¡Hasta siempre ‘Chato’!

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Fallece José Antonio de Torre, tenaz militante de IzCa y ejemplar activista social

Fallece José Antonio de Torre, tenaz militante de IzCa y ejemplar activista social

José Antonio de Torre, el pasado 14 de abril, celebrando el Día de la República. Foto: Jorge Ovelleiro.

Fallece José Antonio de Torre, tenaz militante de IzCa y ejemplar activista social

Por Fernando Valiño

No hace un año que nos dejó Doris Benegas; hoy se nos ha ido el ‘Chato’. Se fue la dirigente castellana pero el soldado continuó su lucha, a pesar de estar ‘tocado’ por el mismo cáncer. Hoy el disciplinado militante nos ha dejado… Dos imprescíndibles.

¿Quién va a hacer la pancarta? ¿Quién va a pegar los carteles? ¿Quién va encalar de noche el muro para que al día siguiente Manolo Sierra pinte los puños cerrados, las estrellas rojas de cinco puntas, las banderas comuneras al viento, las almenas de los castillos, los símbolos feministas..? José Antonio de Torre Remiro -para todos: el ‘Chato’-, militante disciplinado y tenaz siempre, ha seguido los pasos de su compañera Doris Benegas, fallecida el 30 de junio de 2016. Un cáncer ha acabado también con su vida a la edad de 67 años, cumplidos el pasado 19 de marzo.

Imagen de archivo del multado por el Ayuntamiento pintando uno d elos murales homenaje a Doris Benegas en el barrio de La Victoria. Foto: J.P. Miñambres

‘Chato’ ha sido un militante ejemplar. Un soldado al servicio de la causa comunera, sin plantearse nunca el eterno debate en el seno de las organizaciones marxistas entre dirigentes y dirigidos.  Era consciente y asumía su papel, lo que no quiere decir que no tuviera opinión propia ni capacidad de discrepar.

“No voy a dejar nada, lo he dado todo en vida”, le oí decir en más de una ocasión en los últimos meses, cuando sabía que tenía los días contados. Esa frase lapidaria me traía a la cabeza otra que había escuchado a Doris Benegas: “No me arrepiento de nada. En todo caso de lo único que me arrepiento es de no haber luchado más y mejor”.

‘Chato’ a los 14 años estaba ya incorporado al mundo laboral; a la metalurgia, a la calderería, oficio que aprendería de Isidro, y que le serviría para entrar en FASA; lo que para muchos era un sueño para él solo significaba un marco para participar en las protestas y huelgas del movimiento obrero.

Tras un paréntesis dedicado a la actividad comercial -la famosa pescadería de las Delicias, “la que tenía la merluza del Cantábrico más fresca de Valladolid”, decían-, ‘Chato’ se incorporó al sector de la construcción donde los empresarios se lo rifaban por sus conocimientos y seriedad.

Su filosofía de vida hizo que trabajara diez meses al año, no doce. Cuando creía que tenía ahorrado suficiente, paraba y vivía sin trabajar hasta que la cuenta quedaba a cero. En este periodo jamás recurrió al paro, desoyendo los consejos de Doris Benegas de que no dejara de cotizar.

‘Chato’, ante todo, fue una persona trabajadora y como trabajador no faltó a las llamadas de apoyo y solidaridad en los conflictos laborales que se sucedieron en las últimas décadas, recuerda IzCa en su obituario, que traza su periplo político y social:

“En cuanto a su activismo social y político, nos gustaría reseñar algunos elementos de su largo historial. Militó en el Movimiento Comunista, participó en la gestación de Unidad Popular Castellana en los años 80 y también acompañó desde los inicios la andadura de Izquierda Castellana en el 2000. En relación con dicha militancia, Chato participó de manera protagónica en los espacios populares de Villalar y de San Juan en las Moreras. También fue una de las personas sancionadas por teñir de rojo la estatua ecuestre de Franco en Madrid, al hilo de una campaña por la retirada de la simbología fascista de las calles y plazas de Castilla. No fue la única vez que Chato sufrió la persecución y represión; recientemente fue multado por la policía municipal de Valladolid, en una actitud claramente irregular por una parte de esta, por su participación en la elaboración de los murales en homenaje a Doris Benegas que materializó el artista local Manolo Sierra”.

En los últimos años participó en el 15-M, en las Marchas de la Dignidad o en la Plataforma en Defensa de la Sanidad Pública, pero no faltaba a las manifestaciones o actos de otros sectores en lucha. No sabía de sectarismos estériles que tanto daño han hecho y hacen a la izquierda de este país.

“También en Pajarillos, su barrio de toda la vida, contaron con su sabiduría y buen hacer desde la Coordinadora Contra el Narcotráfico y la Especulación. A Chato se le debe, junto a tantas vecinas y vecinos, haber hecho del barrio un entorno habitable”, dice la organización a la que perteneció y que le agradece su “ejemplaridad militante”.

Homenaje el pasado 23 de abril en Villalar de los Comuneros. Foto: Jorge Ovelleiro

En Villalar, durante el acto político de Izquierda Castellana, se reconoció -con todo el público en pie y con un gran aplauso- la entrega del ‘Chato’ incluso cuando estaba ‘tocado por la enfermedad: “Hasta el último aliento, Chato estuvo al servicio de su gente y de su pueblo”.

‘Chato’ ingresó en el hospital el pasado lunes y se ha muerto hoy, a las 13.00 horas. Ajeno a que mañana, miércoles, se presenta el libro de Doris Benegas en el Ateneo de Madrid, si no hubiera hecho el último esfuerzo para no interferir en el acto y hubiera aplazado el adiós.

Sus restos reposan desde las 17 horas en el Tanatorio Las Contiendas (Avenida de Gijon 71). Sus familiares y amig@s podrán recordarle y despedirle en el acto de que tendrá lugar a las 18:30 horas mañana, día 7 en el propio tanatorio.

Sus compañeras y compañeros, ya están trabajando en un homenaje que tendrá lugar el día 1 de julio en el Centro Cívico de Pajarillos y del que se informará oportunamente.

“Chato, el de carácter indomable, ya es otra estrella comunera que alumbra desde el ancho firmamento castellano. ¡Hasta siempre!”, así lo despide su organización.

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