Escrache a Botella por el derribo de Ofelia Nieto

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Activistas por el derecho a la vivienda han protagonizado esta mañana un escrache contra la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, con motivo del derribo, el pasado 27 de febrero, del inmueble sito en la calle Ofelia Nieto, 29 (Madrid), propiedad de la familia Gracia González y en el que vivían tres generaciones de la misma. La protesta se ha producido a primera hora de hoy en una acto en el Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, donde la regidora ha acudido para inaugurar la III Semana de Ingeniería de Caminos de Madrid. Cuando Botella iba a comenzar su discurso, la veintena de activistas ha interrumpido el acto al grito de “este derribo era ilegal” y desplegando pancartas en las que se podía leer “Botella culpable” y “Ofelia Nieto vive”.

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Tras ser desalojados de la sala, la alcaldesa ha respondido a los manifestantes que el derribo de Ofelia Nieto 29 fue ordenado por el juez, derribo que desde la Oficina de Vivienda de Madrid califican de “ilegal” y que se produce con motivo de una expropiación contemplada en el plan urbanístico para la zona que el Ayuntamiento tiene pensado para el área. Asimismo, la alcaldesa aseguraba: “Este Ayuntamiento, siempre que se ha producido un desahucio, con dinero de los madrileños evidentemente, se les ha ofrecido una vivienda en sustitución de aquellas que se había desahuciado”, una afirmación que desde la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) Centro Madrid desmienten y califican de “irrisoria”, ya que “el Ayuntamiento de Madrid no ha ofrecido nunca ninguna solución habitacional de ningún tipo a las personas que pierden su casa, de hecho desahucian de las vivienda públicas del Instituto de Vivienda de Madrid (Ivima) que ellos mismos gestionan”.

Por su parte, la Oficina de Vivienda de Madrid ha hecho público un comunicado en el que asegura: “Haremos que los culpables de esta atrocidad [en referencia al derribo] paguen por lo que han hecho. Hoy ha sido Ana Botella, pero tenemos muchos más nombres en nuestra lista. Nuestros corazones son bombas de relojería”.

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