Los Estados occidentales dicen que apuntan hacia el ISIS, pero realmente golpean a los Pueblos.

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La conclusión política principal que ha sacado Hollande, el presidente de la República, de los hechos acontecidos en Francia es que hay que reformar la Constitución en el sentido de recortar los derechos y libertades de la ciudadanía. De momento extienden a tres meses el “estado de excepción” (estado de emergencia) que permite intervenciones policiales, incluido el registro de domicilios sin cobertura judicial.

 

No se le ocurre reflexionar sobre la evolución del “monstruo” que ellos mismos han creado, ni sobre los fallos, si es que realmente han sido fallos y no complicidades, de las estructuras de inteligencia del Estado Francés, así como de los posteriores y garrafales errores policiales, tal como ha sido el no retener en un control policial al único de los miembros de los comandos que ejecutaron la masacre de París que no se inmoló, y por tanto, el único que estaba en condiciones de facilitar amplia información sobre los atentados y su gestación. ¡Que casualidad! Así escapó de las manos de la Policía el terrorista de París.

En las últimas semanas hemos asistido a brutales atentados cuya responsabilidad fue asumida por el ISIS: Ankara, en el que fueron asesinadas 128 simpatizantes del movimiento democrático y prokurdo, y donde la complicidad de los servicios de inteligencia turcos fue evidente; o la voladura de un avión civil ruso en pleno vuelo con 224 muert@s, por citar los casos más recientes.

 

Los medios de comunicación occidentales se hicieron eco de la información sobre los hechos, pero sin emoción alguna. Al fin y al cabo las víctimas eran “otros”, se podría pensar que hasta eran las correctas. Con el atentado de París, la información ha llegado al paroxismo, pero se quedan en lo fundamental en ese bucle mediático sin alternativas políticas, porque sus intereses estratégicos siguen estando asociados al EI. Por eso dicen apuntar hacia ese lado, e incluso hacen alguna descarga en esa dirección, pero los golpes fundamentales van contra los pueblos trabajadores respectivos.

Quieren dar una vuelta de tuerca más en el neoliberalismo y en el neofascismo; y estas circunstancias les vienen como anillo al dedo. No lo vamos a permitir.

El EI es un auténtico enemigo de la humanidad, tal como lo es el imperialismo al que sirve. Hay que luchar contra él hasta el final, pero eso sólo se puede hacer reforzando la transparencia y la democracia en los estados occidentales y no al contrario.

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