El Ayuntamiento de Burgos adquiere una pistola Taser

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El Ayuntamiento de Burgos ha adquirido recientemente una pistola Taser de descargas eléctricas para dotación de la Policía Municipal. La decisión de la compra fue tomada en la Comisión de Seguridad Ciudadana, sin que ninguno de los grupos con representación en el consistorio haya hecho público ningún tipo de pronunciamiento contrario a esta decisión. La corporación burgalesa está formada por 15 concejales del PP, 8 del PSOE, 3 de UPyD y 1 de IU.

Quien sí ha manifestado su oposición ha sido el Partido Castellano (PCAS). En declaraciones a DIAGONAL, Domingo Hernández, portavoz del PCAS en este tema, ha manifestado que “no nos parece normal que se adquiera este arma para una policía como la local, que carece de competencias en materia de Orden Público, ya que estas corresponden a la Policía Nacional”.

Domingo Hernández ha añadido que “no sólo es que haya sido un desembolso totalmente innecesario de 3.192 euros que ha costado la pistola, sino que, según datos de Amnistía Internacional, este tipo de armas no son precisamente inocuas, sino que presentan un grado de peligrosidad alto para la población”.

Por ello la formación castellanista ha hecho pública una nota de prensa criticando la decisión y haciendo hincapié en que “medidas como éstas hacen que la ciudadanía se sienta mucho menos segura” y la califica como una “nueva ocurrencia del equipo del alcalde, Francisco Javier Lacalle”.

En esta nota de prensa el PCAS pone énfasis en dos aspectos principales, la ausencia de competencias en materia de orden público de la Policía Municipal y, sobre todo, la peligrosidad del arma. Para ello cita varios informes de Amnistía Internacional que reflejan que desde el año 2001 hasta la actualidad más de 70 personas han fallecido en EE.UU y Canadá por descargas eléctricas procedentes de estas pistolas sin que, pese a ello, se haya realizado ningún estudio riguroso, independiente y parcial sobre sus efectos.

Estas pistolas disparan dos dardos con electrodos conectados al arma mediante alambres de metal que producen la inmovilización de quien los recibe, ya que los electrodos paralizan los músculos, por lo que puede producir diversas lesiones e incluso la muerte.

Por ello el PCAS lamenta que “con la adquisición de esta pistola el Ayuntamiento de Burgos se ponga a la altura de países con un lamentable historial en violaciones de derechos humanos a la población civil, como Israel, Malasia, México o Turquía, que usan pistolas Taser” y, en consecuencia, solicita al Ayuntamiento que la Policía Municipal burgalesa no la use, considerando que “una adecuada formación de los agentes de la Policía Municipal es suficiente para poder reducir a personas con conducta violenta, como ha ocurrido hasta ahora sin incidentes graves ni para los policías ni para los ciudadanos”.

El PCAS enmarca la decisión de adquirir un arma Taser dentro de un conjunto de decisiones que ignoran las necesidades y demandas ciudadanas, como la ubicación de radares en lugares de escasa peligrosidad, la unidad canina, el multa-car o los agentes de movilidad.

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