Amenaza de clausura del CSOA La Casika

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Okupación

La obsesión del Partido Popular por aplastar toda voz disidente de su discurso monolítico, pasaba por acabar con la vida de La Casika. Los resultados electorales van a cambiar este panorama.

Desde hace 17 años, el Centro Social Okupado y Autogestionado La Casika (c/ Montero No. 15, Móstoles) ha estado en el punto de mira de las instancias del Poder. Si hace poco un defecto de forma ha dado un respiro a dos personas a quienes se ha acusado judicialmente de organizar las actividades de este Centro —juicio que encausó a individuos por una labor hecha por un colectivo abierto—, fuertes rumores internos en el Ayuntamiento de Móstoles hablaban de que el Partido Popular se había propuesto su inmediato desalojo y cierre.

Los subsiguientes comicios municipales han retrasado el orden de prioridades y, tras los nefastos resultados para el Partido Popular, que se verá desalojado a su vez del Gobierno de la ciudad, La Casika respirará de nuevo y podrá seguir desarrollando sus actividades sin tener que temer un desalojo inmediato.

Los Centros Sociales Okupados defienden el derecho de los vecinos y vecinas a la okupación de inmuebles abandonados como forma de lucha contra la especulación urbanística y trabajan por la construcción de espacios y tejidos donde la ciudadanía pueda dar rienda suelta a sus intereses sociales y artísticos. El sostenimiento de estos principios ha sido criminalizado en este país por el discurso hegemónico de las instituciones del Poder, que se han entretenido en transformar a ciudadanos y ciudadanas con inquietudes políticas, sociales y culturales en terroristas o en adoradores del diablo (sic). Frente a este discurso, La Casika y otros Centros Sociales Okupados y Autogestionados oponen la más estricta de las transparencias al abrir sus puertas tanto a individuos como a colectivos sociales.

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