus amenazas, de las que todos sabíamos”, publicó entonces Diario de Sevilla. “La Justicia, la Policía, los Asuntos Sociales… todos conocían su situación”. Las palizas, las amenazas y las denuncias, casi siempre retiradas por miedo, fueron una constante en la vida de la pareja. Él entraba y salía de la cárcel. Quedaron huérfanos los cuatro hijos de ella. La asesinada y su asesino eran españoles.

Domingo 25 de junio

AL DÍA SIGUIENTE de que acuchillaran a Encarnación, Hammou Abderrahamane (43) subió al coche de su ex novia, Fadwa Talssi (29) a primera hora de la mañana. La muchacha trabajaba en la heladería Sanchís de La Pineda (Tarragona) y allí se dirigía. Dentro del vehículo, Abderrahamane se ensañó con ella y le asestó más de 40 puñaladas. La dejó muerta, aún con el cinturón de seguridad puesto, en el asiento de conductora. Así encontraron el cuerpo los Mossos, en cuyas dependencias se presentó el asesino pasadas las 8 de la mañana para confesar. Fadwa vivía en Cambrils y había empezado una nueva relación con otro hombre. “Hablábamos mucho de todo, a mí me comentaba los problemas que tenía con su ex pareja pero nunca imaginé que esto iba a pasar”, explicó una amiga tiempo después a El País. Asesino y asesinada eran marroquíes.

Viernes 30 de junio

SOLO CINCO DÍAS DESPUÉS del apuñalamiento de Fadwa, Jimmy Breaks (80), vieja leyenda británica de la lucha llamada British Wrestling y de la televisión, mató a golpes a su pareja, la también británica Donna Cowley (47). Ambos residían desde hacía un par de décadas en Mogán (Gran Canaria). El diario La Provincia informó de que Breaks había admitido que “los enfrentamientos físicos eran relativamente frecuentes entre ambos”. El asesino aseguró, según el mismo rotativo, que “no mantenían relación sentimental, sino que ella se encargaba de cuidarlo debido a su longevidad”. La investigación policial demostró falsa esta última afirmación. Cuando los agentes llegaron al apartamento, encontraron a la mujer aún con vida tratando de limpiarse la sangre de los golpes, y al anciano sentado en la habitación contigua viendo la televisión. Ella falleció poco después en el Hospital Insular de Gran Canaria.

Julio

Sábado 15 de julio

QUINCE DÍAS DESPUÉS del asesinato de Donna, Pedro Chillón Puentes (71) acuchilló hasta la muerte a su mujer “de toda la vida”, Carmen Carricondo Reche (66). Décadas atrás habían montado juntos una carnicería en Huéscar (Granada), la vieron crecer, ampliaron el negocio con una distribuidora de embutidos, y ella se jubiló. Él, sin embargo, seguía acudiendo a la tienda, ya regentada por su hijo, a primera hora de la mañana. El sábado no fue así. Cuando los hijos acudieron al domicilio de Carmen y Pedro, encontraron el cadáver de ella cosido a puñaladas. Él se había colgado de una viga. Se trata de uno de esos casos en los que todos los medios que publican la noticia se hacen eco de la estupefacción general. Ambos eran españoles.

Domingo 16 de julio

AL DÍA SIGUIENTE del apuñalamiento de Carmen, los bomberos acudieron por la tarde a sofocar un incendio en la calle Marqués de Zenete de Valencia y encontraron el cuerpo calcinado de Irina G. (38), mujer de origen ruso. Dos días después, el Grupo de Homicidios de la Policía detuvo a su compañero –o ex compañero, según otras fuentes– como autor de su asesinato a fuerza de golpes en la cabeza. Entró en la cárcel acusado de un delito de asesinato y otro de incendio con riesgo para la integridad de las personas, informó el diario Levante. Quedó huérfano un hijo de la mujer (7).

Jueves 27 de julio

DOS SEMANAS DESPUÉS de que quemaran a Irina, un jardinero del Parque Amate (Sevilla) encontró el cadáver semi calcinado de Pilar C. D. (39). El cuerpo de la mujer aún ardía. Hasta el 7 de noviembre no se supo que su asesino había sido Miguel Ángel Fernández Delgado (39), quien un mes después de matarla violó a una joven en otro parque de la capital andaluza, el de El Tamarguillo. El tipo había sido condenado por la violación de una tercera joven en 2003 en Villanueva de la Serena (Badajoz). Así narró la declaración en noviembre Diario de Sevilla: “El detenido ha reconocido ante el instructor que mató a la joven, pero negó que la agrediera sexualmente, puesto que, según ha declarado, los hechos se produjeron cuando ambos estaban negociando el pago de las relaciones sexuales, comenzando entonces una fuerte discusión, y en el curso de esa pelea es cuando se produjo la muerte por asfixia”. Al ser prostituta, el asesinato de Pilar con consta en las “cifras oficiales”. Tanto ella como su asesino eran españoles.

Lunes 31 de julio

NO HABÍA PASADO UNA SEMANA desde el hallazgo del cuerpo calcinado de Pilar cuando el miércoles 2 de agosto la policía encontró en Getafe (Madrid) el cadáver de Raquel Castaño Fenoll (63). Su pareja, Paco Pando (71), acababa de confesar en la comisaría de Policía de Getafe que la había matado a golpes. El asesinato se produjo, según se supo más tarde, dos días antes, el lunes 31 de julio. Tal y como informó Infolibre, Pando “tenía antecedentes por malos tratos sobre la misma víctima en los años 2011 y 2012. En el primer caso, la mujer no quiso orden de protección sobre su marido, y en 2012 no formuló denuncia alguna por los hechos”. Los servicios sociales de la zona conocían el maltrato habitual que sufría la mujer. Ambos eran españoles.

Agosto

Jueves 3 de agosto

AL DÍA SIGUIENTE de la aparición del cadáver de Raquel, un hombre, taxista español, degolló en Alcorcón (Madrid) a la colombiana Nini Johana Salazar (36), quien le había alquilado una habitación en su piso solo 10 días antes. Ambos estaban recién separados, cada uno de su pareja, y él tenía una denuncia de su ex mujer por violencia machista. “La víctima estaba en el cuarto de baño tendida sobre el lavabo. Tenía un fuerte golpe en la cabeza y dos cuchilladas profundas en el pecho y en el cuello, entre otras. El ensañamiento era brutal”, explicó entonces ABC. La cadena colombiana Caracol informó de que, tras la llegada de su familia desde su país de origen, en el Ayuntamiento “les ofrecieron una fosa común”. Al no haberse demostrado relación sentimental entre el hombre y Nini Johana, el asesinato no consta en las “cifras oficiales”.

Sábado 5 de agosto

SOLO DOS DÍAS DESPUÉS del asesinato de Nini Johana, Andrés Hermes Oval (39) mató a golpes a su pareja, Ana Belén García Pérez (38). La pareja vivía de okupas en el barrio Barranco grande (Santa Cruz de Tenerife). Pocos datos más existen sobre el crimen, más allá de morbosas especulaciones sobre el tipo de vida que llevaban. Ella era española.

Miércoles 16 de agosto

DOS SEMANAS DESPUÉS del asesinato de Ana Belén, Pedro Pérez, el Pirri (50) mató de varios tiros a su pareja, Catalina Méndez García, Cati, (48 años). Después se suicidó. Al mediodía la policía encontró sus cadáveres dentro de un coche en un polígono industrial de Totana (Murcia). Antonio Sánchez Solís, delegado del Gobierno en la Región de Murcia, explicó que solo un mes antes de su asesinato, Catalina había pedido protección y ayuda a la Guardia Civil: “Según la víctima, este hombre la estaba agobiando, pero al no recibir agresiones físicas ni insultos no quiso que figurase como denuncia por violencia de género”. Pilar Fernández, directora de la Federación de Organizaciones de Mujeres de Lorca, lugar de residencia de Catalina, admitió que esta les “contó que tenía miedo y estaba asustada”. Quedaron huérfanos 3 hijos de ella. Ambos eran españoles.

Jueves 24 de agosto

UNA SEMANA DESPUÉS de que mataran a Catalina, Santiago Cámara Padilla (42) acuchilló hasta la muerte a su mujer, Sofía Tato Pajares (42) ante la mirada de sus dos hijas, de 8 –9 según algunas fuentes– y 12 años. Los gritos de las niñas alarmaron a los vecinos. Cuando la Guardia Civil recibió el aviso, pasadas las 7.30 de la mañana, la mujer ya estaba muerta. Encontraron a su asesino con algunos cortes fruto de autolesión. Sobrevivió. Sucedió en Arroyo de la Luz (Cáceres) y ambos eran españoles.

Septiembre

Lunes 25 de septiembre

PASÓ UN MES entre el asesinato a cuchillo de Sofía y el de la joven Rosa María Sánchez Pagán (20). Su ex novio, Adrián Castro (22), se escondió en la vivienda que ella compartía con sus padres en Cartagena (Murcia) y cuando la muchacha llegó, la apuñaló. Aprovechó para esconderse ahí el momento en el que Rosa María acudía a la Guardia Civil acompañada de su padre. Iban precisamente a poner una denuncia contra él por acoso. La Opinión de Murcia publicó que el asesino trató de escapar, pero se lo impidieron los vecinos. Las amenazas desde que unos meses antes Rosa María rompió la corta relación entre ambos, y el acoso del criminal fueron constantes. Ambos eran españoles.

Jueves 28 de septiembre

SOLO TRES DÍAS HABÍAN PASADO del asesinato de Rosa María cuando Eneko Fernández Iglesias de las Heras (33) rebanó el cuello de su mujer, la paraguaya Noelia Noemí Godoy Benitez (32) con un cuchillo en su domicilio de Sestao (Vizcaya). Él era vasco y se habían casado cuatro años antes. El hombre llamó a la policía para decir que se sentía “perseguido”. Minutos después, le cortó la yugular a su mujer con un cuchillo, le rajó la cara y se suicidó tirándose por el balcón. Mario Garcés, secretario de Estado de Servicios Sociales e Igualdad, declaró entonces que Eneko “en ningún momento dio indicio ni siquiera de hablar fuerte con la mujer”. Celsa Godoy, madre de Noelia Noemí, declaró al diario paraguayo Crónica: “Su marido la amaba, estaban pasando por un mal momento, estaba bajo tratamiento psiquiátrico y en un descuido la mató y luego, al darse cuenta de lo que hizo, no soportó y se suicidó”.

Octubre

Domingo 1 de octubre

TRES DÍAS DESPUÉS del asesinato de Noelia Noemí, a Felicidad Bruhn (25) la mató su marido (33) de un tiro en el portal de su casa del distrito de Sant Martí, en Barcelona. Poco se sabe de la pareja, más allá de que ambos habían llegado a Barcelona procedentes de Alemania un par de años antes y que ella llegó embarazada. Según se informó entonces, ella huía del asesino, pero no le dio tiempo a abrir la puerta de la calle, cerrada con llave. Acto seguido, el tipo subió al piso en el que vivían, mató de otro disparo a la hija de ambos, Sharita (15 meses) y se suicidó.

AQUEL MISMO DOMINGO, hacia las 9 de la mañana, un hombre de 69 años mató a una mujer de 60 en el barrio madrileño de Ciudad Lineal. Se informó entonces de que ella era su casera y él la había matado a cuchilladas. Nada más. Como no constaba relación entre ellos, este asesinato no aparece en las “cifras oficiales”.

Martes 3 de octubre

DOS DÍAS DESPUÉS del asesinato en Ciudad Lineal y los de Felicidad y el bebé Sharita, Agustín Herrero Bedoya (49) asesinó a su mujer, Ana Belén Jiménez Hurtado (44), de un brutal hachazo en la cabeza. Ambos vivían en la pequeña aldea de Turiso (Álava), pero el cadáver, completamente ensangrentado, se encontró en el asiento trasero de su propio coche en Miranda de Ebro (Burgos), donde él tenía un negocio. La mujer trabajaba en el colegio público alavés Unamunzaga Ribadellosa como monitora. Tenían un hijo de 15 años y una hija de 18. Cuando la asesinó, Ana Belén estaba tramitando la separación. Mes y medio después del crimen, Inmaculada García, amiga de la asesinada, declaró a El País: “Ella era feliz fuera de casa. (…) Ella era ella cuando no estaba él (…) Quería que estuviera sola. La llevó a vivir a un pueblo pequeño [Turiso] y compró la casa sin que ella la viera antes”. Según informó Diario de Burgos citando fuentes oficiales, el asesino confesó su crimen durante la tarde del día siguiente. Ambos eran españoles.

Sábado 14 de octubre

ONCE DÍAS DESPUÉS del hachazo fatal a Ana Belén, Antonio (73) acuchilló hasta la muerte a su ex pareja, María Sánchez Coca (66). Sucedió en el domicilio de la mujer, en una urbanización de Rubí (Barcelona), donde las broncas, según los vecinos, eran habituales. Hacía ya algunos meses que María había roto la relación. Tenía dos hijos ya adultos y un ex marido. Antonio y ella habían estado juntos los últimos cinco años. Al día siguiente, tal y como informó El Periódico, detuvieron al asesino en Cornellà (Barcelona): “El individuo estaba disparando tiros al aire con una escopeta de caza en plena calle, causando daños en varios vehículos”. Ambos eran españoles.

Domingo 22 de octubre

UNA SEMANA HABÍA PASADO desde el asesinato de María cuando René Páramo (38) mató a su pareja, María Pilar Rodríguez Ortellado (38) y se suicidó. Todo sucedió en el cortijo donde ella cuidaba de una anciana discapacitada, en Cuevas de Almanzora (Almería). Después, el criminal se ahorcó. Él era boliviano y ella, paraguaya. Tenían una hija de 8 años –otras versiones dicen que 6– y en el momento del asesinato ella había empezado a tramitar la separación. María Pilar había dejado otros dos hijos en su Paraguay natal, donde había ejercido de taxista. El 28 de septiembre, menos de un mes antes del asesinato de María Pilar –como consta más arriba–, Eneko Fernández Iglesias de las Heras había degollado en Sestao (Vizcaya) a su mujer, la también paraguaya Noelia Noemí Godoy Benítez. El rotativo de su país de origen Última Hora tituló en su edición del 7 de noviembre: “Restos de paraguayas asesinadas en España llegaron al país”.

Noviembre

Miércoles 1 de noviembre

DIEZ DÍAS DESPUÉS del asesinato de María Pilar, Antonio P.B. (45) estranguló hasta la muerte a su mujer, Lilibet, Lily, Hernández Rodríguez (27) en el domicilio que compartían en Arona (Tenerife). Después, enrolló el cadáver en una alfombra, lo escondió en un armario y llamó a un conocido para contárselo. Alertada por este último, la policía encontró el cuerpo de Lilibet en el armario, y al asesino en la terminal del aeropuerto, donde se entregó. Tanto Lilibet como el criminal eran cubanos. Ella, había llegado a España tras licenciarse en Medicina en su país, y trabajaba como camarera en una gasolinera mientras esperaba la homologación del título. Él había aterrizado unos meses antes del asesinato, gracias a un programa de reagrupamiento familiar. Tenían un hijo de 6 años. “El asesino era celoso, describen familiares. La vigilaba frecuentemente y discutían siempre”, redactó entonces la publicación caribeña Cubanos por el Mundo.

Jueves 9 de noviembre

JUSTO UNA SEMANA DESPUÉS del estrangulamiento de Lilibet, el miércoles 8 de noviembre, Imanol Castillo (31) se dirigió al colegio de Elda (Alicante) en el que Jessica Bravo Cutillas (28) recogía en ese momento al hijo de ambos (6). Allí le disparó media docena de tiros con una pistola, delante del crío y de otros muchos niños, de los padres de éstos y de los profesores del centro. Eran las 17.10 de la tarde, hora en la que los alumnos salen habitualmente del centro de educación infantil y primaria. Después, subió a su coche y se suicidó de un tiro en la boca. Ese mismo día debía acudir al juzgado para un juicio rápido por amenazas a la mujer que acababa de asesinar. Jessica le había denunciado y el criminal tenía una orden de alejamiento y prohibición de establecer comunicación con ella. A las 16.30 del jueves 9, 24 horas después de ser tiroteada, Jessica murió en el Hospital de Elda. Un día antes del tiroteo, el martes 7, la policía había detenido a Castillo por quebrantar la orden de alejamiento. El hombre no llegó a ingresar en comisaría, ya que el juez de guardia decidió dejarlo en libertad. El presidente de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig declaró entonces: “No pueden volver a ocurrir errores como los que, en algún momento, se han producido en este asesinato”. Ambos eran españoles.

Viernes 24 de noviembre

HABÍAN TRANSCURRIDO DOS SEMANAS del asesinato de Jessica cuando el hombre llamado Marcel (40) mató de un solo tiro en la cabeza a su ex novia Katharina W. (35) en una urbanización de Vinarós (Castellón). Ambos eran alemanes. Ella había salido huyendo de él tres meses antes, y fue a refugiarse en la casa que sus padres tienen en la costa española. Él se subió al coche el jueves 23 y recorrió de un tirón los 1.500 kilómetros que los separaban. Llegó a la puerta del chalé sobre las 7 de la mañana y a las 7.10 le descerrajó un tiro en la cabeza. Inmediatamente aparecieron varios agentes de la Policía, alertados por la familia, momento en el que él se suicidó. “Entre sus posesiones, una pistola del calibre 9 milímetros, un rollo de cinta americana, bridas y un bidón de gasolina en el maletero del turismo”, detalló el diario Las Provincias, poniendo de manifiesto que su intención podía haber sido usar todos aquellos elementos en un crimen más largo. “Me esforcé tanto por ayudarte… Por protegerte, pero no lo logré”, escribió su madre en una red social. Su padrastro declaró al diario alemán Bild: “Por su culpa, nos la trajimos aquí con nosotros. Creímos que aquí estaba segura…”. Ambas declaraciones fueron publicadas en el diario Levante.

Jueves 30 de noviembre

NO HABÍA PASADO UNA SEMANA desde el asesinato de Katharina cuando Losef L. (40) propinó una paliza tan brutal a su mujer, Maricica Gheorghiu (53) que le produjo un infarto. Sucedió en la localidad valenciana de Guadassuar y pocos son los datos que existen al respecto. Ambos eran rumanos y llevaban 10 años viviendo en la localidad. A las 8 de la tarde un vecino llamó a la Policía Local, y una hora después, la mujer fallecía en el hospital.

Diciembre

Domingo 10 de diciembre

DIEZ DÍAS DESPUÉS del asesinato de Maricica, un hombre degolló a Yingying Y. (48) en el barrio del Raval de Barcelona. La mujer, china, ejercía la prostitución y el asesino, cuyo nombre no trascendió, era cliente suyo y se inculpó. Fue el novio de Yingying quien la encontró al día siguiente sobre la cama con la garganta rajada, según informó El País. Al tratarse de una prostituta, su asesinato no aparece en las “cifras oficiales”.

Sábado 23 de diciembre

DOS SEMANAS DESPUÉS del asesinato de Yingying, Víctor Llorens Jordà, El Peonza, (29) obligó a su ex novia Andrea Carballo Claramonte (20) a punta de cuchillo a meterse en su Volkswagen, en Vila-Real (Castellón). Después, estampó el coche contra una gasolinera de Benicàssim con ella dentro. La mató y él también murió. La muchacha se había separado del Peonza un mes antes a causa de los malos tratos, que denunció ante el juzgado. El acoso continuó, se recrudeció desde la separación, y afectó a toda la familia: reventó las ruedas del coche de la madre, la amenazó, le forzó la cerradura… Tal y como declaró la hermana de Andrea a los medios de comunicación: “le dijo a mi hermana que mataría a su familia”. El 13 de diciembre, solo 10 días antes del asesinato, la familia de Andrea puso una nueva denuncia, esta vez por intento de atropello a la chica. El juzgado impuso una orden de alejamiento de 200 metros y una valoración de “riesgo medio” de reincidencia. A Andrea le adjudicaron, además, un agente de la Policía Local para que la protegiese. Nada de eso funcionó: ni las tres denuncias, ni la orden de alejamiento, ni la protección policial. “Se podía haber evitado mucho antes”, se desesperó la madre ante los medios de comunicación, “no cumplió la orden de alejamiento, nos dijeron que íbamos a tener policía y no la tuvimos, nos dijeron la noche de antes que iban a ir a por él y no lo hicieron…”. Asesino y asesinada eran españoles. El asesinato de Andrea vino a agravar la estupefacción que generó en la población el crimen de Jessica Bravo Cutillas –narrado más arriba–, a quien el mes anterior había matado su ex marido a la puerta del colegio de su hijo. En aquel caso, el marido había sido detenido el día anterior por quebrantar la orden de alejamiento y ni siquiera llegó a pisar el calabozo.

Lunes 25 de diciembre

SOLO DOS DÍAS DESPUÉS del asesinato de Andrea, el día de Navidad Carles Sánchez Torralba (35) asesinó a su compañera, Kenia Álvarez Vázquez (30) en el barrio de La Mina (Sant Adrià del Besòs, Barcelona). Poco antes, los vecinos habían oído discutir a la pareja, algo que no les pareció raro. Lo que sí les pareció extraño, como explica la periodista Mayka Navarro, es que “habían visto a Carlos deambular cerca de las vías del tren cargando con un bulto muy grande. No les gustó nada la escena”. La policía encontró el cadáver de Kenya semienterrado en basura junto a las vías del tren. Le había rajado la garganta. La mujer había denunciado en más de una ocasión, pero siempre se había echado atrás. El hombre era español.

Jueves 28 de diciembre

HABÍAN PASADO TRES DÍAS desde el asesinato de Kenia cuando Jesús Marín (40) acuchilló hasta la muerte a su mujer, Arancha Lorenzo (37) en Azuqueca de Henares (Guadalajara). Después, se pegó él mismo un tajo en el cuello, todo ante la mirada de los tres hijos menores (12 y 9 años, y otro de 14 meses) que vivían con la pareja. Los dos mayores procedían de una relación anterior de Arancha. Todo ocurrió sobre las 7 y media de la mañana. Ambos eran españoles.

Nota

1. El recuento se ha llevado a cabo gracias a las listas confeccionadas por Feminicidio.net e Ibasque.com, además del recuento oficial de asesinadas.

2. La descripción de todos y cada uno de los casos está basada en la información publicada sobre el crimen. Para cada uno de ellos se han consultado al menos tres fuentes de información, y al menos una de ellas procedente de medios locales del lugar donde se cometió el crimen o el de procedencia de la asesinada.

3. Los asesinatos en los que no consta el origen o la edad de asesinada o asesino es porque no existe registro público de ellos.

4. Merece especial mención las aportaciones de la periodista Noemí López Trujillo en sus reportajes para El Español.

La web Feminicidio.net ofrece además los siguientes asesinatos de mujeres ocurridos durante 2017:

Feminicidios familiares

10/01/2017. Nombre y apellidos no conocidos, 92 años. Portugalete (Vizcaya, Euskadi). Cifra no oficial. Asesinada por su hijo.

12/02/2017. Amelia Otero Torres, 92 años. Callobre – La Estrada (Pontevedra, Galicia). Feminicidio familiar. Cifra no oficial. Asesinada por su yerno.

07/04/2017. Nombre y apellidos no conocidos, 49 años. Bellvís (Lleida, Cataluña). Feminicidio familiar. Cifra no oficial. Asesinada por su hijo.

08/04/2017. María, 70 años. Archidona (Málaga, Andalucía). Feminicidio familiar. Cifra no oficial. Asesinada por su hijo.

30/06/2017. Carmen B. P., 72 años. Paterna (Valencia, Comunidad Valenciana). Feminicidio familiar. Cifra no oficial. Asesinada por su hijo.

11/07/2017. I. D. G. (conocida como Pepa), 63 años. Vélez-Málaga (Málaga, Andalucía). Feminicidio familiar. Cifra no oficial. Asesinada por su hijo.

12/07/2017. Dzhulia Georgieva Stoyanova, 21 años (Guadarrama, Comunidad de Madrid). Feminicidio familiar. Cifra no oficial. Asesinada por su hermano.

21/08/2017. Nombre y apellidos no conocidos, 73 años. A Coruña (Galicia). Feminicidio familiar. Cifra no oficial. Asesinada por su ex yerno.

27/08/2017. Nombre y apellidos no conocidos, 89 años. Barcelona (Cataluña). Feminicidio familiar. Cifra no oficial. Asesinada por su nieto.

20/12/2017. Nombre y apellidos no conocidos, 39 años. Guadix (Granada, Andalucía). Feminicidio familiar. Cifra no oficial. Asesinada por su hermano.

Feminicidios/Asesinatos sin datos suficientes

17/02/2017. Amparo Soler Betés, 61 años. Lleida (Cataluña). Feminicidio sin datos suficientes. Cifra no oficial.

02/03/2017. Mª Paz Fernández García, 47 años. Alcobendas (Comunidad de Madrid). Feminicidio/asesinato de mujeres sin datos suficientes (posible feminicidio íntimo o feminicidio por prostitución). Cifra no oficial.

07/05/2017. María Isabel Castrejón Bermejo, 55 años. Parla (Madrid, Comunidad de Madrid). Feminicidio/asesinato de mujeres sin datos suficientes (posible asesinato de mujeres por robo). Cifra no oficial.

04/07/2017. Nombre y apellidos no conocidos, 63 años. Bisbal del Penedés (Tarragona, Catalunya). Feminicidio/asesinato de mujeres sin datos suficientes. Cifra no oficial.

31/07/2017. Carmen Dieste Dieste, 66 años. Triñáns, Boiro (A Coruña, Galicia). Feminicidio/asesinato de mujeres sin datos suficientes (posible asesinato por crimen organizado y/o narcotráfico). Cifra no oficial.

24/08/2017. Paula Mas Pruna, 21 años. Osor (Girona, Cataluña). Feminicidio/asesinato de mujeres sin datos suficientes. Cifra no oficial.

27/09/2017. Jenny, 30 años. Madrid (Comunidad de Madrid). Feminicidio/asesinato de mujeres sin datos suficientes. Cifra no oficial.

19/10/2017. A. G. H., 55 años. Santa Cruz de Tenerife (Tenerife, Islas Canarias). Feminicidio/asesinato de mujeres sin datos suficientes. Cifra no oficial.

01/11/2017. Lisvette G. T., 16 años. Madrid (Comunidad de Madrid). Feminicidio/asesinato de mujeres sin datos suficientes. Cifra no oficial.

Asesinato de mujeres/niñas por violencia juvenil

03/04/2017. Naima (apellidos no conocidos), 12 años. La Molineta (Almería, Andalucía). Asesinato de mujeres por violencia juvenil. Cifra no oficial.

03/04/2017. Cintia (apellidos no conocidos), 14 años. La Molineta (Almería, Andalucía). Asesinato de mujeres por violencia juvenil. Cifra no oficial.

Desapariciones de alto riesgo

09/05/2017. Francisca Cadenas Márquez, 59 años. Hornachos (Badajoz, Extremadura). Caso en investigación como desaparición de alto riesgo.

Comparte este artículo: