Cuba-EUA: un compromiso histórico

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Editorial publicada en Sermos Galiza: El anuncio del restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y los Estados Unidos es una noticia de extraordinario alcance histórico. Pone fin a una confrontación de más de medio siglo, una confrontación desigual, entre la mayor potencia económica y militar de la historia y una pequeña isla que desde 1959 ensaya su propia vía al socialismo a apenas 90 millas del imperio.

La puesta en escena del anuncio fue muy cuidada, milimetrada. Comparecieron al mismo tiempo los dos líderes, el cubano Raúl Castro y el norteamericano Barack Obama . Estuvieron solemnes, conscientes de que hacían historia. Castro, vestido de militar, porque Cuba vivió este conflicto como una guerra, y de hecho lo fue; y no sólo económica. Obama, de civil, con un ojo puesto en su flanco derecho, el Partido Republicano que eventualmente podría presentar a un tercer Bush, Jeb, el gobernador de Florida, en la próxima carrera presidencial, el claro favorito del exilio cubano en los Estados Unidos.

 

Es un logro indiscutible de Cuba provocar un cambio estructural en la política exterior de Washington. En su comparecencia, Obama no tuvo reparo en admitir el fracaso de la política de bloqueo a Cuba. Utilizó el eufemismo “aislamiento”. Esa política, la política de intentar llevar a Cuba hacia el “colapso” no dio sus frutos durante cinco décadas y presumiblemente tampoco los iba a dar en el futuro. En los últimos meses, sectores próximos al Partido Demócrata -y muy especialmente el The New York Times, que publico varios editoriales sobre el asunto- presionaron a la Casa Blanca para que modificara su política histórica hacia Cuba. Los EUA intentarán ahora por otros medios los mismos fines: derrotar el proyecto socialista cubano y recuperar a Cuba para su área de influencia geoestratégica, de la que desapareció en enero de 1959 con la llegada de los barbudos a La Habana.

A partir de ahora, queda lo más difícil. Un proceso de negociación que se avista arduo y en el que La Habana tiene dos objetivos básicos: La cancelación del bloqueo y el desmantelamiento de la base norteamericana de Guantánamo, el último bastión colonial en la isla.

En todo caso, y después de 53 años, Cuba se apunta una victoria incuestionable, la de un pueblo en el ejercicio de su libre determinación nacional.

 

 

Editorial de Sermos Galiza: Cuba-EUA: un compromiso histórico

 

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