¿PODREMOS? (IIª parte)

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Las condiciones sociales para el cambio de Régimen maduran a buen ritmo y se puede entrever que en un periodo no largo de tiempo estarán en su plenitud. ¿Qué significa esa afirmación que hacemos? Pues significa que la mayoría de las clases trabajadoras de los distintos Pueblos del Estado no esperan ya nada positivo del Régimen monárquico actual. Que este está esencialmente identificado por la mayoría social con la corrupción y el despotismo. Significa también (y para ello está sirviendo especialmente este periodo entre elecciones) que los nuevos partidos, los que iban a resolver los problemas, los que nos iban a librar de “la casta“, se están visibilizando, especialmente Podemos, como lo que realmente son: estructuras al servicio de la continuidad, en lo fundamental, del mantenimiento del status quo vigente en los últimos tiempos. Salvo en lo referente al reparto de la tarta, que ahí si que hay exigencias claras por parte de las nuevas fuerzas políticas. Tampoco nada nuevo bajo el Sol.

¿Qué es lo que falta entonces para que el cambio de Régimen se pueda materializar en un plazo similar al que corresponde al de la maduración de las condiciones subjetivas de la sociedad? Hay una cuestión principal que por supuesto tiene su complejidad y sus causas comprensibles, al menos parcialmente: la falta de maduración del proyecto político alternativo al del actual Régimen.

Este proyecto político alternativo tiene que ser construido por las auténticas fuerzas del Cambio. Entre ellas han de tener un peso específico fundamental las izquierdas de los Pueblos, las izquierdas soberanistas.

Se puede comprobar como el proceso de cambio avanza de forma importante en Cataluña, de cómo en Euskal Herria después de un periodo de estancamiento e incluso de retroceso, se va abriendo un escenario con nuevas potencialidades. Como en Galicia, a pesar de todas las maniobras para liquidar al movimiento nacional popular, su base orgánica se mantiene en lo fundamental, lo que le da una gran potencialidad para desarrollar en un inmediato futuro su capacidad de influencia socio-política. En Andalucía el movimiento social avanza significativamente, aunque seguramente de forma asimétrica con la maduración política. En Aragón, en dónde la contrucción del movimiento popular es complejo, parece que se avanza con firmeza.

En Castilla, mientras tanto, como dice el poema a los comuneros, con Madrid a la cabeza se avanza lenta pero sólidamente. Hoy podemos constatar que hay un frente madrileño-castellano, en proceso de construcción, de lucha por el cambio de Régimen.

Pero además de los procesos propios en cada Pueblo, absolutamente esenciales, hay otra parte que al menos en la fase Destituyente del Régimen es también esencialmente imprescindible. Nos estamos refiriendo a la coordinación funcional y programática de las fuerzas políticas y sociales que realmente estamos por el cambio de Régimen.

Nos estamos refiriendo a la necesidad de construir un gran pacto por el cambio, que no puede ser otro que republicano, que asuma plenamente el derecho de los Pueblos a la independencia y que prevea la articulación, sin temor alguno, de estructuras institucionales propias y soberanas de cada nación, y por supuesto, con plenitud de competencias. Compartiendo entre los diversos Pueblos aquello que consideremos de mutuo interés, que seguramente no será poco y muy necesario en una perspectiva estratégica, especialmente a nivel internacional.

Mientras este proceso no se construya, una gran parte de la sociedad no visibilizará la viabilidad de un cambio, pero no sólo en Castilla, Andalucía o Aragón, que por supuesto, sino también en Cataluña, Galicia o Euskal Herria.

Los resultados de la primera vuelta de las elecciones generales son muy demostrativas de esa subjetividad que señalamos.

Está situación que describimos condicionará, si hay segunda vuelta de las elecciones generales, cosa más que probable, tal como venimos diciendo en nuestras editoriales, que el PP de Mariano Rajoy vuelva a ser el partido más votado y posiblemente con un mayor numero de escaños, aunque no de votos por el efecto de la abstención. Pero esa hipótesis no sólo no cuestionará las reflexiones que se hacen en este artículo sino que las confirmaran.

Como casi siempre el problema no está en la gente del Pueblo. Está en el retraso de las vanguardias políticas para articular auténticos y factibles proyectos de cambio.

Los errores desde la izquierda se pagan muy caros.

El cambio es perfectamente posible; lo que es un milagro es que el Régimen con todo lo que llueve se siga sosteniendo, y este milagro es posible por nuestras deficiencias.

Trabajemos de verdad con rigor y con plena entrega, para convertir en realidad lo que hoy no es solo posible sino un anhelo de la mayoría social.

Izquierda Castellana

Castilla, a 1 de abril 2016

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