La Federación para la Erradicación de la Violencia contra las Mujeres y la Infancia inicia su andadura

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Está integrada por los colectivos Adavas de Salamanca, Burgos, León y Valladolid y nace con el objetivo de trabajar en red y ampliar las acciones de prevención y la asistencia a las víctimas

Representantes de la Federación para la Erradicación de la Violencia contra las Mujeres y la Infancia

La sede de Adavas Salamanca ha acogido este miércoles la presentación de nueva Federación para la Erradicación de la Violencia contra las Mujeres y la Infancia de Castilla y León (Fevimi) que está integrada por las cuatro Asociaciones de Asistencia a Víctimas de Agresiones Sexuales y Malos Tratos (Adavas) de la región y que tiene como principal objetivo “trabajar en red para poder ampliar el trabajo colaborativo y realizar de manera coordinada más acciones de prevención en los centros educativos y de asistencia jurídica y psicológica a las mujeres y menores víctimas de la violencia machista en toda la Comunidad”, ha asegurado la presidenta, Raquel López Merchán.

Las representantes de Adavas de Burgos, León, Salamanca y Valladolid, asociaciones que integran la Federación, han lamentado que “aunque se dan pasos hacia adelante, también se dan pasos para atrás” y han recordado que en el año 2016 hubo en España un total de 142.893 denuncias por violencia de género, un 15% más que en el año anterior, mientras que en Castilla y León también aumentaron las cifras un 3%, con 4.329 denuncias.

Aunque reconocen que cada vez hay más mujeres que se atreven a denunciar a su agresor, han criticado la falta de coordinación entre los diferentes organismos para ofrecer una protección a las víctimas. “Hay que denunciar siempre, pero también hay que proteger”, han subrayado.

Sobre la violación múltiple a una joven en Pamplona, hecho por el que se juzga a ‘La Manada’, la abogada y representante de Adavas Burgos ha señalado que “es un hecho espeluznante” y ha denunciado que se cuestione a la víctima, “algo que desgraciadamente es la tónica general en todos los procedimientos por agresiones sexuales. Se cuestiona a la víctima desde el minuto uno y sale a relucir toda su vida. No se da credibilidad a las víctimas y este es un comportamiento patriarcal y machista que también se da en los jueces y se sigue cultivando entre los jóvenes”. Además, ha añadido que es complicado que una víctima denuncie “porque piensa que no la van a creer y los procedimientos judiciales también son muy largos”.

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