Iberdrola contra Greenpeace

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Este jueves da comienzo el juicio contra 16 activistas de Greenpeace y un fotoperiodista por una concentración dentro de la sede de la central nuclear de Cofrentes (Valencia), propiedad de Iberdrola. La empresa eléctrica pide para cada una de estas 17 personas una pena de dos años y ocho meses de cárcel y una multa de 357.371 euros para la organización ecologista como responsable civil subsidiario.

Iberdrola contra Greenpeace
Los activistas en una torre de refrigeración de la central nuclear de Cofrentes. PEDRO ARMESTRE / GREENPEACE

Se trata de la causa más dura a la que ha debido hacer frente Greenpeace en sus 30 años de presencia en España. Como explica el director de la organización, Mario Rodríguez, el activismo pacífico para defender el medio ambiente “es un derecho y un deber consagrado por la Constitución en su artículo 45″.”¿Es justo y proporcionado que por pintar ‘peligro nuclear’ en una torre de refrigeración en Cofrentes, 16 activistas y un fotoperiodista independiente puedan acabar en la cárcel? No puede salir más caro defender el medio ambiente que destruirlo”, se ha preguntado Rodríguez.

La acción por la que juzgan a los activistas de Greenpeace se remonta a febrero de 2011, cuando una manifestación ante la central nuclear terminó con la invasión por parte de varios activistas de la sede de la central -sin llegar a los reactores, según matizan desde la organización-, donde pintaron “Peligro nuclear” en una de las torres de refrigeración.

Los 17 encausados son originarios de todos los puntos del Estado y de todas las edades, desde los 52 años de Marcelí, un trabajador autónomo de Barcelona, a los 23 años de Amanda Luna, una profesora de música de Valladolid. Más de 100 organizaciones y personalidades han apoyado públicamente a los 17 de Cofrentes, con perfiles tan variados como la directora del Centro de Derechos Humanos Aplicados de la Facultad de Derecho de Vermont (EEUU), Stephanie Farrior; artistas como La Habitación Roja o Alejandro Sanz;  Premios Nacionales de Medio Ambiente; Ingeniería Sin Fronteras o la plataforma No Somos Delito.

Por otro lado, desde Greenpeace recuerdan que el pasado 8 de octubre el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) emitió un apercibimiento al titular de la central nuclear de Cofrentes por inadecuada conducta de un representante del titular, que “menospreció e interfirió la labor inspectora del organismo regulador”.

“El incumplimiento que da lugar al apercibimiento tuvo lugar durante la inspección del Plan Básico de Inspección sobre seguridad física llevada a cabo el 26 y 27 de febrero de 2014. En dicha inspección, el equipo recibió un trato ofensivo e inadecuado por parte de un representante del titular, que con su actitud obstruyó el adecuado desempeño de la función inspectora”, afirman desde el CSN.

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