Registradas las alegaciones contra el sondeo de fractura hidráulica en el norte de Burgos

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Burgos

Presentación de las alegaciones en la Subdelegación del Gobierno de Burgos
Por Burgos Dijital
Las asambleas contra la fractura hidráulica del País Vasco, Cantabria y Burgos han presentado hoy día 19 de febrero de manera conjunta y coordinada cada una en la Subdelegación del Gobierno correspondiente, en Bilbao, Santander y Burgos, las alegaciones individuales recogidas que se sumarán a las presentadas por los ayuntamientos, pedanías y asociaciones afectadas, contra el sondeo que se pretende en Loma de Montija, norte de Burgos, en el denominado Sondeo Angosto-A, una vez que el Ministerio de Medio Ambiente ha realizado la consulta sobre la Evaluación de Impacto Ambiental para comenzar con la perforación y estimulación por fracturación hidráulica.

El fracking : una venta falsa y con poco futuro
La “venta” de la fractura hidráulica como método de extracción de gas, “que generará empleo y riqueza en las zonas donde se instale esta técnica”, lleva años en el norte del Estado español, tratando de convencer y si los argumentos técnicos y económicos, y siempre con medias verdades, no son suficientes echar mano de lo más fácil para estas voraces empresas: “comprar los terrenos a sus propietarios y/o prometer un porcentaje de los beneficios a la localidad donde se ubica la explotación”.
Con dinero sobre la mesa las consecuencias medioambientales y riesgos para la Salud Pública parecen pasar a un segundo plano.
Si nadie lo impide en el año 2016 comenzarán las prospecciones y explotación de unos 12 pozos en el norte del Estado, principalmente en Burgos.
De forma breve y para que todo el mundo lo entienda:
Ya han pasado más de dos años, cuando el 21 de junio de 2012 se celebró en la Universidad de Burgos “Jornada sobre Shale Gas-GasPizarra”, organizada por el ‘Área de Ingeniería del Terreno’ –con el profesor Enrique Aracil Ávila a la cabeza- y auspiciada por la Universidad de Burgos.
Los ponentes desarrollaron la jornada, concluyendo que en definitiva “la fractura hidráulica es futuro, y no se debe desperdiciar esta oportunidad de dar futuro al medio rural”.
Presentando la fractura hidráulica como “una técnica segura, si bien el riesgo cero no existe”, y restando importancia al uso de los productos químicos utilizados:


“Los productos químicos se encuentran en concentraciones máximas de 120 ppm ó 0,012%.” Dicho así parece que esos productos químicos con esa concentración son “agua bendita”, pues no, si algunos de estos productos alcanzan los acuíferos y llegan a los pozos de agua potable o son ingeridos por los animales con estas concentraciones y mucho menores son tóxicos.
Para comprender aún mejor esto de las ppm ( partes por millón o mg por kilogramo), en nuestra alimentación diaria hay alimentos que llevan contaminantes (que no son añadidos intencionadamente por la industria alimentaria) que son tóxicos a concentraciones de 1 ppm, y otros con concentraciones mayores, con un límite máximo de residuo (LMR) en alimentos y agua fijado muy por debajo de esas concentraciones que muestra la diapositiva, y que si son superadas, son desechados de la cadena alimentaria. Surge la cuestión ¿Se van a controlar las concentraciones de estos productos químicos utilizados en el fracking, en los acuíferos, en los pozos de agua potable cercanos y en el agua utilizado para el riego de vegetales y de consumo animal?.
Por poner unos ejemplos sencillos de productos químicos utilizados en la fractura hidráulica: hipoclorito sódico (lejía), ácido bórico ( prohibido en la industria alimentaria por la CEE desde 1977), hidróxido sódico ( sosa cáustica), productos usados de forma doméstica y de toxicidad conocida si son ingeridos, posibilidad real no descartable.
Otros productos son el ácido clorhídrico ( también conocido como salfuman para uso doméstico en desatasques de cañerías), cloruro potásico, tensoactivos ( utilizados en detergentes y lavavajillas), carbonato sódico, glutaraldehido (utilizado en la desinfección de material médico, entre otros usos), y otros que no dicen, todavía no se conoce el número exacto, se habla entre 15 y 260 productos químicos utilizados, bien en su forma pura o como parte de otro compuesto.


Empleo y futuro para el mundo rural:


A juzgar por esta diapositiva, no se generarán tantos empleos como prometen, no serán nunca una alternativa para salir de la “crisis”.

Productividad: a partir del 2º año de explotación, la producción se reduce a la quinta parte, hasta agonizar en los siguientes años, finalizando con el cierre de los pozos, rescisión de contratos, paro y las empresas engordando sus cuentas bancarias.


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