Marcar la ruta correcta.

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 Los resultados de las elecciones del 20 D expresaron de forma clara que hay, distribuida de forma desigual entre los diversos Pueblos del Estado, una mayoría social a favor de un cambio de modelo político. Las candidaturas que planteaban de una u otra manera tal cuestión superaron muy significativamente a las que defendían la permanencia de la Constitución del 78 tal cual (PP y Ciudadanos, 12.561.905 frente a 10.715.976).


Por otra parte, un sector muy importante del cuerpo de votantes ha expresado su apoyo a las candidaturas que defienden -al menos formalmente- el Derecho a decidir de los diversos Pueblos del Estado; más que los que votaron al PP,7.798.298 frente a 7.215,530.

Desde el punto de vista de los resultados electorales parece claro que están dadas las condiciones para que se constituya un Gobierno progresista de verdad, que derogue todas las leyes antidemocráticas y antisociales aprobadas en la anterior legislatura y convoque a Elecciones Constituyentes en un plazo no superior a un año, pero las cosas no están yendo por ese camino. L@s que podrían impulsar esa dinámica no lo están haciendo; por el contrario, están en el empeño –  además con casi toda probabilidad, vana-  de articular un nuevo Gobierno al servicio del Régimen del 78, que sólo servirá para alargar su supervivencia agónica y por tanto el sufrimiento de la mayoría social.


Lo que Pedro Sánchez está intentando articular no es un Gobierno de izquierdas, es un nuevo Gobierno del Sistema, aunque a una parte significativa de éste no sea el que más le guste.
Un Gobierno de izquierdas hoy en el Estado español tiene que cumplir al menos los siguientes requisitos mínimos: derogación de toda la legislación antisocial y anti-democrática de la legislatura anterior; reconocimiento del Derecho a decidir de los Pueblos; impulso de un paquete legislativo de leyes laborales y sociales a favor de las clases trabajadoras; redefinición de las relaciones internacionales del Estado Español, teniendo en cuenta los intereses propios y Procesos Constituyentes, democráticos y sin imposiciones.

Resultado de imagen de iglesias sanchezLo que está tratando de articular Pedro Sánchez no cumple ninguno de estos criterios. Difícilmente se pueden poner palos en las ruedas de la articulación de un Gobierno de izquierdas por que tal cosa no está en el escenario actual; por ello ese discurso u otro similar simplemente suena patético y difícilmente puede conectar con esos amplísimos sectores sociales que realmente quieren cambios de verdad, cambios estructurales y no cosméticos.
Izquierda Castellana, desde nuestra cultura y tradición de organización soberanista, de izquierdas e internacionalista, decidimos participar en la plataforma Unidad Popular desde sus inicios por que consideramos que en Castilla es un instrumento válido para la acumulación de fuerzas a favor de un proceso democrático y rupturista con el Régimen del 78, pero estamos en absoluto desacuerdo con la evaluación que se esta empezando a hacer del nonato Gobierno de Pedro Sánchez y no sólo por razones políticas, que ya las hemos explicado sintéticamente, si no por puras razones de seriedad, digamos, de imagen.


El proyecto de Unidad Popular ha tenido unos resultados electorales muy dignos y tiene un gran potencial hacia el futuro, si no tenemos prisas en recoger los frutos, si tenemos una mirada a medio plazo.


Lo más probable es que haya repetición de elecciones; los que podrían evitarlo parece que no están por la labor y lo que se está escenificando estos días, aparte de si suena la flauta por casualidad, es la precampaña de cara a las muy probables elecciones de verano. Pedro Sánchez como líder alternativo, Rivera como la versión moderna y dialogante de la derecha ultraliberal, Mariano en su papel de siempre, -que también tiene su parroquia- e Iglesias un poco descolocado porque la política real es algo más compleja que las tertulias de TV, pero ya le ayudarán mediáticamente a recolocarse.


En este escenario, las posibilidades de UP, si hay convicción en el proyecto y confianza en la gente, son inmensos. Pero con una perspectiva de trabajo a medio plazo que incluya además, imprescindiblemente, un gran esfuerzo en la movilización y en la organización popular. Si nos dedicamos a apostar por el Gobierno de Pedro Sánchez, muy mal futuro le espera a UP.

Es urgente que se reúnan las estructuras unitarias de Unidad Popular para debatir la situación y tomar democráticamente las decisiones adecuadas.

Estamos en un momento clave social y políticamente hablando, UP puede convertirse en el instrumento que a medio plazo consiga dar un vuelco definitivo en la correlación de fuerzas a favor de la lucha por la democracia y la justicia social en el Estado Español. En nuestra capacidad de análisis, en nuestra capacidad de comunicación social, en nuestra capacidad de organización, están nuestros mejores recursos.

Tenemos cabeza y corazón, vamos a apostar fuerte y de verdad por el CAMBIO, que hoy esta al alcance del Pueblo Trabajador.

Izquierda Castellana

Castilla a 5 de febrero de 2016.


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