El diálogo entre Ayuntamiento y colectivos sociales normaliza la fiesta de la Noche de San Juan en la playa

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Pelele del ex alcalde que fue lanzado a las llamas. Foto: Gaspar Francés

Pelele del ex alcalde que fue lanzado a las llamas. Foto: Gaspar Francés

El mal tiempo deslució la Noche de San Juan de la concordia.últimoCero.Valladolid:: Miércoles, 24 de Junio de 2015 ::

Todo el día, como los labradores, mirando al cielo. ¿Caerá o no caerá?  A ultima hora de la tarde la amenaza de tormenta se materializó y antes de las diez de la noche hizo acto de presencia la lluvia. Y el agua intentó ganar la partida al fuego, dos elementos principales para la Noche de San Juan; la decimoquinta de “resistencia contra el caciquismo y la represión”. Pero con lo que no pudo acabar León de la Riva, tampoco lo consiguió ayer la climatología adversa.

El paso del tiempo no ha borrado la Noche de San Juan 2000, la de las brutales cargas policiales ordenadas por el que fuera alcalde, y al que algunos grupos, como Papada de Pus tenían previsto dedicarle algunos de sus estribillos:  “De la Riva, De la Riva, a la deriva, a la deriva”. Pero no pudo ser, ya que el agua caída aconsejó por razones elementales de seguridad que los músicos tocaran. Los instrumentos se cubrieron con plásticos, pero el escenario no tenía toldo y la madera del suelo se encharcó. Lástima.

El Ateneo Republicano programó -y realizó- la despedida del que ha sido primer edil durante los últimos 20 años prendiendo fuego a un pelele -con banda bicolor en el pecho- con la intención de que “no vuelva nunca más (y a otra cosa mariposa… nos olvidamos de él)”. Hay que pasar página y nada mejor para hacerlo que en el momento mágico del Solsticio, a pesar de que en esta ocasión el tiempo no acompañara en un primer momento, aunque la noche después fue inmejorable.

Las Moreras, con sus dos espacios, estaban preparados para recibir durante horas la presión de miles y miles  de vallisoletanos, pero que al final optaron mayoritariamente por quedarse en sus casas.  Los más valientes desafiaron las condiciones climatológicas protegidos de paraguas. En el escenario grande, junto al puente del Poniente se anunciaba el rock  The Zarrapas y Crossbones; en el pequeño, más próximo al Puente Mayor: REAS, Lost Children, Reggaeliz de Palo, Deskartados y Papada de Pus, que se quedaron mudos. “Felipe VI no te queremos” decía la pancarta que cubría la parte inferior del escenario.

En la primera  zona, el ambiente iba a ser y fue -con menos gente de lo habitual- el de la típica verbena sin un rasgo definido, impregnada de olor a churros, buñuelos y con gogós, pasadobles y reggaeton. En la otra zona, la autogestionada, predominaría el contenido reivindicativo presente en las numerosas pancartas que decoraban el espacio: “Fiestas populares, sí. Del PP No” (Yesca);    “Somos comuneros, somos castellanos”; “No más muertes en centros de menores”; “Zambrana igual Carcel”; “Contra el terrorismo de Estado. Solidaridad activa. Acción Directa”; “Stop Represión. No a la ley Mordaza”… El olor predominante aquí era  el de panceta y salchichas, envuelto en otros aromas mágicos, y la música  iba a ser punki y reggae,  que se convirtió en enlatada, regada con cachis y kalimotxos, un poco pasados por agua.

El alcalde, Óscar Puente, acompañado por Ana Redondo, Luis Vélez y Conchi Minayo. Foto: Gaspar Francés

Ante este panorama, las hogueras esperaron más que ningún año a casi la media noche para ser prendidas. Una aquí, otra allí… el arenal del río Pisuerga se salpicó de gente de pie en círculos, la mayoría alrededor de algún fuego purificador, al que sucumbió el ‘pelele’ del alcalde al grito espontaneo de “¡Arde cabrón!”. En el centro de la playa, la gran hoguera atendida por los bomberos cuya madera habían preservado de la lluvia cubriéndola con plásticos, lo que favoreció que ardiera sin problemas.

Una pena que ahora que la cita se ha normalizado, gracias a la recién estrenada cooperación del nuevo equipo de gobierno municipal y los colectivos sociales, y que todos  están dispuestos a que la Noche de San Juan sea una auténtica fiesta popular, el tiempo juegue esta mala pasada. Lo que no impidió que Óscar Puente, el nuevo alcalde, se dejara ver pasada la media noche por Las Moreras e incluso alternase en casetas de la zona autogestionada.

La lluvia caída evitó que las laderas verdes fueran ocupadas para hacer botellón, que  se trasladó a otros lugares  más secos, como la puerta de la iglesia de San Benito, invadida por jóvenes con sus bebidas en bolsas, que hasta las 04.00 horas, por primera vez, tuvieron la posibilidad de volver en Búho a casa.

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