Nuestra sangre es la misma que la vuestra

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Ante la última sentencia del Tribunal de Justicia de la UE avalando una normativa de un Estado miembro, que golpea una vez más con sus puños LGTBfóbicos a los derechos y libertades de la sexualidad de las personas, la juventud castellana no puede permanecer de brazos cruzados. Esta sentencia, que conocimos el pasado 30 de abril permite que el estado miembro de la Unión Europea que lo desee pueda vetar a las personas homosexuales y transexuales de la posibilidad de hacer donaciones de sangre, ya que, afirman, “se trata de un colectivo con mayor riesgo de contagio”.

Ante estas declaraciones cabe preguntarse a qué riesgo de contagio se refieren concretamente. Nos negamos a tolerar cualquier tipo de discriminación sexual, cada persona que desee donar su sangre debe poder hacerlo, habiéndose sometido a un análisis previo  que asegure que esté libre de  cualquier clase de enfermedad, independientemente de cuál sea su orientación sexual. Todas y todos  corremos el mismo peligro de sufrir cualquier tipo de enfermedad de transmisión sexual.

Pero no habiendo suficiente con lo insultante de esta sentencia, resulta paradigmático el hecho de que ésta haya sido aprobada a un par de semanas del 17 de mayo, día internacional contra la homofobia y la transfobia, fecha en que se recuerda cómo en 1990 se eliminó de la lista de enfermedades mentales la homosexualidad.

El 28 de junio, día de lucha oficial del colectivo LGTB+ se acerca, y se hace cada vez más necesaria la lucha y el trabajo diarios, y no la exclusiva celebración de una jornada que, como siempre, desde las instituciones se ha venido transformando en una especie de jornada festiva sin carga de contenido político y crítica social. Reivindiquemos el próximo 28 de junio como lo que en verdad es, un día de lucha por los derechos y las libertades sexuales, pero hagámoslo extensible al resto de días del calendario.

Desde Yesca decimos basta: basta ya de intolerancia contra un colectivo de personas que se ve obligado a sufrir la continua humillación por parte de sociedades conservadoras y retrógradas; ninguna agresión -ni física ni institucional- hacia nosotr@s sin respuesta. Enarbolemos la bandera de la igualdad, porque no habrá libertad política sin libertad sexual.

No estáis sol@s, no estamos sol@s.

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