La sanción al juez Vidal es un retorno acelerado al franquismo

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La sanción contra Santiago Vidal es un hecho muy grave que confirma los pasos atrás que hace España desde hace varios años. Es un retorno al franquismo absolutamente acelerado, sin que nadie ponga freno. Demuestra que, junto con todas las leyes que se han ido haciendo (como esta última con la asignatura de religión), todo atrás a pasos agigantados.

La sanción contra Santi Vidal es una ignominia. Por primera vez se sanciona un juez que trabaja puntualmente y con exquisitez. Dejando de lado que uno pueda estar de acuerdo con sus resoluciones judiciales y sus opiniones personales, es evidente que es un juez reconocido por el cumplimiento meticuloso de sus obligaciones. Me consta que el Consejo General del Poder Judicial no le ha encontrado ninguna sentencia -entre miles que ha hecho- que contenga ningún elemento irregular o que subvierta la constitución. La ley le obliga a hacer cumplir la constitución en el ejercicio de sus funciones ya dictar sentencias de acuerdo con su independencia. Independencia cada vez más difícil de encontrar en el campo de la justicia.

Los poderes legislativo, ejecutivo y judicial son cada vez más mezclados, en España. Los estamentos judiciales están comandados por el poder ejecutivo y eso es un incumplimiento flagrante de los principios democráticos. Repasar las decisiones judiciales de determinados tribunales de estado en los últimos años es escandaloso.

Santiago Vidal es un hombre que ha cumplido estrictamente la ley. Que en el tiempo de ocio haga ejercicio de su libertad de expresión es un derecho constitucional. El poder judicial lo trata de una manera completamente diferente a como trata a los magistrados y jueces que sí están al servicio de los partidos dominantes de la política española. Es esperpéntico, como lo es esta comparación: Pascual Estivill, condenado por gravísimos delitos de prevaricación y detención ilegal, fue inhabilitado por seis años y ahora Santiago Vidal le inhabilitan por tres años sin haber hecho nada.

¿Qué pasará ahora? El juez Vidal ya anunció que llevaría el caso al Tribunal Supremo y, si era necesario, al Tribunal de Justicia Europeo. Así pues, la batalla jurídica estará. Él la ha promesa y la llevará hasta el final. Y habrá juego, especialmente en Europa. Pero sabemos que esto será largo. No hablamos de una resolución dentro de seis meses. Esto durará años. Mientras tanto, él quedará suspendido tres años de sus funciones. No podrá ejercer su profesión mientras no haya una resolución europea. En el futuro será restablecido en su lugar. O puede que ya seamos un país independiente y se pueda incorporar a la justicia catalana …

Todo ello, al final, demuestra que tenemos que marchar de España tan pronto como sea posible. Para que esto no tiene solución. La gente que piensa en el federalismo y en Podemos engaña. Hay una derecha en España que es cavernícola, ultraderechista y franquista. Y la derecha que no lo es tanto, al final acaba haciendo lo mismo que ellos. Es un problema que no tiene solución ni a corto plazo ni a medio plazo. Evidentemente que en Cataluña también tenemos y tendremos una derecha criticable que a veces es corrupta y que hay que ahuyentar, pero no es ni mucho menos, ni será nunca, como esta derecha española que tenemos que aguantar hoy.

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