Ampliando el vestuario

Comparte este artículo:

Después de ponerse a la tarea de confeccionar el tercer traje., cuestión que analizamos en la editorial del mismo nombre, el Sistema está ‘cosiendo’ otro nuevo traje, en este caso para el mercado electoral situado a la derecha. Tampoco les interesa un Partido Popular que tenga el monopolio absoluto, desde el punto de vista electoral, en ese sector social, porque tal cuestión puede generar la falsa sensación de demasiada autonomía en relación con los “poderes auténticos”, especialmente los financieros y los mediáticos.

https://nabaizaleoknabai.files.wordpress.com/2010/10/encuestas-electorales.jpg

Todas las nuevas operaciones político-electorales en marcha ponen claramente de manifiesto la interiorización por parte del Sistema de que el actual Régimen sufre un gravísimo deterioro y que sólo puede tener alguna posibilidad de recuperación ante la opinión pública a través de la creación de aparentes nuevos instrumentos electorales con capacidad de generar una cierta ilusión, aunque sea momentánea, así como expectativas entre aquellos sectores sociales más decepcionados por la evolución de la “cosa pública” en los últimos años.

Desde los propios medios de comunicación se alienta a la opinión pública, de una forma medida y selectiva, de algunos problemas del Régimen tal cual es la corrupción, eso sí, evitando que se comprenda que ésta es consustancial a la naturaleza de este Régimen y del Sistema al que da cobertura. La mayoría de los casos de corrupción a los que ahora se les da intensa publicidad son conocidos desde hace muchos años (en algunos casos más de veinte), pero sin embargo hasta hace unos pocos meses no interesaba ponerlos en primer plano de la agenda mediática. Similar juego hicieron con el GAL y el terrorismo de Estado en general: le dieron cancha mediática cuando políticamente interesó al Sistema, en aquella ocasión para conseguir la sustitución del PSOE por el PP en la gobernanza del Estado.

 

Una de las características de la coyuntura que atravesamos es la de la batalla que los grupos mediáticos del Sistema están dando para recuperar la hegemonía en la agenda política, tal cómo ocurría al inicio de la Transición. Los grupos de comunicación están atravesando también una profunda crisis desde el punto de vista económico y de legitimidad y eso les lleva a intentar profundizar en su influencia política. Aunque parezca paradójico a primera vista, un cierto debilitamiento de los -hasta ahora- dos grandes partidos del Régimen les resulta conveniente para la consecución de ese objetivo de reforzar su hegemonía política.

Por supuesto que la finalidad principal de esa operación “ampliación del vestuario” es salvar al Sistema, aunque para ello tengan que retocar el Régimen del 78.

Ciertamente estas maniobras generan una cierta confusión momentánea entre bastante gente, y entre algunos sectores esa confusión será mas duradera. Pero si hay una estrategia transformadora clara, realista pero ambiciosa en su sentido revolucionario, coherente entre los análisis teóricos y las prácticas socio-políticas, que claro que la hay, los sectores sociales afectados por la crisis política, económica y cultural en la que estamos inmersos comprobaran la auténtica incapacidad de esa opciones articuladas a través del Sistema y sus medios para resolver con un mínimo de satisfacción los problemas del Pueblo Trabajador, e irán asumiendo que sólo habrá auténticos cambios favorables a las clases trabajadoras y a los Pueblos del Estado si se profundiza en la construcción del movimiento, la organización y la movilización popular.

Las próximas movilizaciones convocadas por la Coordinadora 25S para el 28 de febrero; la movilización del 21 de marzo, convocadas por las Marchas de la Dignidad o la preparación de la Huelga General de octubre serán importantes eslabones en el avance por ese camino referido.

 

Por supuesto que desde IzCa, desde el movimiento comunero del S. XXI, estamos también por la participación en las elecciones -y de hecho estaremos presentes en algunas candidaturas en Castilla a las municipales-, pero nuestra participación en cualquier plataforma electoral está guiada por el criterio de que ésta sirva para impulsar la organización y al movimiento popular en su conjunto, nunca para aspirar simplemente a gestionar las instituciones, por mucho que esta gestión se nos venda como potencialmente milagrosa. Porque la experiencia nos enseña muy contundentemente, y a veces muy dramáticamente, que los avances electorales, si no van acompañados de auténticos avances en la movilización popular no sirven finalmente para nada; en peor de los casos, para alentar el desánimo y la desmovilización.

Hay un aspecto colateral, pero que queremos abordar antes de finalizar este artículo. Es el de las consecuencias ineludibles que tendrá la construcción de nuevos “productos” para el mercado electoral por parte del Sistema. Obviamente la aparición de esos nuevos productos, la sustitución del bipartidismo por el tetrapartidismo, que parece que es en lo que andan actualmente, va a suponer la exclusión de una parte de la “vieja casta” de la burocracia política para que se pueda incorporar una parte de la “nueva casta” a ese estatus de políticos profesionales tan codiciado por determinados sectores de la pequeña y de la mediana burguesía española, que difícilmente a través de un trabajo normal podrían alcanzar. Ello obviamente va a suponer grandes tensiones y conflictos que ya han empezado a aparecer, aunque estamos sólo al principio.

Esas batallas para ocupar cargos pueden ser muy ilustrativas para el conjunto del Pueblo trabajador, si somos capaces de ser didácticos.

También seguimos comprobando, tal como señalábamos en una editorial anterior –Las encuestas como instrumento de manipulación socio-política.-, el uso de las encuestas como un elemento de manipulación socio-política. La última de El País, en relación con la defenestración de Tomás Gómez, es todo un alarde de estupidez, incluso impropia de ese medio.

 

Izquierda Castellana

 

Castilla a 20 de febrero de 2015

 

Comparte este artículo: