Arnaldo Otegi sale de la cárcel; Pedro Sánchez no sale Presidente.

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Por circunstancias del azar, -que, por cierto, es una cuestión que tiene más importancia de la que a veces nos imaginamos-, pero no solo por éste, dos hechos previsibles pero de gran importancia política han coincidido en el tiempo. Hechos que simbolizan además los tiempos en los que vivimos.

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Pedro Sánchez, candidato al Gobierno por un nuevo centro-derecha, en proceso de construcción, e inspirado por lo que tradicionalmente se conoce como el Felipismo, aprovecha las oportunidades mediáticas que da una sesión de investidura para impulsar el proyecto político en el que está trabajando, que no es sino el de dar continuidad al más que decrépito Régimen del 78. El objetivo formal de tal maniobra es el de obtener una mayoría suficiente de diputados para conseguir la investidura como Presidente del Gobierno. Ese objetivo se ha saldado con un rotundo fracaso. El objetivo informal, pero quizás el más importante para sus promotores, es el de crear un nuevo “centro-derecha moderno”. No parece que hayan conseguido grandes resultados en este segundo objetivo, pero en cualquier caso habrá que ver como evolucionan las cosas en las próximas semanas y meses.

Simultáneamente y con una repercusión mediática internacional bastante mayor, Arnaldo Otegi sale de la cárcel de Logroño después de cumplir su condena íntegramente. La presión social y política no fue capaz de conseguir que la salida fuera antes, y eso es un dato a tener en cuenta para valorar la correlación de fuerzas en este momento.

La maniobra política del PSOE-Ciudadanos expresa de forma simbólica, pero con mucha claridad, la resistencia de lo viejo a morir. La respuesta social a la salida de Otegi de la cárcel, que tendrá una nueva gran expresión en el acto de Anoeta del sábado 5 de marzo, simboliza, también con mucha claridad, la emergencia de lo nuevo, de lo que está naciendo, por supuesto con todas las dificultades imaginables. Dificultades que tienen su origen especialmente en l@s partidari@s y subsidari@s de lo viejo, pero también en las dificultades de comprensión y orientación de l@s partidari@s de lo nuevo.

Hemos entrado en un conflicto entre lo nuevo y lo viejo. Lo inútil, lo que ya no sirve social y políticamente; y lo nuevo, en un complejo proceso de construcción. Porque eso lo nuevo  que se construye tiene que dar satisfacción al conjunto de las necesidades de las clases trabajadoras y de los Pueblos del Estado español.

Ese conflicto estará presente en los próximos años, pero hoy, en este momento histórico, la victoria de lo nuevo sobre lo viejo es perfectamente factible, además de absolutamente necesaria.

En los próximos dos, tres o cuatro años, asistiremos a la agudización del conflicto, pero también a su resolución. El poder se resistirá por todos los medios legales e ilegales a que el cambio avance y se materialice, pero nosotr@s tenemos la fuerza de la razón, de la ética y de los sentimientos de nuestra parte, y esos son los ingredientes que nos tienen que conducir a la victoria.

Castilla a 4 de marzo de 2016

Izquierda Castellana

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