Dimite el fiscal general del Estado, Eduardo Torres-Dulce

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El enfrentamiento por Cataluña entre la Fiscalía General y el Gobierno puso fecha de caducidad al mandato de Torres-Dulce en el ministerio público.

La pésimas relaciones entre Torres-Dulce y el ministro Rafael Catalá han complicado más aún la permanencia de Torres-Dulce en la Fiscalía.

“Si tengo que sostener una posición contraria al Gobierno, la sostengo”, afirmó en su última comparecencia ante el Congreso..

 

 

Dimite el fiscal general del Estado, Eduardo Torres-Dulce

Dimite el fiscal general del Estado, Eduardo Torres-Dulce.

El fiscal general del Estado, Eduardo Torres-Dulce, acaba de presentar su renuncia al ministro de Justicia, Rafael Catalá, después de tres años en el cargo. Torres-Dulce sostiene en un escueto comunicado de cuatro líneas que ha hecho público la Fiscalía que su dimisión se debe a “motivos personales” y que su intención es volver a incorporarse a su plaza en la Fiscalía del Tribunal Constitucional.

Torres-Dulce, que relevó a Cándido Conde-Pumpido en el puesto cuando fue nombrado por el Consejo de Ministros el 27 de enero de 2012, era antes fiscal de sala en el Tribunal Constitucional y pertenece a la conservadora Asociación de Fiscales. Comparado con su antecesor, que estuvo ocho años en el puesto, su permanencia ha sido corta.

La trayectoria de Torres-Dulce al frente de la Fiscalía ha estado marcada por las tensiones con los responsables del Ministerio de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón y Rafael Catalá, a raíz, sobre todo, de su negativa a parar la instrucción del caso Gürtel y ‘los papeles de Bárcenas’.

El último gran enfrentamiento de Torres-Dulce con el Gobierno fue por Cataluña. En medio del debate soberanista, el Fiscal General desatendió las órdenes del Ejecutivo de presentar una querella contra Artur Mas y miembros de su Gobierno por seguir adelante con el proceso de participación que sustituyó a la consulta que prohibió el Tribunal Constitucional.

En los últimos meses, las relaciones entre la Fiscalía General y el Gobierno se habían enfriado hasta un punto irreparable. Sin embargo, Rajoy no podía destituir a Torres-Dulce porque los cambios legales incorporados por su predecesor impedían al Ejecutivo el cese del titular del ministerio público. Según fuentes jurídicas, la salida de Torres-Dulce “es una dimisión inducida”.

El propio Torres-Dulce rechazó durante su comparecencia en el Congreso el pasado 26 de noviembre que se le pudiera acusar de actuar en favor de los intereses de Rajoy y su Gobierno: “No toleraré nunca que el Gobierno me diga lo que tengo que hacer, porque sería un delito. Si tengo que sostener una posición contraria al Gobierno, la sostengo”.

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