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En el último párrafo de la editorial publicada en nuestra página el 18 de mayo de 2015, titulado
¿Qué se puede esperar de este ciclo electoral?, se hacía la siguiente reflexión:

Decíamos al principio del artículo que el objetivo del Régimen y del Sistema que lo sustenta es salir de este ciclo electoral con los menores daños posibles y creando además la ilusión en algunos sectores de que los procesos electorales tienen nuevas posibilidades y expectativas en este Régimen. Los objetivos de l@s comuner@s del siglo XXI han de girar en torno a que el movimiento popular sufra el menor desgaste posible en este ciclo, desde el punto de vista ideológico y organizativo; a que se consigan algunos avances concretos en algunos municipios de Castilla, siempre al servicio de la lucha popular; y ya en la última fase del ciclo haya un progreso significativo en los procesos Destituyentes-Constituyentes de los Pueblos del Estado español

Evaluemos los resultados de esos objetivos política y electoralmente, tanto desde la perspectiva del Sistema y su Régimen, como desde la perspectiva del movimiento popular comunero.
El Régimen del 78 no ha salido bien parado de las pasadas elecciones municipales y autonómicas; desde luego sigue flotando, pero esta más tocado. El PP, sólo en las 17 provincias castellanas, ha perdido casi un millón de votos en las autonómicas, exactamente 958.816 votos, y probablemente una parte significativa de su poder institucional: Ayuntamiento de Madrid, Valladolid, Zamora… así como las Comunidades Autónomas de Cantabria y Castilla – La Mancha.


Los gobiernos que van a sustituir al PP en el caso de los ayuntamientos tienen entre sus apoyos, de forma significativa, candidaturas de confluencia, que aún con características ideológicas diversas, cuentan con un importante respaldo en los movimientos sociales. Estos estarán vigilantes para que las promesas realizadas sean cumplidas y si no fuera así, denunciarlo desde el primer día. Así será desde luego en dónde l@s comuner@s estamos presentes. Por supuesto teniendo en cuenta también la más que probable dureza de la oposición de la derecha política, económica y social, para que ningún ayuntamiento juegue papel favorable alguno hacia el Pueblo Trabajador.

El intento de relegitimar al Régimen a través de nuevas marcas electorales que generasen nuevas expectativas en la sociedad, sin que se pueda considerar un fracaso, se ha quedado muy por debajo de las previsiones explícitas que hacían los medios de comunicación del Sistema en sus encuestas, adecuadamente manipuladas, tal como denunciábamos en la editorial del 9 de enero de 2015 titulada Las encuestas como instrumento de manipulación socio-política. La abstención también se ha mantenido respecto a las elecciones de 2011 y es un ejemplo de lo que decimos. El número de electores en el conjunto de Castilla es de 8.870.751, mientras la abstención ha sido de 2.683.053; un 30,24%.

 


La comparación de los resultados electorales de Podemos en las Autonómicas en Madrid ciudad (286.973 votos) y los de la candidatura a las municipales Ahora Madrid (519.210 votos, es decir casi el doble), es muy sintomática. Hay otros muchos ejemplos de que lo que las clases trabajadoras quieren son alternativas reales de confluencia suprapartidarias y por un auténtico cambio, no nuevos partidos para sustituir total o parcialmente a los viejos.
En cuanto a los objetivos del movimiento popular, que éste sufriera el menor desgaste posible en lo ideológico y en lo organizativo, no tenemos aún la perspectiva suficiente para hacer una evaluación definitiva, habrá que esperar unos pocos meses, pero inicialmente los indicadores son favorables de forma bastante generalizada. L@s activistas tienen claro que la movilización organizada en las calles es fundamental para conseguir y mantener cualquier avance del movimiento popular; además, la consecución de algunas victorias electorales en varios ayuntamientos ha sido fruto de esa movilización social y debe de servir para reforzarla.


En resumen, se podría decir que globalmente en las pasadas elecciones -especialmente en el caso de las municipales- el movimiento popular ha salido mejor parado que el Sistema y su Régimen; y que el impulso para un auténtico cambio que sólo puede venir a través de Procesos Destituyentes-Constituyentes en los diversos Pueblos del Estado sale reforzado, especialmente en el caso de Cataluña, punta de lanza en la actualidad de esos procesos.


Decíamos en la editorial referenciada al inicio de ésta, que las elecciones del 27 de septiembre en Cataluña iban a tener una trascendencia especial, porque en esas elecciones plebiscitarias lo que se va a votar es la puesta en marcha de un Proceso Constituyente propio para el Pueblo de Cataluña, no simplemente un reparto de escaños en el Parlament. La correlación de fuerzas electoral y políticamente hablando en Cataluña parece indicar que la apertura de ese proceso es factible. Obviamente el Sistema maniobrará para intentar que esas elecciones del 27 de septiembre no se lleven a cabo, pero a estas alturas no parece que lo tengan fácil. En octubre nos encontraremos, muy probablemente, con el escenario de un Parlament que pone en marcha un Proceso Democrático-Constituyente con la finalidad de superar el Régimen del 78 y organizar el camino para la materialización del Derecho a Decidir.


En ese contexto, en las elecciones generales de finales de 2015 o primeros de 2016 -siempre que Rajoy no opte por adelantarlas, cosa que tampoco tiene fácil- los partidos del Régimen, los viejos y los nuevos, echarán toda la carne en el asador, cada uno en su estilo, para intentar frenar el Proceso Constituyente en Cataluña y las repercusiones importantísimas, mayoritariamente favorables, que tendrá para los Procesos Destituyentes-Constituyentes en el conjunto de Pueblos del Estado, por supuesto también en Castilla.


El desarrollo de los acontecimientos nos ayudará a configurar nuestra posición ante las próximas elecciones generales, pero sea cual sea ésta, tenemos claro que nuestra tarea principal es el impulso a la organización y a la movilización popular a favor de un auténtico cambio. La movilización de octubre en la que se trabaja desde las Marchas de la Dignidad o la de finales de septiembre de la Coordinadora 25-S permitirán dar pasos adelante en ese camino.


El Régimen está preocupado y amargado porque las cosas no le están saliendo bien. En el movimiento popular también estamos preocupados porque vivimos una situación compleja y de mucho sufrimiento para el Pueblo Trabajador, pero nuestro estado de ánimo es cada vez mejor, porque a pesar de las dificultades y la represión cada día vemos con más claridad que el cambio -el auténtico cambio- está al alcance del movimiento popular. Eso nos anima a luchar con alegría y con fuerza, porque estamos segur@s del camino que estamos construyendo día a día y del rumbo que nos hemos trazado.

Castilla a 8 de junio de 2015

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