El caso Alfon, un ejemplo de la confluencia entre represión, corrupción policial y judicial.

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En numerosas ocasiones hemos alertado sobre la visión que pretenden que la opinión pública asuma acerca del fenómeno de la corrupción. Se incide en que afecta casi exclusivamente a la clase política y, por tanto, que mediante una cierta renovación de ésta, principalmente por la vía generacional, el problema quedaría prácticamente resuelto. Esa es la receta que han aplicado en el caso de la Monarquía. Esa visión es absolutamente falsa y, de abrirse paso, sería muy dañina para el avance de cualquier proceso de cambio real.

La corrupción por supuesto que afecta a la clase política, pero afecta muy especialmente a otras estructuras del Estado, entre las que destaca el aparato judicial y policial. Mientras que no se combata en esos ámbitos, los avances para su control serán circunstanciales e ineficaces.

La corrupción realmente está presente de forma sistémica en el Régimen del 78, en el Régimen de la II Restauración Borbónica. Es por ello que para combatirla eficientemente el Régimen tiene que desaparecer, porque precisamente el actual está concebido por y para practicar la corrupción.

Todo el proceso relacionado con Alfon, tanto en lo referente a la parte policial como a la parte judicial, está plagado de irregularidades obvias -que no pasarían no ya la prueba del algodón, sino la prueba de la fregona en cualquier democracia con un mínimo de calidad-.

La policía prepara las pruebas inculpatorias y los jueces las dan por buenas, sin tener en cuenta los testimonios y las pruebas que cuestionan las fabricadas por la policía. Los jueces condenan en una clara actitud prevaricadora. ¿Qué buscan con ello? Mandar un recado a l@s activistas: “hacemos lo que nos da la gana, incluso nos saltamos nuestras propias leyes si así lo exige la defensa de los intereses del Sistema”.

 

 

El movimiento popular madrileño, el movimiento de solidaridad con Alfonso, dio una impresionante muestra de capacidad de organización y madurez política en el acto realizado el miércoles 17 de junio en la parroquia vallekana de San Carlos Borromeo. Centenares de personas comprometidas en la lucha por una sociedad mejor y con aquellas que son castigadas por destacarse en esa lucha, expresaron de forma serena, pero al mismo tiempo vibrante y emotiva, su rotundo rechazo al aprisionamiento de Alfon y todo lo que hay detrás de ello.

Pero las irregularidades en el caso de Alfon no acabaron el día 17. En teoría a nuestro compañero se le detuvo para ingresarlo en prisión, pero esto no fue lo que ocurrió; de Vallekas se lo llevaron a la Comisaría General de Moratalaz y de allí, a la mañana siguiente, a los juzgados de Plaza de Castilla, en una clara conculcación de su propia normativa. Ya todo les da lo mismo, la represión es un frente que ya no tiene cortapisas legales para este Régimen.

Lo ocurrido con Alfon, como ejemplo de confluencia de la corrupción policial y judicial, no es el primer caso en la historia de este Estado, ni será el último. Pronto veremos casos similares, pero de poco les va a servir. Hemos llegado a un punto en el que la represión tendrá como principal repercusión el fortalecimiento de la conciencia, la organización y la lucha popular Destituyente-Constituyente.

Tenemos que conseguir que las movilizaciones en solidaridad con el preso político Alfon, especialmente la manifestación del día 20 en Madrid, sean un auténtico éxito social y político.

Tod@s somos Alfon.

Alfon libertad

 

Videos:

http://bambuser.com/v/5597571

Disopress Foto y video

Muro Humano #AlfonLibertad – Alicia Armesto

Alfon Libertad #MuroHumano – Juan Carlos Mohr

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