“Es necesario descolonizar el feminismo de visiones autoritarias, excluyentes y etnocéntricas”

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Wadi N-Daghestani se define como una persona de” corazón asturiano y sangre árabe”. Desciende de una familia de origen sirio instalada en el Estado español. Activista a favor de los derechos de las mujeres afirma que sus padres le inculcaron “desde el deber y el compromiso islámico la lucha por la justicia social y de género”. Con “20 años”, dice, “decidí ponerme el hijab por razones exclusivamente religiosas”. Hablamos con ella del Feminismo islámico.

Que es el feminismo islámico?


El feminismo islámico nace como una necesidad por recuperar todos los derechos legítimos que la Sharia –la ley islámica– otorga explicitamente a la mujer a través de sus textos sagrados pero que fueron extorsionados, manipulados y prostituídos ilegitimamente por sociedades patiarcales en muchas comunidades musulmanas de países árabes y occidentales. El Corán nos reconoce como ciudadanas de pleno derecho en el ámbito público y privado. En este sentido, el feminismo islámico es la apuesta segura para hacerle frente al patriarcado, que nos negó historicamente nuestros derechos y, lo que es más grave, en muchas ocasiones haciendolo ‘en el nombre’ de la religión, una estrategia ruín, deleznable y anti-islámica, que condenamos de manera rotunda.

Cuales son sus objetivos?


Son tan amplios y variados como conseguir que las mujeres conduzcan en Arabia Saudita, asegurar su pleno derecho a decidir en todos los ámbitos, sea en los países árabes, sea en los occidentales; impedir la ‘imposición’ de ponerse el velo en países como Irán o la obligación de quitarselo en otros como España para conseguir un puesto de trabajo. Por desgracia, muchas personas aquí [en el Estado español] llegaron a decirme que ser musulmana y feminista es un “oxímoron'[contradición]. A pesar de esto, creo que se trata más de otro prejuício que surge fruto de generaciones de adoctrinamiento y propaganda islamófoba e de un sistema maquiavélico y neoliberal que promueve estereotipos contra el mundo musulmán como una estrategia para justificar sus fines políticos.


Pretender conocer el Islam y sus valores a través de los medios de difamación masiva es como querer conocer la historia de la Guerra Civil española a través de César Vidal [historiador y escritor español colaborador del diario Libertad Digital], por ejemplo. Quien no acude a medios alternativos, no contrasta las fuentes o no somete la información que recibe a un mínimo de autocrítica, terminará por asumir por idiosincrasia que los homes barbudos son “terroristas” e las mujeres musulmanas unas “pobres oprimidas”. A las corrientes [de pensamiento] dominantes non les interesa darnos voz a nosotras porque eso significaría difundir o promover la liberación de la mujer musulmana y, en ese caso, con que pretexto podrian invadir países árabes para ‘liberar’ a las mujeres a cañonazos?


Es el Feminismo islámico una corriente de pensamiento mayoritaria?

Es minoritario, pero está en creciente expansión. Cada vez adquiere mayor popularidad, sobre todo entre la juventud y dentro de los círculos académicos. De hecho, es un nuevo concepto de feminismo y otra manera de entender la liberación de las mujeres, ajustada a un contexto histórico, cultural y religioso determinado.

Llevas años tejiendo redes con el feminismo occidental, predominantemente laico. Existen en el prejuícios islamófobos?


El feminismo laico y occidental es muy variado. Hoy en día, afortunadamente, cuenta con muchas corrientes. Muchos feminismos laicos, si no la mayoría, nos dieron la bienvenida. Es cierto que todos tenemos prejuícios contra los que luchar, en mayor o menor medida. La llave del éxito del feminismo está, no sólo en no fomentar, sino en derribar, a través de la sororidad, las barreras mentaless e ideológicas que puedan limitar nuestra visión. Y construír a partir del respeto y el no cuestionamiento de las luchas de nuestras congéneres. En el caso de los feminismos laicos con respecto a los religiosos, tenemos que recordar que el enemigo es el patriarcado, no Dios. Para iso es preciso descolonizar el feminismo. Algunas feministas eurocentristas niegan la posibilidad de liberación se no es “a su manera”, partiendo de premisas nihilistas y discriminatorias que incluyen el imperativo de ser blanca, europea y atea.


Desde nuestra posición rechazamos esa premisa por considerarla autoritaria, excluyente y etnocentrista. En ese sentido, expresamos nuestro derecho a “liberarnos” a nuestra manera, bajo nuestras propias condiciones y sin que otras nos impongan cuando, como y desde donde hacerlo. Que tienen en común las mujeres indígenas, las del centro de África, las latinas, las árabes, las asiáticas o las aborígenes? Aparentemente puede que no mucho, mas si luchan por su emancipación y plenitud, debemos apoyar sus luchas, respetarlas sin cuestionamientos y, sobre todo, aprender de ellas y no juzgarlas desde una supuesta superioridad moral. Entendemos que existen tantos feminismos como mujeres en lucha y que ninguno puede imponerse a los demas.


En un artículo tuyo publicado en Play Ground criticas con satira “estereotipos infundados, tergiversados y mal-aprendidos” sobre la cultura árabe y el Islam. ¿Cómo es ser musulmana en un estado como el español?


No es fácil, implica una lucha constante por reafirmarnos todos los días. Se hace más difícil aún porque, como dije, las campañas de propaganda –psicológica y bélica– sólo intentan reforzar determinados estereotipos falsos desde su raíz, manipulándolos tendenciosamente en beneficio del Imperio y del capitalismo. Así es como se implanta la doctrina del miedo en una opinión pública informada “a la carta” y expuesta, continuamente, al horror del “yihadismo” y el “terrorismo islámico” –o anti-islámico para ser politicamente correctos. Si en el siglo XX el principal enemigo a combatir era el comunismo, en el siglo XXI es el Islam. Hay ocasiones en que te preguntas como viviendo supuestamente en un país democrático en el que su propia Constitución respeta las libertades individuales, son exigidas a menudo tantas justificaciones a condutas, pensamientos, o formas de vestir, de creer o de entender la vida que se salen de los patrones establecidos o normalizados. Sólo por el hecho de llevar hijab tengo que demostrarle al mundo que no soy sumisa o no estoy supeditada a ningún hombre. Es como creer de antemano que calquier hombre es culpable hasta que se demuestre lo contrario. Es una lucha extenuante e incomprensible en un contexto democrático.


En otra ocasión respondiste al periodista Ricardo Benjumea cuando afirmó que “En países de mayoría musulmana, sólo un régimen militar garantiza la estabilidad social suficiente, puesto que la democracia, más tarde o más temprano, degenera en islamismo radical”. Una opinión que ha empleado para justificar intervenciones militares…


Si el señor Benjumea se hubiese referido al pueblo judio, la presión popular y política y las condenas unánimes de antisemitismo lo habrían forzado a rectificar publicamente por semejante atropello, más allá de perder toda credibilidad, su puesto de trabajo e incluso, en algunos países europeos, habría sido juzgado por un tribunal. Pero al referirse al pueblo musulmán, nadie tomará represalias ni medidas contra él. Bendita hipocresía! [dice con sorna]. La Primavera árabe [a la que se refería el periodista] no fracasó, como él dice, porque el pueblo musulmán sea antagónico a la democracia, sino por el vil apoyo que desde Occidente se brindó a los dictadores árabes en detrimento de la sublevación legítima de los pueblos. El apoyo militar y financiero de la Casa Blanca, e de otros países imperiales, al golpe militar contra Mursi y los Hermanos Musulmanes –elegidos democraticamente por el pueblo egipcio en las urnas, igual que Hamas. Las democracias árabes son en realidad una amenaza para Occidente, de ahí el apoyo mediático, financiero y militar, si es preciso, para boicotear sus dignas revoluciones populares y en beneficio del establecimiento de gobiernos títeres que, en todos los casos salvagarden los intereses geopolíticos occidentales y su pretendida hegemonía mundial.

Que opinas de ISIS o el llamado “terrorismo islámico”?


La posición de la Sharia y del Islam es rotunda e inequívoca: condenan categoricamente el terrorismo. Los degenerados de ISIS ni forman ningún califato ni son islámicos. Que insulto a la inteligencia humana. Son títeres que, financiados y adiestrados desde Occidente al más puro estilo Al-Qaeda, no matan en el nombre de Alá, matan en nombre de los petrodólares, el dios imperial, que no se nos olvide. Asimismo, cumplen su papel de “peligrosos barbudos” dentro del circo imperial, mientras sostienen un Corán que no leyeron en su vida. Es patético. Ni que decir tiene que sus actos fueron repudiados por toda la comunidad musulmana. Otro termino acuñado por la prensa “occidenta-lista” es el de ‘extremistas islámicos’. No existe interpretación posible del Corán que pueda derivar en la justificación de la decapitación, o asasinato o la tortura. Por eso debemos llamarlos terroristas sin más. El Islam defiende y protege en sus textos sagrados la libertad de credo y de pensamiento, tal como fué recogido historicamente por los historiadores que describieron el esplendor del Califato y de Al-Andalus.

Articulo publicado en Sermos Galiza y traducido al castellano por Vitor Acuña.

 


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