La plantilla de Everest ve en la crisis a una maniobra para su liquidación

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Protesta de los trabajadores de Everest este domingo en Botines.

Al grito de “No al cierre de Everest” la plantilla de la editorial leonesa ha protagonizado este domingo una sonora concentración en la plaza de Botines para exigir a la dirección y la Junta de Castilla y León una solución que dote de viabilidad una de las empresas con más arraigo de la provincia de León.

Con libro en mano y arropados por representantes políticos, diversos colectivos y numerosos vecinos de la capital, la plantilla de Everest ha puesto de manifiesto el temor de que tras la crisis exista una “maniobra oscura” de algún grupo empresarial

“Muchos nos tememos que exista un plan orquestado para que la empresa entre en concurso de acreedores para comprarla por dos duros como ya ha sucedido con otras empresas emblemáticas de la provincia como Antibióticos”, denunció el presidente del comité de empresa Enrique Reguero.

Liquidación que no se puede permitir así como la pérdida de un empleo más en una provincia que, según recordaron, vive ingresada en un geriátrico. De ahí la necesidad, volvieron a insistir de que la Junta ponga también su vista en una empresa de León como hiciera con otras como Campofrio en Burgos o Renault en Valladolid.

Una concentración que se enmarca dentro del calendario de movilizaciones que esta semana iniciaban los trabajadores de Everest que protagonizarán este sábado una manifestación que culminará nuevamente en Botines donde se celebrará un acto de protesta cultural con la participación de diferentes representantes del deporte, la cultura y la política, entre ellos el alcalde que, según señalaron desde el comité, ha anunciado su intención de acudir.

Los trabajadores han exigido en Botines el pago de las nóminas pendientes. (Foto: Peio)

Protresta de la plantilla de Everest contra los impagos y el ERE temporal. (Foto: Peio)

La empresa de Everest que parece no encontrar solución a la crisis que arrastra desde hace varios años. El adelgazamiento de la plantilla, la rebaja salarial y la búsqueda de nuevos mercados que se han sucedido en los últimos meses no han sido suficientes para dotar de viabilidad a la editorial.

Un año después de que se hiciera efectivo el despido del 30% de la plantilla, la dirección de la editorial acumula casi cuatro meses de impagos y ha puesto encima de la mesa el que sería el cuarto ERE en apenas dos años, un expediente de suspensión temporal hasta el 31 de marzo que afectaría a la mayoría de sus 320 trabajadores.

La plantilla exige a la dirección a leerse sus propios libres y dar viabilidad a la empresa.

Los trabajadores de Everest muestran los libros que se editan en la editorial. (Foto: Peio)

Las mascotas también se han sumado a una protesta por defender el futuro de Everest. (Foto: Peio)

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