Cuatro apuntes al hílo de una encuesta en Catalunya

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Manuel Mera

Director de la Fundación Moncho Reboiras. Ha sido presidente de la CIG.

 

Sin duda el resultado de la encuesta del CEO sobre la opinión política de los ciudadanos catalanes dará lugar a un montón de análisis e a todo tipo de comentarios. La del españolismo, tanto conservador como socialdemócrata, alegrándose del cambio de tendencia y atribuyéndose los méritos. La del nacionalismo catalán dándose cuenta de la volatilidad de los comportamientos electorales de una buena parte de la sociedad. Por eso, ni los primeros deberian echar las campanas al vuelo, ni el nacionalismo tiene perdida la batalla a favor de la independencia. Lo que sucede es que quedamos en una conyuntura social (y política) muy dinámica, que obliga a quien quiera disputar la hegemonía, a rectificar los métodos de trabajo y no perder la iniciativa. En pocos meses, los resultados pueden ser muy distintos, tanto en Catalunya como en calquier otro lugar del Estado español. Para los que militamos políticamente en América Latina, esta situación no es una novedad.Aquellas siempre fueron sociedades sometidas a muchas tensiones, por el carácter extremo de la explotación y la opresión por parte del imperialismo. Aprovechando los resultados de esta encuesta quiero hacer cuatro apuntes:

PRIMERO

La situación social en este momento, en todo el Estado español, y también en Catalunya, está marcada por la crisis, un aumento de la opresión y d ela explotación. Ambas expresiones se dan con la misma intensidad, y para las dos buscan salida las clases populares. Lo hacen en un contexto de confusión política, en el que estallaron las falsas utopíasdifundidas por los partidos sistémicos respecto a que el capitalismo occidental era sinónimo de progreso y libertad, en contraposiciónal “comunismo derrotado por las contradicciones”. Alentó esta actitud el hecho de que en la última década, para la mayoría, menguaron los ingresos y disminuyeron los servicios y prestaciones públicas básicas, mientras que el Estadomostró su servilismo con las corporaciones y las grandes fortunas. Y, a medida que pasa el tiempo, va aumentando la conciencia d eque esta situaciónnon va a cambiar sin grandes cambios políticos, porque el capitalismo se volvió más salvaje, corrupto y delictuoso. Por lo que ya no llega con ganar una lucha en la empresa o en barrio para alcanzar mejoras (no está claro que se comprenda d eigual manera que serán necesarias muchas luchas, persistencia y sacrificios, y una vanguardia muy sólida).

Evidentemente en Catalunya no todas las personas ponen en un primer plano la problemática económica y social. Hay otras que lo hacen con la cuestión identitaria (cultura, lengua, costumbres, etc). Resulta por lo tanto lógicoque el nacionalismo catalán, como el gallego o el vasco, tenga en este segmento de la sociedad, más identificado con la necesidad de defender la identidad, su granero histórico de militantes y simpatizantes. A pesar de eso, la crisis, el imperialismo en su fase actual, implica un nuevo reparto de la riqueza producida e del poder entre las clases sociales y los territorios, por lo que esto afecta negativamente a sectores muy amplios de la clase obrera catalana, sea o no nacionalista. También afecta a sectores del pequeño empresariado, que son aplastados o quedan al margen de este proceso de acumulación y centralización del capitalismo.

La independencia de Catalunya es una vía, que ademas de preservar la identidad nacional, se presénta delante de amplios sectores de personas no nacionalistas, aplastadas por el ajuste, como el camino posible para un reparto más justo del trabajo y de la riqueza. El argumento de que Catalunya tendría más peso en la UE, y que podría utilizar los impuestos apropriados por Madrid para mejorar servicios y realizar inversiones, fortaleció esa idea en el imaginario colectivo (otra cuestión es que eso fuese posible en el marco de la UE). Por esta razón,en las encuestas una franja de los que votarían por la independencia se definía como no nacionalista.

En pocas palabras, la clave para que el independentismo fuese la fuerza más votada estaba y está en la alianza entre el nacionalismo y los aplastados por la crisis (clase obrera). Por lo tanto es esencial que en los objetivos,en el discurso, en el protagonismo, en la práctica, la cuestión social y nacional esten siempre unidas y con la misma relevancia. Siendo de esta manera, no ayudan las contradiciones que generan las políticas de privatización y reducción de los servicios públicos promovidas por CIU. Estas, pronto pasan factura, tanto para quien las hace como para quien las apoya o no se opone (ERC).

SEGUNDO

El avance en intención de voto de Podemos en Catalunya y Euskadi, de haber hoy unas elecciones generales, acaba con el tópico de muchos nacionalistas gallegos/as en el sentido de que estas dos naciones estaban blindadas delante de la recomposición d ela socialdemocracia española. La globalización afecta a todos, aunque despúes cada pais está en una realidad geográfica distinta, y trenga un desarrollo histórico y cumpla un papel diferente. La producción en escala, tanto de bienes materiales, como de cultura e información, favorece a las grandes naciones en perjuicio de los pequeños pueblos, que sólo se pueden proteger con plena soberanía, estados fuertes, y especialmente luchando para superar la globalización neoliberal; o sea: derrotando al capitalismo (hace mucho tiempo en una fase imperialista). Que los partidos de ámbito estatal mejoren mucho sus resultados en las elecciones generales en relación a las autonómicas, como pasa en Galiza,es indicativo del grado de disputa que existe en los cerebros y corazones de muchos/as catalanes/as y de lo fuerte que es el proceso de alienación.Un dato, para acabar con otro tópico en este caso lingüístico : en el año 2008, elcatalán era el idioma materno del 35,4 % de la población y la lengua cotidiana del 47,6%, pese a lo correcto de la inmersión lingüística.

El éxito del mensaje de Podemos, incluso en las nacionalidades históricas, con realidades propias muy acusadas, no se puede aislar de este proceso de globalización tan agresivo, tanto en las relaciones económicas como en las culturales y en la información, así como de la necesidad por parte de las clases populares de que se produzca una mejora significativa en la distribución del trabajo y de la renta. Podemos es, como en su dia fue Felipe González, la solución ideal, de cambio sin traumas, sin una confrontación directa con el capitalismo. Sin duda hizo creible esta utopía, un discurso muy aquilatado, centrado en losproblemas fundamentales de la sociedad y que huye de las rfeivindicaciones polémicas ( pese a que sean justas), una hoja de ruta clara (mayoría parlamentaria y congreso constituyente) y capacidad de comunicación en las cabezas. Aún así habría sido imposible el éxito obtenido en tan poco tiempo sin el apoyo de ciertos medios de comunicación hegemónicos, y si el PP no los colocase como adversarios destacados, dándoles un protagonismo que no s ecorrespondia con el grado de organización y capacidad social que tenían.

En todos estos aspectos el proceso se parece mucho, como ya he comentado en otros artículos, al de PSOE y el felipismo, cuando este sustituye al partido comunista como fuerza que recoge la oposición social a la dictadura. En aquel momento, Felipe González reunía miles de seguidores allí donde daba un mitin, a pesar de que su partido no tuviese ninguna actividad en la lucha contra la dictadura en ese lugar (como en Galiza). La diferencia es que el capitalismo, de aquella, podía hacer concesiones ante la presión social y política, y hoy ni puede ni quiere. En esta etapa del capitalismo imperialista, las clases dominantes apuestan por la globalización y utilizan los estados nacionales como base del poder propio, y cuando es necesario como moneda de cambio para negociar con otras potencias. Sus planes pasan, sobre en la Unión europea, por rebajar las condiciones de vida de las clases populares para disputar mercados a las potencias emergentes, y aumentar la tasa de ganancia en sus países de origen.

TERCERO

El espectacular avance de Podemos en Catalunya añade má valor a la importancia de la comunicación, de la organización y de la formación, para cualquier organización política y social que busque un cambio sistémico; en nuestro caso concreto, la liberación nacional del pueblo gallego. Pero en esta ocasión me quiero centrar en la comunicación.

Hay una revolución informacional que empezó hace varias décadas. Los medios tienen una importancia decisiva en la opinión política de un segmento muy grande de la población, especialmente la menos informada. Pensemos que nunca como hoy las personas, de tosdas las edades y condición, mantuvieron una relación tan prolongada con los medios durante su vida. A veces pasan más tiempo viéndolos y escuchándolos pasivamente que hablando con la vecindad o compañeros/as de trabajo. No se trata pues sólo de la tergiversación o d elo que esconden, sino de la propaganda subliminal. Cada medio (TV, internet, periódicos,revistas,radio,etc.) va dirigido a un segmento social y su eficacia es evidente. Por eso las corporaciones y las instituciones hacen inversiones tan importantes en ellos. Otra cuestión es que en la información, como en el resto de la economía, exista un duro pr.oceso de concentración y centralización, así como un ajuste de costes. A pesar de eso, la complicidad de intereses entre medios, corporaciones y partidos es más fuerte que nunca.

Ahora bién, no se trata sólo de tener medios para comunicar (internet, semanarios, radios, tv, etc.) sino de que el producto que se ofrece tenga calidad, y sobre todo que se aquilate a que segmento social va dirigido. Essto es fundamental cuando los recursos con los que se cuentan son limitados, tanto en personal como económicos. Sumando minorías no se construye la mayoría, porque estas tienen contradicciones entre ellas. Por lo tanto, lo importante es destacar, (que no significa tratar exclusivamente), aquello que une a amplios sectores sociales. Esto es lo que está haciendo Podemos, y lo que hizo el nacionalismo gallego durante las primeras décadas. La comunicación es fundamental en un proceso transformador, por lo que los/as comunicadores deben saber con exactitud como informar y formar conciencia social y nacional, como desechar el derrotismo y alentar el cambio. No hay medios asépticos. No vale el argumento de que los medios tratan mal al nacionalismo. Siempre lo hicieron y además lo silencian cuando no gobiernan en las instituciones. Por lo que el reto es construir y apoyar medios alternativos, o sea medios que tengan claro cual es su objetivo.

Al mismo tiempo, emn la comunicación importan mucho las personas, su capacidad para transmitir ideas, sentimientos, estados de ánimo. No es suficiente tener objetivos, hoja de ruta y práctica social revolucionaria. Entonces, en la comunicación con la sociedad y también con los/as activistas, no se puede huir de que los dirigentes políticos y sociales, así como las personas que comuniquen, deben poseer estos atributos o ser capaces de suplirlos. Para cambiar el mundo, liberar un pais y a las clases populares no es suficiente con buenas intenciones, o con ver como salvar la situación. Por eso, lo tengo dicho en otras oportunidades, me llama la atención que haya fuerzas rupturistas con peso de masas, y una práctica contrastada, que no tengan dirigentes con mayor capacidad de comunicación, y si los tienen que no los aprovechen mejor. Si nos los hay, o por el motivo que sea no es fácil hacer la sustitución, deberían socializar en más personas la cara visible de la organización. No se puede perder en la comunicación lo que cuesta tanto ganar en la práctica cotidiana por miles de militantes y simpatizantes.

En Galiza, el nacimiento de Anova, primero, y el brotar de Podemos después, dejó en evidencia que la comunicación, la batalla de las ideas en la sociedad, tiene una relevancia fundamental. En el caso de Anova la mayoría política del BNG ganó con claridad el debate de la militancia en Amio, con la finalidad de hacer un giro a la izquierda. A pesar de lo cual cometió el error de pensar quye el debate público debilitaba al BNG, dejando que Beiras diese su versión para el conjunto de la sociedad. Un defecto que éste aprovechó, permitiéndole salir aparentementepor la “izquierda” cuando representaba a nivel interno la alianza con los sectores que negaban un giro hacia posturas históricas, más radicales en lo social y nacional. Es necesario que las organizaciones tengan paredes de cristal, como defendía Álvaro Cunhal

CUARTO

Por último, ya más brevemente, si Podemos, y en menor medida del españolismo, recuperan fuerzas en este momento en Catalunya es porque el nacionalismo catalán además perdió la iniciativa, sumergiéndose en sus contradicciones. No queda claro si van a adelantar las elecciones o no,si van a ir en una única candidatura. No hay duda que son aspectos que , dadas las divergencias programáticas en lo social entre CIU y ERC, así como sobre la vía a seguir después del referéndum, no son fáciles de solventar. Se muestran como una dificultad para los segmentos no nacionalistas ganados en su dia para la independencia, cuando esta se miraba como muy próxima (Aunque no fuese así en la realidad). Todo indica que CIU pone por delante mantener la hegemonía electoral como partido, incluso a costa de congelar el proceso de independencia, quizás porque no está dispuesta a una confrontación con el Estado Español y la UE.

La iniciativa,es una hoja de ruta clara, son otros de los aspectos fundamentales para acumular fuerzas, organizar y crear conciencia favorable al cambio. En todo caso, como decía al inicio, quedamos en un contexto muy dinámico,y todo está por escribir, tanta para Catalunya, como, por supuesto para las clases populares gallegas. Todos/as aprendemos de estos procesos siempre que intentemos analizarlos pormenorizadamente.

http://manuelmera.blogaliza.org/

 

Manuel Mera

 

Articulo publicado en Sermos Galiza y traducido al castellano por Vitor Acuña.

 

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