Los accidentes de trabajo mortales se disparan un 300% en Cantabria hasta octubre

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Se han producido doce fallecimientos durante la jornada laboral frente a los tres que se dieron en el mismo periodo del año anterior

A último día de octubre, se han producido en Cantabria 4.433 accidentes en jornada de trabajo con baja, 140 más que en el mismo periodo de 2016

Izquierda Unida de Cantabria lamenta los “dramáticos datos” de siniestralidad laboral, que consideran que “exige intervención preferente”

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Los accidentes laborales con víctimas mortales se han disparado en Cantabria un 300% desde enero hasta octubre en comparación con el mismo periodo del año anterior, al sumar doce frente a tres, según el resumen de siniestralidad laboral del Instituto Cántabro de Seguridad y Salud en el Trabajo (ICASST).

La mayoría de los accidentes mortales, el 66%, se han producido en el sector servicios (ocho), mientras se han registrado dos en el agropecuario y pesca, así como uno en industria y otro en construcción. Todos los fallecidos eran varones excepto una mujer.

El año pasado se produjo un accidente mortal en el sector servicios, otro en la construcción y otro en la industria.

A último día de octubre, se han producido en Cantabria 4.433 accidentes en jornada de trabajo con baja, 140 más que en el mismo periodo de 2016, es decir, un incremento del 3%.

En concreto, de enero a octubre se produjeron 4.382 accidentes leves, 135 más que en los diez primeros meses del año pasado (+3%), mientras los graves descendieron un 9%, con cuatro menos, al pasar de 43 en 2016 a 39 este ejercicio. Como en el caso de los mortales, la mayoría de accidentes tanto leves como graves se produjeron el sector servicios (2.715 leves y 19 graves, respectivamente).

Así, desde el 1 de enero al 31 de octubre el sector servicios ha registrado 2.716 accidentes leves, 19 graves y 8 mortales; la industria, 981 leves, ocho graves y uno mortal; la construcción 494 leves, cinco graves y uno mortal; y el sector agropecuario y pesca con 192 accidentes leves, siete graves y dos mortales.

Comparativamente con 2016, los accidentes en Cantabria en la industria han crecido un 13% (con 110 más), en la construcción un 5% (con 26 más) y en los servicios un 2% (con 66 más), mientras han caído un 24% en el sector agropecuario y de la pesca, con 62 accidentes menos.

En todos los casos, los hombres han sufrido más accidentes laborales que las mujeres. Así los varones representan el 91,6% de los fallecidos, el 79,5% de los heridos graves y el 68,3% de los heridos leves en los primeros diez meses del año.

Por lo que se refiere al pasado octubre, en Cantabria se han producido 435 accidentes laborales, de los que dos fueron mortales, tres graves y el resto (430) leves. En el mismo mes de 2016 solo hubo accidentes leves (446). Los dos fallecidos en octubre fueron un hombre y una mujer que trabajaban en los sectores de la industria y los servicios.

IU exige medidas urgentes

En un comunicado, Izquierda Unida de Cantabria ha lamentado los “dramáticos datos” de siniestralidad laboral, que consideran “exige intervención preferente”.

Así, la formación ha defendido que las muertes y la siniestralidad en el trabajo “deben pasar a un primer plano político” no solo por el número sino por la “normalización que se está haciendo de algo que no debe serlo”, por lo que ha instado al Gobierno de Cantabria “a que sea acusación particular cuando haya un accidente de trabajo, al igual que lo hace cuando hay una víctima de violencia de género o en incendios forestales”.

La coordinadora de IU Cantabria, Leticia Martínez, se ha remitido a los datos recogidos por el ICASST desde enero a septiembre, cuando se registraron diez accidentes mortales frente a tres en el mismo periodo de 2016, lo que supone que éstos se han incrementado “de manera escandalosa, más del triple”.

“Ante estos datos tan brutales sólo nos queda realizar un análisis crítico de la realidad laboral y la falta de medidas de seguridad en las empresas”, ha lamentado Martínez.

En su opinión, la gestión de la crisis económica que han realizado los distintos gobiernos a lo largo de este período ha conllevado una fuerte pérdida de empleo, cambios importantes en la estructura del mercado de trabajo, en el sistema de relaciones laborales y el sistema productivo y, a su vez, una disminución “alarmante” de los fondos públicos destinados a las políticas de prevención de riesgos laborales.

Además, ha denunciado que en las empresas “han desaparecido los recursos preventivos para evitar los accidentes y la enfermedad profesional”.

Así, ha afirmado que las causas que explican la mayor o menor siniestralidad laboral tienen que ver con las condiciones sociales existentes en este momento y las condiciones de empleo y trabajo.

Por esta razón, ha sostenido que la siniestralidad “no es consecuencia de la actividad en la que se trabaja, y aún menos tiene que ver con el sexo, la edad o la nacionalidad que tenga el trabajador, sino que tiene más que ver con el cómo se realiza la elaboración del bien o servicio en los distintos sistemas productivos, de la forma en que se trabaja”.

En este sentido, ha abogado por organizar el trabajo de forma que evite “ciertas prácticas de gestión de las tareas no saludable” (por ejemplo, estructuras salariales que dependen del volumen de producto final obtenido -destajo-, largas jornadas de trabajo, inseguridad en el empleo, etcétera) y se proporcionen las medidas de seguridad necesarias por ley.

Asimismo, ha reivindicado la necesidad de que el Gobierno “acompase” los datos macroeconómicos de recuperación a la reversión de los recortes de estos años, aumentando la ratio de inspectores de trabajo, ya que en España hay un inspector por cada 15.000 asalariados, mientras que en Europa hay un inspector por cada 7.300.

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